CUANDO LA BOCA SE UTILIZA TAMBIÉN PARA RESPIRAR
El niño al respirar por la boca inhala el aire sin utilizar el «filtro» que provee la nariz. Las fosas nasales poseen capilares que entibian y humedecen el aire inspirado. La boca al no tener esa función lo recibe sin ningún reparo, facilitando la aparición de anginas, lesiones en lengua, labios y encías.El crecimiento de la cara en los niños determinará las características que la misma tendrá durante toda la vida. Si bien la cabeza y la cara vienen determinados genéticamente, el medio ambiente y específicamente el aire tienen su importancia en el modelaje, en especial en el tercio inferior del rostro. Será distinto el crecimiento de la nariz y los senos maxilares cuando el aire no pasa por ellos. Del mismo modo las características de la boca y los dientes se modificarán. De esta forma queda configurando finalmente un rostro característico con mejillas poco desarrolladas y boca semiabierta.
El niño que respira por la boca debe comer en forma simultánea. En la respiración nasal o normal la deglución incluye un sellado de la boca por intermedio de los labios. El respirador bucal debe mantenerlos abiertos para poder seguir respirando. El mismo inconveniente lo posee mientras mastica, debiendo alternar mitades de la boca para respirar y comer en forma simultánea. Esto trae aparejado una serie de alteraciones en el crecimiento y posición de los dientes. La lengua debe dejar pasar el aire y para ello debe descender al piso de la boca en cada respiración constituyendo una deglución atípica. El respirador bucal tiene seria dificultad para percibir olores y sabores. Generalmente comen poco y no disfrutan de las comidas. Suelen tener mal aliento y sequedad en los labios, producto del impacto del aire seco con las mucosas.Los niños que respiran por la boca durante tiempos prolongados adoptan una posición particular. Lo inician modificando el eje del cráneo con la columna cervical, debido a que flexionan en forma ligera la cabeza hacia delante para favorecer el ingreso del aire. Esto trae aparejado un reacomodamiento del resto de la columna, incrementándose la cifosis (giba) de la columna dorsal y un reacomodamiento del resto del esqueleto para poder deambular. Los ojos se deben abrir más para ampliar el campo visual disminuido por la flexión de la cabeza. La voz también se distorsiona, dado que no existe la resonancia nasal. Las modificaciones mencionadas y algunas otras a nivel torácico dan un aspecto particular a estos niños que permite fácilmente identificarlos.
