Muerte en cuna

por | 27 mayo, 2025

Desde el año 2000 las muertes infantiles inesperadas durante el sueño descendieron a nivel mundial, relacionado especialmente con las recomendaciones sobre la posición del bebé al momento de dormirlo. Sin embargo, los últimos años no han continuado esa mejora, habiendo incluso en algunas regiones experimentado un incremento de la mortalidad.

Probablemente, este estancamiento pueda deberse a la vulnerabilidad de los niños expuestos a factores ambientales desfavorables, tanto durante la gestación como durante el primer año de vida.

Entre ellos podríamos mencionar el aumento del consumo de alcohol, tabaco y drogas ilícitas durante los embarazos, la vulnerabilidad social, la precariedad en las condiciones de vida, los movimientos antivacunas y el auge del colecho, este último muchas veces resultante de los anteriores factores.

En estudios recientes, la obesidad materna ha aparecido como un motivo suficiente para incrementar la posibilidad de la muerte en cuna de un bebé. Si bien se conoce desde hace tiempo su relación con el desarrollo fetal durante el embarazo, su probable asociación con el colecho puede poner en riesgo la vida de un bebé durante el sueño.

Esto implica que, en situación de colecho, la muerte súbita de un bebé podría deberse a sofocación por el mayor tamaño corporal si la madre se queda dormida mientras amamanta o por depresión del colchón, favoreciendo el deslizamiento del bebé hacia el cuerpo materno.

Por otra parte, la obesidad aumenta el riesgo de la madre embarazada a padecer apneas durante el sueño. Estos episodios pueden provocar disminución del Oxígeno que llega a la placenta, afectando el neurodesarrollo del feto, pudiendo explicar la incapacidad de algunos bebés para despertar frente a condiciones desfavorables.

Se sabe que la obesidad se asocia con trastornos circulatorios, cardiovasculares, endócrinos, metabólicos, oncológicos, psicológicos y sociales. No es de extrañar que pueda afectar también el normal desarrollo del bebé en la vida intrauterina y tener relación también relevante con la muerte del bebé durante el sueño.

Se desconoce aún el mecanismo por el cual la obesidad materna podría afectar el cerebro y es un factor de riesgo difícilmente modificable previo a la concepción.

Todo esto implica que la prevención de la muerte en cuna del bebé se debería iniciar desde el embarazo, previniendo o tratando la obesidad, tanto por sus consecuencias en el desarrollo neurológico del bebé como para brindarle también un ambiente seguro para el sueño, especialmente durante el primer año de vida.

La llamada «cuna de colecho» puede significar una solución a este problema a pesar de las dificultades en la adopción de las mismas, tanto económicas como ambientales.

La salud es un continuo que se construye cada día. Al igual que la mortalidad, tiene factores que se pueden modificar en forma más o menos fácil. El descenso en los casos de muerte súbita de los bebés tuvo evidente relación con las recomendaciones en cuanto a la posición del niño al dormir. Sin embargo, esto sólo no alcanzaría para continuar reduciendo su frecuencia. Existen otros factores que pueden influir en su aparición, algunos difíciles de tratar como la obesidad materna y otros aún desconocidos.

En lo inmediato cabe continuar las recomendaciones en relación al sueño seguro de cada bebé, especialmente si existe colecho o factores socio ambientales condicionantes como el tabaquismo y otras adicciones.