Leche materna y probióticos

por | 29 diciembre, 2025

Los probióticos son microorganismos vivos (bacterias buenas) que benefician la salud intestinal, mientras que los prebióticos son fibras no digeribles que actúan como «comida» o «fertilizante» para que esas bacterias probióticas crezcan y se multipliquen, mejorando la microbiota y la salud digestiva en general. 

La presencia de prebióticos y probióticos son frecuentemente destacados en la composición de ciertos productos alimenticios o medicamentos.

Sin embargo, no siempre tenemos en cuenta que la leche materna es el alimento fundamental en el aporte de prebióticos y probióticos, favoreciendo el desarrollo de la microbiota intestinal del recién nacido.

La leche transmite microorganismos y sustancias prebióticas que ayudan a colonizar el intestino del recién nacido con bacterias beneficiosas, lo que contribuye a la maduración del sistema inmunitario. Todo ello significa un menor riesgo de infecciones, mejor desarrollo nutricional y efectos protectores a largo plazo.

Hay evidencias de que la transferencia de muchas de estas sustancias se produce antes y después del nacimiento.

Investigaciones han detectado señales de bacterias o de su ADN en placenta, líquido amniótico y cordón umbilical, lo que sugiere que la exposición microbiana del bebé puede comenzar antes del parto.

Según las mismas experiencias, las células del intestino materno captarían bacterias beneficiosas transportándolas por la sangre o la linfa hasta la glándula mamaria, donde pasan a la leche. De este modo la madre transmite microorganismos que ayudan a formar la microbiota del recién nacido.

Todo ello implica que el mantenimiento de una salud intestinal equilibrada de la madre y la alimentación con pecho contribuyen a que el bebé reciba microorganismos y factores protectores desde el nacimiento.

La mastitis, que es la inflamación de la glándula mamaria, puede provocar dolor y sangrado, siendo motivo en algunas oportunidades del abandono temporario o definitivo de la puesta al pecho. Estudios clínicos recientes muestran que muchos probióticos administrados durante el final del embarazo y en el posparto pueden reducir la probabilidad de dicha infección.

Los síntomas habituales de la mastitis son el hallazgo de zonas duras, dolorosas y enrojecidas de una mama, (generalmente la afección es unilateral), fiebre y malestar general y disminución de la producción de leche en el seno afectado.

Además de los factores que pueden prevenir la producción de dicha infección hay manejos prácticos que se deben tener en cuenta:

  • Agarre y posición correctos para vaciar bien el pecho.
  • Tomas frecuentes y vaciado completo; evitar intervalos largos sin extracción.
  • No comprimir el pecho con corpiños ajustados.
  • Tratar grietas del pezón precozmente para evitar entrada de gérmenes.
  • Descanso e hidratación adecuados.
  • Continuar amamantando si el bebé lo acepta; si no, extraer la leche con extractor manual o eléctrico.
  • Masajear suavemente hacia el pezón durante la toma y drenar la zona afectada después de cada toma.
  • Aplicar frío local al finalizar la toma si hay congestión.
  • Mantener buena higiene y evitar tratamientos caseros no indicados por el profesional.

Si hay sospecha de infección con fiebre o empeoramiento, el médico puede indicar antibióticos y antiinflamatorios.

Si aparece absceso, puede requerirse drenaje guiado por ecografía.

En la mayoría de los casos no es necesario suspender la lactancia y se deben seguir las indicaciones del equipo de salud.

Señales de alarma:

  • Fiebre igual o mayor a 38 °C.
  • Enrojecimiento marcado y zona dura y dolorosa en un pecho.
  • Escalofríos, cansancio intenso o síntomas sistémicos.
  • No mejoría tras 24 horas de medidas caseras o empeoramiento en 48 horas.


Algunos estudios clínicos muestran que ciertas cepas de microorganismos actuando como probióticas, administradas en el final del embarazo y en el posparto reducen la probabilidad de mastitis, quedando tal indicación siempre a cargo del profesional.

Así como los prebióticos y probióticos por medio de la leche materna son importantes para el bebé, los mismos también pueden ser útiles para la prevención de infecciones en la madre que comprometan la puesta al pecho, pudiéndolo constituir, como vimos en este artículo, un episodio de mastitis.

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