Leer hace bien

por | 28 julio, 2026

La lectura compartida es una de las actividades más valiosas que pueden realizar las familias para favorecer el desarrollo de sus hijos. no solo ayuda a aprender a leer y escribir, sino que también estimula el lenguaje, la memoria, la atención, la imaginación y el bienestar emocional. Leer juntos fortalece el vínculo afectivo y crea momentos de calidad en familia.

¿Desde cuándo y cómo empezar?

  • Desde el nacimiento: se puede comenzar a leer desde los primeros meses de vida. En esta etapa, lo más importante es la voz del adulto y el contacto afectivo. Se recomiendan libros de tela, plástico o cartón, acompañados de canciones y rimas.
  • De 2 a 5 años: Es ideal hacer preguntas y conversar sobre la historia mientras se lee. Esto ayuda a que los niños participen activamente y desarrollen mejor el lenguaje y la comprensión.
  • Edad escolar: Aunque los niños ya sepan leer, es recomendable seguir leyendo juntos. Esto mejora el vocabulario, la comprensión y refuerza el vínculo familiar.
  • Adolescencia: E fundamental respetar los intereses de los adolescentes y animarlos a leer por placer, ya sea novelas, comics, manga o libros de divulgación científica.

Beneficios comprobados de la lectura compartida

  • Lenguaje: Los niños que leen con sus familias tienen un vocabulario más amplio y mejor comprensión verbal.
  • Cognición: Mejora la memoria, la atención y la capacidad de razonar.
  • Rendimiento escolar: Llegan mejor preparados a la escuela y tienen mejores resultados académicos.
  • Salud mental: Presentan menos síntomas de ansiedad, depresión y problemas de conducta.
  • Sueño: Leer antes de dormir ayuda a relajarse y mejora la calidad del descanso.
  • Vínculo familiar: Fortalece la relación entre el niño y sus cuidadores.

Lectura y sueño: una rutina saludable

Incorporar la lectura en la rutina nocturna ayuda a que los niños se relajen y duerman mejor. Leer un libro impreso antes de dormir es mucho más beneficioso que usar pantallas, ya que no altera el sueño y refuerza el vínculo afectivo.

Se ha comprobado que los valores de melatonina en sangre, (la hormona del sueño), se elevan luego de la lectura en contraposición con lo que sucede con las pantallas.

La lectura debe incluirse en las rutinas previas al sueño

No es necesario tener muchos libros. Contar historias, cantar canciones o inventar relatos también estimula el lenguaje y la imaginación. Las bibliotecas públicas son un excelente recurso para acceder a libros de manera gratuita.

Recomendaciones útiles:

  • Hacer de la lectura un momento especial todos los días.
  • Elegir juntos los libros o historias según la edad y los intereses del niño.
  • Participar activamente: haciendo preguntas, comentando y disfrutando la experiencia.
  • Recordar que leer juntos es una inversión en el desarrollo y el bienestar de sus hijos.

La lectura compartida no sólo favorece el aprendizaje, sino también el desarrollo del lenguaje, la cognición, la salud mental y el sueño.

La lectura debería ser considerada como una “prescripción” de bajo costo y alto impacto, similar a la recomendación de actividad física o alimentación saludable, dado que leer juntos es tan importante para el desarrollo como una buena alimentación o el ejercicio.

Estrategias:

  • Bebés y niños pequeños: Se sugieren libros de tela, plástico o cartón acompañados de canciones o rimas.
  • 2 a 5 años: Promover la lectura dialógica, invitando a los niños a participar con preguntas y comentarios.
  • Edad escolar: Es recomendable mantener la lectura compartida, aunque el niño ya lea solo.
  • Adolescentes: Respetando sus intereses, animar la lectura por placer en cualquier formato, (novelas, comics, divulgación, etc.).

Recomendar la lectura de libros impresos antes de dormir en lugar del uso de pantallas. La lectura favorece la relajación, mejora la calidad del sueño y refuerza el vínculo afectivo.

Leer un cuento antes de dormir ayuda a que los niños se relajen y duerman mejor.

Cuando no hay posibilidades de conseguir algún material impreso se pueden contar historias familiares, cantar canciones o inventar relatos.

La lectura compartida es una de las mejores formas de estimular el desarrollo de los más pequeños. No importa la edad. Desde bebés hasta adolescentes, leer juntos fortalece el lenguaje, la memoria, el vínculo familiar y hasta mejora el sueño.

Estas estrategias, implementadas de manera sistemática, pueden constituirse en un motor de cambio positivo para el desarrollo integral de niños y adolescentes.

Fuente: Matamoros R. “Promoción de la lectura desde la consulta pediátrica”. 2026.