¿FALTA ALGO EN LAS VALIJAS ?
Enero 2017
Hacemos las valijas, preparamos la ropa que vamos a llevar, los productos de tocador que probablemente necesitemos, los accesorios para la playa o camping, los juguetes para los chicos, celulares, tablets, etc.
Un capítulo aparte lo constituye el botiquín de medicamentos que vamos a trasladar al lugar de vacaciones y en especial cuáles serán necesarios en caso que los chicos presenten algún problema. En algunas oportunidades se deben completar tratamientos, siendo necesario llevar el jarabe o los comprimidos prescriptos. Siempre es importante recordar que en relación al lugar de destino, la adquisición de medicamentos puede ser dificultosa y generalmente más cara. Otra cuestión a tener en cuenta es la conservación de los mismos durante el transporte. Cuando el viaje se hace con bebés menores de un año, la administración de hierro y complejos vitamínicos es frecuente y debe continuarse durante los días de vacaciones. Dichos productos, dada su presentación en gotas, suelen volcarse con facilidad perdiendo dosis útiles y produciendo probablemente daños en el resto del equipaje.
Es siempre útil incluir un termómetro. No es muy fiable la sensación térmica que nos puede transmitir la piel de un niño, más aún luego de la exposición solar, frecuente en estos períodos. Por otra parte es importante para valorar su evolución y la respuesta a los antitérmicos. En relación a estos últimos se deberá tener a mano el antifebril recomendado por el médico pediatra, recordando las dosis aconsejadas en caso de hipertermia para su correcta administración.
La solución fisiológica en presentaciones individuales puede ser de gran ayuda tanto para mocos, secreciones conjuntivales o limpieza de heridas. En relación a estas últimas nunca está demás llevar paquetes de gasitas estériles, algún antiséptico recomendado por el médico, tela adhesiva y las clásicas “curitas” para ocluir pequeñas heridas.

Frente a las diarreas del verano lo más conveniente es reponer el líquido que puedan perderse en las deposiciones. En bebés pequeños que toman pecho lo mejor es incrementar las mamadas. En niños que no reciben leche de madre o en chicos mayores suele ser útil contar con sales de rehidratación. Las mismas se presentan en sobres para disolver en un litro de agua potable.
Los protectores solares no deben faltar. Siempre deben brindar una protección máxima, de una marca reconocida con testeo dermatológico para evitar alergias por contacto. Se debe recordar que los mismos pueden ser aplicados desde los 6 meses de edad y que estos productos también poseen fechas de vencimiento.
Los repelentes para mosquitos deben ser también incluidos. Los mismos son aptos para los bebés a partir de los 2 meses de vida, siempre evitando la colocación sobre manos y rostro por la posibilidad de ingestión. Preferir la presentación en crema y recordar su colocación varias veces al día en caso de permanencia en lugares o ambientes con insectos. Nunca frente a la exposición solar prolongada aplicar algún repelente sobre la piel. Se pueden agregar también cremas o emulsiones hidratantes para después del sol. En especial para niños con antecedentes de urticarias o brotes alérgicos.

El cuidado de la cola del bebé debe extremarse durante las vacaciones. El uso de trajes de baño, el contacto con la arena y los pañales pueden favorecer las paspaduras. Para evitarlas no hay nada mejor que continuar con la colocación de óleo luego del baño o lavado de la zona.
No es recomendable llevar productos antialérgicos en ninguna de sus presentaciones. Tampoco gotas óticas, oftalmológicas ni antiespasmódicas. Las mismas, si fueran necesarias, deben ser prescriptas por el facultativo que eventualmente examine al niño en el lugar de alojamiento.

Hay medicamentos recomendados por el pediatra de cabecera que deben llevarse durante las vacaciones. Si el niño viene cumpliendo tratamiento antibiótico, el mismo debe completarse en el lugar d e veraneo. Obviamente las drogas que el niño recibe por patologías crónicas deben también continuarse, respetando los momentos oportunos del día para la administración.
Hay también medicaciones específicas para evitar la cinetosis. Este fenómeno produce en algunos niños vértigos, dolor abdominal, náuseas y vómitos durante los viajes en distintos medios de transporte. Estas drogas deben ser prescriptas por el médico y se administran generalmente media hora antes del ascenso al transporte.
Nadie desea organizar un viaje de placer pensando en remedios. Sin embargo es necesario darles un lugar en el equipaje. Ellos también pueden contribuir para que las vacaciones en familia transcurran en armonía.