LOS CONTAMINANTES QUE NO VEMOS
Abril 2016
Muchos productos químicos que intervienen en la fabricación o elaboración de elementos de consumo habitual pueden alterar o perturbar el normal funcionamiento de las hormonas de todos los seres vivos. Las sustancias que provocan dichas alteraciones son denominados “disruptores endócrinos”. Actúan aún con concentraciones muy bajas, afectando las funciones de distintos órganos y sistemas, provocando la aparición de enfermedades a distintas edades. Mundialmente se registra un aumento de las enfermedades crónicas, muchas originadas por trastornos hormonales de larga data. Los cánceres de mama y próstata son los ejemplos más consistentes, agregándose también enfermedades del metabolismo, infertilidad, problemas cardiovasculares, alteraciones mentales, etc. Las mencionadas sustancias actúan mimetizándose, o sea “disfrazándose” de hormonas, antagonizando la acción de las mismas o alterando su normal producción. Las hormonas son las encargadas de regular las funciones del organismo, generando respuestas de los distintos órganos que permiten la adaptación a las diversas señales que llegan del medio ambiente. Son las que controlan las reacciones frente al stress, el crecimiento, el metabolismo, la reproducción, la lactancia, la presión sanguínea, las funciones cerebrales, etc. Si existe una alteración o interferencia en estos finos mecanismos se pueden desencadenar consecuencias irreversibles, no sólo en la salud del individuo sino también a su descendencia, más aún si estos fenómenos se producen en períodos “críticos”. Esto quiere decir que los efectos en el organismo dependerán de la edad a la que el individuo quede expuesto. Si la misma ocurre durante los primeros estadíos de la vida, en los que hay un rápido crecimiento y diferenciación celular, se pueden producir lesiones irreversibles. Por otra parte, los períodos de tiempo entre la exposición y la aparición de enfermedades suelen ser largos, incluso de décadas en el caso de la exposición fetal.
Además, los efectos de estos productos pueden transmitirse a las generaciones futuras a través de la modificación de factores genéticos.
La exposición a estas sustancias puede ocurrir a través del consumo de alimentos, agua, aire, suelo, polvo de la casa, contacto directo con diversos materiales de la casa o productos de consumo o ser de índole laboral, en el caso de trabajar en la industria química o con plaguicidas. Además debemos tener en cuenta que muchos productos químicos pasan a través de la placenta y de la leche materna.

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Vías de exposición |
Fuentes |
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Agua y alimentos contaminados |
Residuos industriales, plaguicidasQuímicos de envases de agua y latas, residuos de plaguicidas en alimentos y bebidas. |
| Contacto con la piel.Inhalación | Plaguicidas.Esmaltes.
Cosméticos, productos del cuidado personal, pantallas solares, antibióticos. |
| Vía endovenosa | Catéteres endovenosos. |
| A través de la placenta y la leche materna | Sustancias químicas absorbidas por la madre. |

La etapa más vulnerable es la de la vida intrauterina y la del primer año de vida pudiendo generar malformaciones físicas o alteraciones irreversibles. Los niños son más vulnerables que los adultos dado que tienen un organismo inmaduro, vías exclusivas de exposición (por la placenta y la leche) y comportamientos propios, como llevarse objetos y manos a la boca o jugar al ras del suelo, a la vez que incorporan más aire, líquidos y alimentos. A través del cordón umbilical, el feto recibe no sólo los nutrientes básicos sino también diversos productos químicos industriales, contaminantes y plaguicidas a las que la madre puede estar expuesta. Las manifestaciones de la enfermedad o el trastorno pueden no ser aparentes al nacer sino manifestarse, como ya se ha dicho, tras un largo período de latencia, ya sea en la adolescencia, en la edad adulta o en el adulto mayor.
En un estudio realizado en Estados Unidos en 2005 se encontraron casi 300 productos químicos industriales y contaminantes en la sangre del cordón umbilical de bebés recién nacidos. Investigaciones de exposiciones ambientales vinculan muchos de estos productos a enfermedades como el cáncer, trastornos cardíacos, enfermedades degenerativas del sistema nervioso, reproductivas, obesidad, asma, etc.
PRINCIPALES PRODUCTOS QUÍMICOS CONTAMINANTES
Insecticidas y plaguicidas: DDT, Clordano, Aldrin, endrin, etc. Participan en la contaminación especialmente por vía alimentaria, dada su utilización sobre los cultivos. Se ha convenido internacionalmente su eliminación como prioridad. No obstante ello la exposición a ellos puede continuar por décadas debido a la persistencia en el ambiente. Se han referido diversas enfermedades relacionadas con estos productos. Problemas reproductivos, efectos en la tiroides, obesidad, diabetes y cáncer.

Bisfenol A: Es una sustancia química utilizada en la fabricación de plásticos para botellas, policarbonato y resinas. Se encuentra también en el revestimiento de muchos alimentos enlatados. La exposición se produce principalmente a través de la alimentación. El calor y la luz solar facilitan el desprendimiento del bisfenol A por el envase contaminándose el alimento.
Ftalatos: Son productos químicos utilizados pala flexibilizar el plástico. Utilizados en envases de alimentos, muebles, materiales de construcción y en juguetes para niños, entre los cuales se encuentran chupetes y mordillos. Desde el año 2012 se encuentran prohibidos en nuestro país. Se debe tener cuidado en los productos que se puedan importar sin los controles pertinentes.
Parabenos y Triclosán: SE utilizan en cremas para la piel, productos de belleza, filtros solares, conservación de alimentos, productos de repostería y salsas.
Metales pesados: Plomo, cadmio y mercurio. Generalmente presentes en contaminaciones del agua.
ESTRATEGIAS PARA REDUCIR LA EXPOSICIÓN A CONTAMINANTES
- Evitar artículos de policarbonato o polivinilo y poliestireno. Especialmente para almacenar o calentar comidas.
- Optar por plásticos seguros (códigos 1, 2, 4 y 5). Evitar los códigos 3, 6 y 7. Verificar en la base de los envases el código correspondiente.

- Usar chupetes y biberones “libres de bisfenol A”
- Evitar alimentos envasados con film de PVC
- Evitar calentar alimentos al microondas en envases de plástico.
- Evitar las bolsas de plástico para cocción.
- Elegir envases de vidrio como contenedores de alimentos.
- Consumir alimentos orgánicos.
- Evitar o disminuir el consumo de alimentos ricos en grasas.
- Evitar las verduras no orgánicas durante el embarazo.
- Pelar las frutas y las verduras.
- Evitar que los niños pequeños se lleven a la boca cítricos con cáscara.
- Evitar lo más posible las comidas enlatadas.
- Leer las etiquetas y buscar productos que digan “Sin bisfenol A” o “Sin ftalatos”.
- Evitar consumir agua de botellas plásticas que hayan estado expuestas al calor.
- Proteger especialmente a las embarazadas y a los niños.

Fuente: Gil Stella Maris. Disruptores endócrinos. Programa Nacional de Actualización Pediátrica. Sociedad Argentina de Pediatría. Buenos Aires. 2015.