ALERTA MASCOTAS
El rasguño generalmente accidental de una mascota puede provocar en el hombre una enfermedad, usualmente de características benignas, con signos y síntomas tan inespecíficos que suele preocupar a padres y médicos.
La enfermedad por arañazo de gato es provocada por una bacteria denominada bartonella henselae. La misma puede encontrarse en la sangre y secreciones de gatos aunque ellos no cursen ninguna enfermedad. Los expertos creen que casi la mitad de los gatos son portadores de la mencionada bacteria en algún momento de su vida y que los cachorros que todavía no han cumplido un año son más proclives a estar infectados por esta bacteria. Las pulgas serían las que al picar al gato inoculan la bacteria. Se cree que las picaduras directas sobre la piel de los humanos no provocan la enfermedad
Son los niños los que cursan más frecuentemente esta patología dada la relación estrecha que suelen tener con los cachorros. Los juegos con los mismos suelen incluir algunas pequeñas mordeduras y arañazos que pueden ser la puerta de ingreso de la bacteria. Algunas veces el contagio surge por las lamidas del animal sobre una herida superficial del niño, sin existir mordedura o arañazo.
La enfermedad comienza generalmente con un pequeño nódulo sobre la piel a los pocos días del contacto con el animal que suele confundirse con una picadura. Si bien el paciente reconoce el contacto con un gato, pocos tienen conocimiento que hubiera ocurrido un arañazo o una pequeña mordedura. Esa lesión constituye el lugar donde la bacteria ingresó al organismo siendo generalmente indolora. A las pocas semanas de dicho fenómeno comienzan a inflamarse los ganglios próximos a la zona. Los de la axila, los inguinales y los del cuello son los más frecuentemente comprometidos en relación a la zona de contacto con el animal. Los mismos pueden incrementar mucho su tamaño, acompañarse de rubor y calor.

La inflamación de los ganglios linfáticos es el síntoma principal en la mayoría de los niños que padecen la enfermedad, evolucionando usualmente en forma leve. No obstante, algunas veces aparecen síntomas generales como: fiebre o febrícula durante muchos días, fatiga, pérdida del apetito, dolor de cabeza, erupciones, dolor de garganta y malestar general. Más aún, se conocen casos en los cuales hay incremento en el tamaño del hígado y bazo con afectación de ambos ojos desarrollando conjuntivitis.
Muchos de estos signos y síntomas pueden ser similares a algunas enfermedades malignas, especialmente leucemias y linfomas, más todavía cuando la fiebre se prolonga y no se encuentra el diagnóstico de la enfermedad.
Dado que como dijimos anteriormente en muchas oportunidades no hay referencias del contacto con la mascota y menos aún de algún tipo de mordedura o arañazo la preocupación se acrecienta y se hace imperativo pensar en este tipo de enfermedad frente a la presencia de una mascota felina en la casa.
En estos casos se suele recurrir al estudio de anticuerpos que todo organismo desarrolla frente a la bacteria. No obstante dicho análisis queda reservado generalmente a casos con evolución prolongada, de diagnóstico clínico dudoso o con deficiencias en la inmunidad. En la mayoría de los pacientes la enfermedad tiene un curso benigno y con curación espontánea luego de algunas semanas de evolución. No se indica tratamiento con antibióticos a menos que la enfermedad se complique y haya sobreinfección o supuración de ganglios.
La prevención de la enfermedad pasa por evitar que los niños jueguen con gatos callejeros que pueden ser más frecuentemente atacados por pulgas. Es importante también el lavado de manos luego del contacto con el animal. Le enfermedad no se contagia entre seres humanos y por lo tanto los enfermos no requieren aislamiento de ningún tipo.
En caso de presentarse un arañazo o mordedura de la mascota se sugiere lavar muy bien la herida con agua y jabón.