Dolores funcionales

por | 26 junio, 2025

Los trastornos denominados “funcionales” son cuadros en los que, a pesar de no haber lesión anatómica alguna, existe un mal funcionamiento de un órgano o sistema del organismo.

En el caso del aparato digestivo hay dos trastornos que, reuniendo las mencionadas características, suelen motivar la consulta en lactantes y niños y relacionarse con la defecación. Uno de ellos es la constipación y el otro es la denominada “disquecia”, relacionada generalmente con los cólicos del bebé. Ambos tienen en común la dificultad en la defecación diferenciándose fundamentalmente en la edad de presentación y en la consistencia de las deposiciones. En este artículo trataremos de definir y explicar ambos cuadros.

El patrón defecatorio normal varía especialmente en los primeros meses de vida. A medida que el bebé crece disminuye la frecuencia y aumenta la consistencia de las deposiciones, en relación a la maduración del intestino y su capacidad de retención de agua. En este aspecto, la alimentación del lactante juega un rol importante.

La leche humana actúa sobre hormonas intestinales, regulando la motilidad y el tránsito intestinal. Del mismo modo, por los azúcares que contiene con efecto osmótico, provoca deposiciones más blandas y frecuentes en los primeros meses de vida.

Después de los 6 meses de vida, el comienzo de la alimentación complementaria modifica normalmente las características de la materia fecal con aumento de su consistencia y disminución en la frecuencia de las deposiciones.

La disquecia del lactante es un trastorno funcional digestivo, en lactantes sanos, que se manifiesta en menores de 9 meses en forma de episodios de gran esfuerzo y llanto que duran unos 10-20 minutos y cesan con el paso de las heces que suelen ser líquidas o blandas.

La constipación funcional se define como el resultado de intentos repetitivos de retención voluntaria de heces por parte del niño, tratando de evitar una sensación displacentera por el antecedente de una evacuación dolorosa.

Ambos cuadros, siendo funcionales, no requieren en su gran mayoría de estudios diagnósticos ni de medicación alguna.

Para poder comprender estos trastornos es importante saber que el intestino grueso o colon presenta normalmente contracciones lentas encargadas del movimiento y propulsión de la materia fecal y a su vez otro tipo de contracciones, más potentes y enérgicas que se producen como respuesta a la alimentación. En el extremo del aparato digestivo se encuentran dos esfínteres encargados de retener o permitir la defecación. El esfínter interno actúa mediado por reflejos frente a la llegada de materia fecal. Por lo tanto, es totalmente involuntario. En tanto, el esfínter anal externo funciona como un reflejo aprendido. Por lo tanto, es voluntario y es el que permite retener la materia fecal.

Aclarados estos aspectos del funcionamiento intestinal, se puede definir a la disquecia funcional como una falla de coordinación entre el aumento de la presión abdominal provocada por el reflejo defecatorio y la relajación de los esfínteres, lo que provoca dolor y el consecuente llanto. Los referidos cólicos del bebé serían los resultantes de este mecanismo. Suele presentarse durante los primeros 9 meses del bebé, pero con mayor frecuencia dentro del primer trimestre de vida.

La constipación en cambio suele producirse en forma más tardía y puede prolongarse más allá de la lactancia incluyendo la primera y segunda infancia. Suele estar relacionada con conductas de retención de la materia fecal por experiencias dolorosas, cambios de alimentación, control de esfínteres y factores emocionales o de conducta.

Las características de las deposiciones en estas dos entidades suelen ser distintas. En la disquecia la materia fecal suele ser blanda y de un volumen normal. En cambio, los niños constipados presentan deposiciones de gran volumen y consistencia, refiriéndose muchas veces dolor en el mismo acto defecatorio, lo que probablemente provocará la futura retención de las heces. Estos niños suelen manchar su ropa interior dado que mantienen ocupado el recto pudiendo provocar implicancias en la relación con su entorno dado el olor que pueden presentar.

No parecería existir una relación causal entre la disquecia y la constipación funcional de un niño.

En relación a la disquecia es importante que los padres puedan tranquilizarse en relación al retardo de la evacuación, entendiendo que el trastorno se basa en una incoordinación en la defecación. Una etapa del desarrollo del niño en la cual el lactante debe aprender a relajar su abdomen como parte de un proceso madurativo. Se debe evitar la estimulación del recto o el ano para que el bebé defeque. Tampoco el uso de sondas o supositorios.

El niño constipado en cambio, suele requerir modificaciones en la dieta incrementando la cantidad de fibra, el cambio de hábitos evacuatorios y algunas veces la necesidad de laxantes para ablandar las heces y facilitar la defecación. En ciertos casos, el apoyo psicológico del niño y su familia suele ser de utilidad favoreciendo la resolución del trastorno.