PIES FRÍOS Y ESCARPINES
¿Cuál es la realidad?

Noviembre 2026
Una de las preocupaciones frecuentes durante los primeros meses de vida de un bebé son los pies y las manos frías. Los escarpines e incluso los guantes suelen ser la respuesta casi inmediata de los padres previo a la consulta pediátrica. Del mismo modo, pueden aparecer temores por la salud cardiocirculatoria, generalmente planteadas en el momento de la consulta.
Para la tranquilidad de todos, la mayoría de los recién nacidos y bebés en sus primeros meses suelen tener los pies y las manos frías sin significar alguna patología ni tampoco ser provocadas por el frío. Más aún, algunas veces, en especial los recién nacidos, pueden presentar extremidades con coloraciones azuladas, motivadas principalmente por la escasa circulación de sangre por los vasos capilares.

Los pies y las manos no constituyen superficies importantes donde los bebés pierdan temperatura. Para evitar el frío es más útil protegerles la cabeza con gorritos dado que la misma es proporcionalmente más grande en comparación con el resto de su cuerpo, convirtiéndola en una gran vía de escape del calor.
Los recién nacidos y en especial los prematuros no poseen aún una regulación térmica totalmente madura. Sin embargo, con el abrigo del cuerpo en general y de la cabeza en particular, suelen bastar para mantenerlos a salvo del frío ambiental que los rodee. Del mismo modo, frente al calor, esa regulación térmica incompleta hace extremar los recaudos para no sobre abrigarlos.

Los pies y las manos fríos no representan la temperatura central de un bebé. Basta con tocar otras partes del cuerpo para confirmarlo. Por lo tanto, para saber si tienen frío no sirve guiarse por lo que sentimos en sus extremidades. Paradójicamente esto último es muy importante en épocas de calor cuando los bebés pueden tener también pies fríos, motivando un innecesario abrigo que puede ser perjudicial.
Otra causa que puede justificar los pies fríos es la baja actividad de esa zona del cuerpo, requiriendo poco gasto energético que justifique una llegada significativa de sangre por capilares de muy pequeño calibre.
Es importante señalar también aquí que las extremidades frías y especialmente azuladas pueden representar patología, más aún si se acompaña de labios y otras partes del cuerpo con tonalidades similares. Generalmente en estos casos la mala oxigenación de la sangre es el motivo de dichos signos, requiriendo una rápida consulta a un servicio de urgencias.
La fiebre en algunos bebés puede acompañarse de pies fríos por lo que no vale tocarlos para comprobar la evolución de la temperatura corporal. La medición sobre las axilas es siempre el método más confiable para controlarla.

Por todo ello, el uso de guantes y escarpines en los bebés no son estrategias eficaces para regular la temperatura y prevenir la pérdida de calor, sin desconocer el significado sentimental de los mismos ante la llegada de un bebé a cada hogar.
Pueden ser abrigados en forma similar al resto del cuerpo y ante el frío es más importante proteger la cabeza como fue expresado en un párrafo anterior.