Abuso

por | 26 junio, 2025

Existe abuso sexual en niños, niñas o adolescentes cuando los mismos son involucrados en actividades sexuales para las cuales no están evolutivamente maduros ni tampoco se encuentran en condiciones de consentimiento. Es la intromisión de la sexualidad adulta en el cuerpo y el psiquismo de chicas y chicos. Es importante aclarar que no son consensuados aun cuando el niño no se resista, ya que este tipo de violencia incluye tanto la coacción como la persuasión.

Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños son víctimas de abuso sexual antes de los 18 años. En Argentina, según los datos de la Encuesta Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes, llevada a cabo entre los años 2019 y 2020, 1 de cada 10 mujeres adultas de 18 a 49 años, declararon haber sufrido violencia sexual durante su niñez.

El abuso sexual de niñas, niños y adolescentes constituye una de las formas más graves de violencia, provocando efectos muy perjudiciales a lo largo de toda la vida. Sin embargo, en el ámbito familiar es el tipo de maltrato infantil menos denunciado.

En la mayoría de los casos los abusos se inician antes de llegar a la adolescencia, pero suelen detectarse a esa edad ya sea porque el o la joven revele su verdad o por medio de indicadores directos como el embarazo o la detección de una infección de transmisión sexual.

Los agresores se encuentran mayoritariamente dentro del entorno familiar y social próximo, lo que muchas veces demora la revelación y dificulta la intervención legal y profesional. Paradójicamente, en estos casos, el hogar está lejos de ser el sito más seguro para muchos niños y niñas.

Si bien estadísticamente los abusos son perpetrados en forma más frecuente por varones, también hay mujeres que los cometen. Estos casos suelen ser de detección más difícil dada la idealización de la figura femenina con el cuidado maternal, lo que hace que la violencia pueda prolongarse aún por más tiempo. Abundan ejemplos por denuncias en guarderías o jardines de infantes.

El abuso sexual se constituye siempre como un vínculo depredador que se apoya sobre uno previo de amor, confianza y dependencia, provocando que tanto chicas como chicos les cueste reconocerse como víctimas.

En la inmensa mayoría de los casos, los abusos no dejan marcas en el cuerpo.

Se deben eliminar varios prejuicios que suelen escucharse frente a casos de abuso:

  •  La violencia sexual no se da únicamente cuando hay penetración
  • No existen conductas donde haya niveles de gravedad en el abuso. El abuso es siempre abuso y en todos los casos va a interferir en el psiquismo de la persona agredida.
  • No es necesario encontrar lesiones o marcas en el cuerpo de un niño para sospechar abuso. En la mayoría de los casos no se las encuentra.

TIPOS DE ABUSO:

Con contacto físico:

  • Manoseos, frotamientos, besos sexuales en regiones genitales.
  • Incitación a realizar estas conductas con el adulto por encima o por debajo de la ropa.
  • Coito entre los muslos, penetración sexual o su intento por vía vaginal, anal y bucal con dedos, objetos o miembro masculino.
  • Sin contacto físico:
  • Comentarios sexualizados hacia el niño, niña o adolescente.
  • Indagaciones inapropiadas acerca de la intimidad sexual del adolescente.
  • Exhibicionismo: Cuando el agresor muestra sus genitales.
  • Exposición a pornografía.
  • Instar a que adolescentes tengan sexo entre sí, filmarlos o fotografiarlos en poses sexuales o desnudos, (producción de material de explotación sexual).
  • Inducción a que el adolescente se desnude o masturbe frente al agresor
  • Contacto de un adolescente por internet con propósitos sexuales (grooming).

Es importante destacar que la violencia sexual no siempre es ejercida por adultos, sino que también puede darse entre chicos, entre un adolescente y un niño o entre adolescentes. En estos casos también hay una asimetría de poder, ya sea por fuerza física, poder económico, razones sociales, emocionales, en relación a la diferencia de edad, roles o capacidad de manipulación.

SIGNOS Y SÍNTOMAS A TENER EN CUENTA PARA SOSPECHAR ABUSO SEXUAL

El relato es el indicador más específico. De hecho, muchas veces la palabra es la única evidencia con la que se cuenta ya que a diferencia de otros delitos no suele contarse con testigos ni marcas en el cuerpo.

Muchos niños no suelen poner el abuso en palabras, pero lo manifiestan a través del comportamiento.

Manifestaciones físicas:

  • Embarazo: mantenida en secreto por ser la más evidente.
  • Dolor al sentarse o al ir al baño
  • Manchas en la ropa interior
  • Infecciones genitales o de transmisión sexual
  • Conductas o comportamientos: Pueden mostrar, si bien no es específico, que el niño o adolescente puede estar experimentando o teniendo algún tipo de conocimiento de la sexualidad adulta que de otro modo no tendría. Juegos o palabras infrecuentes para la edad.

Señales encubiertas:

  • Dolores recurrentes sin causa aparente.
  • Cambios bruscos en el apetito.
  • Conductas regresivas: Pérdida del control de esfínteres, (pérdida de orina y/o materia fecal durante el día o la noche). Expresarían la búsqueda de regresar a edades en las que el niño se sentía estable o seguro.
  • Manifestaciones emocionales: Llantos frecuentes, enojos desmedidos, miedos que no estaban.
  • Cambios en el sueño: Más miedos nocturnos o pesadillas.
  • Temores o rechazos: Frente a ciertas personas o visita a lugares.
  • Ansiedad, depresión, angustia
  • Aislamiento: de su grupo de amigos o compañeros.
  • Disminución del rendimiento escolar y/o deportivo
  • Sobreexcitación.