Sarampión mundialista

por | 28 mayo, 2026

Una nueva copa mundial de fútbol se avecina y un público multitudinario proveniente de distintas regiones del planeta se concentrará por varias semanas para alentar a sus representativos.

Como todo acontecimiento mundial que convoca a gran cantidad de público los contagios de enfermedades suele ser una preocupación que alerta a autoridades e instituciones de salud. El mundial de fútbol no es la excepción.

 Los eventos masivos incrementan la circulación de personas de diversas regiones, con exposición en aeropuertos, estadios, hoteles, transporte público y espacios cerrados a enfermedades prevenibles por vacunas.

Hay experiencia en el recrudecimiento de enfermedades infectocontagiosas durante y luego de competencias internacionales como las Olimpíadas u otros torneos que reunen a mucha gente durante períodos de tiempo.

Muchas regiones del planeta no han controlado aún enfermedades infectocontagiosas que podrían ser prevenidas por medio de las vacunas. Generalmente por motivos socioeconómicos y culturales las inmunizaciones no llegan a la población, produciéndose periódicamente epidemias. Un ejemplo de ello es la poliomielitis y el sarampión en el África subsahariano donde año tras año se reportan casos. Recientemente un brote de Ébola ha reaparecido en esta misma región complicando aún más la situación sanitaria.

Por otro lado, las campañas anti vacunas llevadas a cabo en distintos países de Estados Unidos y Europa han provocado que muchas personas no se encuentren protegidas contra enfermedades infectocontagiosas. Esto es especialmente importante en los niños que acompañen a sus padres al Mundial y que no se encuentren por distintas circunstancias protegidos por las vacunas.

La posibilidad de contagiarse sarampión si alguien no se encuentra vacunado es alta dado el contacto cercano con gente que probablemente no haya sido vacunada. El sarampión es una enfermedad de alta y fácil contagiosidad. Muchos adultos por las circunstancias comentadas anteriormente no poseen ninguna inmunización contra la enfermedad y son fuente de contagio que inclusive pueden iniciar un brote en el regreso a nuestro país.

Para los viajeros, la recomendación principal es revisar el carnet de vacunación antes de viajar y asegurar la protección contra sarampión mediante vacuna doble o triple viral. Las personas mayores de 13 meses, adolescentes y adultos deberían acreditar dos dosis de vacuna con componente contra sarampión aplicadas después del año de vida, o demostrar inmunidad por análisis de laboratorio.

 La vacunación debe planificarse con tiempo, al menos 2 semanas antes del viaje para optimizar la protección.

Durante los viajes en los distintos medios de transporte utilizados, se recomienda mantener medidas generales de cuidado: evitar el contacto estrecho con personas con fiebre y exantema, lavarse las manos con frecuencia, ventilar espacios cerrados cuando sea posible y consultar ante síntomas compatibles.

En el caso del sarampión, puede comenzar con fiebre, tos, secreción nasal, conjuntivitis y decaimiento, seguido de manchas rojas en la piel. Ante fiebre y exantema durante el viaje o dentro de las tres semanas posteriores al regreso, el viajero debe evitar concurrir a lugares públicos, colocarse barbijo si debe trasladarse, consultar rápidamente al sistema de salud e informar el antecedente de viaje.

La detección precoz permite cortar cadenas de transmisión, proteger a contactos vulnerables y evitar brotes institucionales o comunitarios.

 Recomendaciones       
Menores de 6 mesesNo se vacunan. Evitar contacto con personas con fiebre o exantema. Consultar rápido si aparecen síntomas.  
6 a 11 mesesAplicar dosis cero de doble o triple viral. No cuenta como dosis del calendario  
12 mesesAplicar 1.ª dosis de triple viral según calendario  
13 meses a 4 añosDeben tener 2 dosis con componente sarampión. Si falta una dosis, consultar para completar.  
Mayores de 5 años, adolescentes y adultosDeben acreditar 2 dosis después del año de vida o IgG positiva .
EmbarazadasViajar solo si tienen 2 dosis previas documentadas o IgG positiva. No se recomienda viajar sin inmunidad comprobada