La salud bucal de los niños

por | 27 septiembre, 2025

Una de las preguntas frecuentes durante la consulta al pediatra se refiere al momento aconsejable para realizar la primera consulta al odontopediatra.

La erupción de los primeros dientes en los bebés suele ocurrir a partir de los 6 meses, correspondiendo generalmente a los incisivos inferiores, centrales, los que la inician para luego continuarse, generalmente. No hay una edad para el comienzo de este ciclo ni para su orden de aparición, no siendo infrecuente el inicio de la dentición en edades más tempranas o a partir del año de vida.

Debido a todo ello se recomienda en la actualidad realizar una primera consulta al odontólogo durante el primer año de edad, una vez que han aparecido los primeros dientes.

A continuación, se enumeran los motivos de dicha recomendación:

Incluso los dientes de leche pueden desarrollar caries si hay exposición prolongada a azúcares (como el biberón nocturno). La caries precoz o “caries del biberón” es una lesión destructiva del esmalte y la dentina de los dientes de leche, causada por la exposición frecuente a azúcares que fermentan y producen ácidos en la boca del bebé. Su evolución puede ir desde manchas blancas hasta cavitaciones dolorosas, con consecuencias en la masticación, el habla y la salud futura de los dientes permanentes.

Se ha demostrado que la lactancia materna mantenida hasta al menos el año de vida se asocia con un menor riesgo de presentar caries en los dientes de leche.

 El biberón con fórmula o jugos incrementa la exposición continua a azúcares, especialmente cuando se administra durante la noche. Sumado a ello, la posición prolongada de la tetina contra los dientes superiores favorece el estancamiento de líquidos cariogénicos.

El niño alimentado a pecho posee ventajas en la prevención de estos fenómenos. La leche materna aporta anticuerpos (inmunoglobulina A), lisozima, lactoferrina y factores de crecimiento que inhiben la adhesión y proliferación de bacterias cariogénicas en la cavidad oral.

Aunque la leche materna contiene lactosa, su liberación durante la succión es más gradual que la de las fórmulas o jugos, lo que genera menores picos de acidez y menor desmineralización del esmalte.

Por último, la succión al pecho promueve la maduración de los músculos de la mandíbula y el paladar, favoreciendo un correcto posicionamiento de las arcadas dentarias y una oclusión equilibrada, lo que a su vez reduce espacios donde pueda acumularse placa bacteriana.

El odontopediatra enseña a los padres cómo limpiar encías y dientes, qué cepillo usar y cómo evitar hábitos nocivos. Aquí algunos consejos habituales:

  • Uso de gasita húmeda o dedal de silicona desde la erupción del primer diente especialmente luego de la alimentación si es que se administra biberón.
  • Evitar dejar al bebé dormido con el biberón en la boca.
  • Comenzar la limpieza con cepillo adecuado con la aparición de nuevos dientes: Hasta los 2 años no usar dentífricos. A partir de esa edad el odontólogo recomendará una pasta dental con menos flúor en relación a las usadas por el adulto, comenzando con una cantidad mínima similar a la de un grano de arroz. Siempre bajo supervisión de un padre o cuidador, evitando que el niño trague la pasta.
  • Convertir el cepillado en juego: Usar canciones, relojes de arena o apps para motivar el cepillado.
  • Modelar el hábito: Que los adultos se cepillen junto al niño refuerza el aprendizaje
  • Supervisión del cepillado hasta al menos los 6–7 años

Se pueden identificar problemas en la mordida, erupción dental o alteraciones congénitas.

Una visita temprana y positiva ayuda a que el niño se familiarice con el entorno odontológico.

La promoción de la salud dental no debe esperar a la primera consulta con el odontopediatra. Se inicia con una alimentación sana desde el primer día de vida: el pecho materno.

  • Reducción de azúcares: Evitar golosinas, jugos azucarados y snacks pegajosos.
  • Fomento de alimentos protectores: Frutas crujientes (manzana, pera), verduras, lácteos ricos en calcio.
  • Agua como bebida principal: Especialmente entre comidas.
  • Control de hábitos nocivos: Como succión del pulgar, uso prolongado del chupete o respiración bucal.
  • Revisión de frenillos: Detectar si hay limitación en el movimiento de lengua o labios que afecte la alimentación o el habla.