CRIANZA RESPETUOSA
Un mundo mejor para todos

Septiembre 2026
El vocablo “crianza” según UNICEF es “el proceso de alimentar, cuidar, educar y guiar a los niños y niñas durante su infancia y adolescencia para favorecer su desarrollo integral y su integración en la sociedad”. Constituye algo más profundo que hablar sobre vacunas, crecimiento y prevención de enfermedades. Es el espacio donde se construyen los vínculos, la confianza, las emociones, el lenguaje, los hábitos y la capacidad de desarrollarse plenamente. En realidad, es el primer determinante de la salud de un individuo, forjando las bases del bienestar físico, mental y social.

La crianza es un reto a cumplir por padres, madres o cuidadores. La influencia de factores socioculturales, económicos, ambientales o intrafamiliares suelen, algunas veces, modificar su trascendencia.
Hoy en día estamos inmersos en una época de extraordinarios avances tecnológicos y de acceso a la información. Paradójicamente nunca fue tan fácil comunicarse, pero también nunca fue tan difícil encontrarse y darse tiempo para expresar experiencias y pensamientos.
Las pantallas ocupan hoy un lugar preponderante en todo hogar, la espera queda habitualmente relegada a la inmediatez y la conectividad de chicos y grandes puede convivir con una creciente sensación de soledad.
Esta realidad que nos toca afrontar requiere reforzar la crianza de nuestros niños y adolescentes.

Criar no consiste sólo en satisfacer necesidades materiales. Criar es mirar, escuchar, conversar, poner límites con afecto, compartir tiempo, acompañar el crecimiento y estar más presentes.
Está probado científicamente que las relaciones humanas significativas durante los primeros años de vida constituyen uno de los factores más importantes para proteger la salud, favorecer el desarrollo cerebral y prevenir múltiples problemas físicos y emocionales.
La visita al pediatra suele poner evidencia la calidad de los vínculos familiares que pueden influir en la salud de los niños. Detrás de muchos motivos de consulta aparecen familias desbordadas, tiempos escasos, dificultades para poner límites, ansiedad, aislamiento y una creciente incertidumbre sobre cómo criar en un mundo que cambia vertiginosamente.
La crianza debe considerarse también como una prioridad colectiva. Requiere del apoyo de políticas públicas que acompañen a las familias, comunidades que favorezcan el encuentro y que valoren el tiempo compartido como un verdadero factor protector de la salud.

No podemos negar que la tecnología ha transformado la vida de todos ofreciendo oportunidades extraordinarias. Sin embargo, ninguna aplicación puede reemplazar una conversación, una lectura compartida, un abrazo, una comida en familia o el juego entre un adulto y un niño. Tampoco la mirada atenta de los padres o cuidadores.
Se puede afirmar entonces que el desarrollo de nuestros niños depende tanto de los cuidados médicos como de la calidad de los vínculos cotidianos.
La crianza respetuosa está íntimamente relacionada con la prevención, con la salud mental, con el aprendizaje, la convivencia, el presente y el futuro. Tengámoslo presente para promoverla y garantizarla.
Fuente: Glubergia V. “La crianza como eje central de la pediatría”. Sociedad Argentina de Pediatría. 2026