El meningococo

por | 27 enero, 2017

INCLUSIÓN DEFINITIVA DE LA VACUNA ANTIMENINGOCÓCCICA EN EL CALENDARIO OFICIAL

neisseria4¿QUÉ HAY QUE SABER DEL MENINGOCOCO?

Febrero 2017

La neisseria meningitidis, más conocida como meningococo es el causante de enfermedades graves, que generalmente ponen en riesgo la vida de los pacientes, habitualmente bebés, niños y adultos jóvenes. Se contagia de persona a persona por las secreciones respiratorias desde un enfermo o portador sano del germen.

Los meningococos poseen varios serogrupos, según la composición química de los mismos. Si bien se conocen 13 variantes, los casos desarrollados en nuestro país corresponden generalmente a los serotipos B, C, W135 e Y. Este último apareciendo en forma esporádica. Suelen provocar brotes o epidemias en distintas partes del mundo, afectando a gran cantidad de niños.

En nuestro país se reportan aproximadamente entre 100 y 150 enfermedades graves provocadas por este germen por año. Entre ellas las más importantes son la enfermedad meningocóccica grave y la meningoencefalitis.

El meningococo suele estar en las fauces de muchas personas sin presentar enfermedad. Se los denomina, como se dijo anteriormente, portadores sanos. Su importancia radica que pueden contagiar la enfermedad a sus contactos. Se comprobó que en los brotes epidémicos un 15% de la población puede tener portación de la bacteria sin enfermarse pero con probabilidad de contagiar a otras personas. La posibilidad que se desarrolle la enfermedad en  un individuo dependerá como siempre de la cantidad de gérmenes, del estado previo de salud de la persona y del ambiente en que se desenvuelva. Los bebés, los niños, los ancianos, los adultos con alteraciones en sus defensas, el hacinamiento son variables que juegan a favor del desarrollo de enfermedad.

El meningococo luego de ingresar al organismo y después de un corto período de incubación pasa a la sangre desarrollando lo que se denomina meningococcemia o  enfermedad meningocóccica. En estos casos la infección se disemina provocando un cuadro grave de shock, con falla de múltiples órganos del organismo, con fiebre alta, trasvasación de sangre exteriorizada por púrpuras sobre la piel de todo el cuerpo que rápidamente, en caso de no instaurarse tratamiento, lleva al paciente a la muerte.

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En la mayoría de los casos, acompañando o no al cuadro relatado, la infección desarrolla meningitis, característica que terminó por denominar a la bacteria. De suma gravedad requiere diagnóstico y tratamiento urgente. Aun así la mortalidad suele ser alta y las secuelas que deja también son frecuentes y variadas, comprometiendo en muchos casos la calidad de vida futura.

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El diagnóstico ante la sospecha del compromiso meníngeo se hace siempre por la punción lumbar extrayendo líquido cefalorraquídeo. El mismo, en caso de enfermedad, presenta signos de inflamación y la presencia del germen por microscopía. El tratamiento requiere internación de urgencia, medidas para evitar el shock y los antibióticos endovenosos que correspondan.

Muy importante es la protección de los contactos. Se estima que el 30% de los convivientes con un enfermo poseen en sus fauces al meningococo, requiriendo tratamiento antibiótico profiláctico para evitar otros contagios y la diseminación de la enfermedad en la población. De allí la importancia de buscar entre los familiares directos el origen del contagio, en especial hermanos mayores que actuarían como portadores sanos.

La vacuna recientemente incluida en el calendario oficial brinda protección contra los meningococos A, C, W e Y. Hay que destacar que no protege contra el serogrupo B, dado que aún no se ha encontrado una inmunización efectiva y prolongada contra dicho serotipo.

vacuna meningitis

La vacuna no sólo evita la enfermedad sino que también previene el estado de portador en niños sanos, evitando de esta forma que la diseminen a sus contactos más íntimos, especialmente a bebés y niños pequeños. Los niños mayores y adolescentes constituyen una población de riesgo, no solo para el desarrollo de la enfermedad, sino también para su contagio intrafamiliar o intraescolar. Los portadores sanos en estas edades suelen ser frecuentes. De allí que las dosis indicadas para la inmunización incluyen también a niños que se encuentran finalizando la escuela primaria, en coincidencia con la aplicación de la vacuna triple acelular y la HPV.

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Finalmente queda por recordar las edades de aplicación de la vacuna:   3 meses de vida, 5 meses, 15 meses (junto con la de la varicela) y 11 años, (como se dijo junto con la triple acelular y al HPV).

Vacuna antimeningocóccica: protección para todos.

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