Podemos hablar entonces de riesgos, a los que todos los seres estamos expuestos, pero que son de suma importancia en los primeros años de la vida. Los riesgos entonces podrán ser biológicos, originados por enfermedades contraídas dentro o fuera del útero materno, ambientales, provocados por las relaciones que se establezcan con el niño, las condiciones sociales de la familia y la estimulación que se le haya brindado y por último mixtas en las que intervienen en forma conjunta los dos anteriores.
Todas las acciones de salud que se emprendan en los niños deben evitar que los mencionados riesgos provoquen enfermedades y que las mismas originen huellas o cicatrices que por pequeñas que sean dificulten el crecimiento y desarrollo normal. De la normalidad de ambos procesos y en especial de la maduración neurológica dependerá en gran parte el aprendizaje en la escuela. El docente, a su vez, deberá estar atento a trastornos que manifieste el niño en su actividad escolar para motivar intervenciones del equipo de salud.
LOS NIÑOS NO NACEN EN LA