Diarreas

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diarreaDIARREAS

Las invitadas de muchos veranos

Enero 2011

 

La diarrea se define técnicamente como la presencia de tres o más deposiciones con mayor volumen y de menor consistencia, llegando a ser totalmente líquidas. Lo importante de estas enfermedades es que en cada deposición se elimina agua y sales que el organismo debe reponer para no perderlas y de esa forma evitar la deshidratación.

Dado que los niños poseen en su constitución mayor porcentaje de agua que el adulto, son un blanco perfecto para que frecuentes y/o abundantes deposiciones líquidas originen cuadros de deshidratación. Por la misma causa, las edades más pequeñas son los que más fácil pueden alcanzar dicho estado. Del mismo modo los niños previamente desnutridos, los que posean enfermedades con disminución en sus defensas o patologías previas en su aparato digestivo.

Las diarreas en su gran mayoría son de origen viral, bacterianas o de origen parasitario. Dependerá de la edad y del medio ambiente donde se desenvuelve el niño. Las bacterias pueden provocar la enfermedad por su propio accionar o secretando toxinas. En todos los casos se produce una lesión de variada intensidad sobre la pared intestinal con eliminación de agua, sales, moco y sangre, dependiendo del lugar de la localización. Algunos de estos agentes pueden incluso ingresar al organismo y provocar enfermedades aún más graves, afectando otros órganos.

El ingreso de los gérmenes es fundamentalmente por vía oral, teniendo importancia la higiene, la calidad y el tipo de cocción de los alimentos. Las poblaciones que no tienen fácil acceso a fuentes de agua potable son las que se encuentran en mayor riesgo. La transmisión fecal-oral es muy frecuente en niños pequeños, generalmente en guarderías donde se cambian a diario muchos pañales sin el adecuado lavado de manos. Los alimentos en malas condiciones, generalmente en verano por la ruptura de la cadena de frío, hacen que la diarrea se produzca en el grupo familiar siendo los niños los más perjudicados.

La gran mayoría de las diarreas son autolimitadas. Esto quiere decir que, reponiendo los líquidos y sales que se pierden en las deposiciones, el cuadro irá mejorando progresivamente hasta alcanzar la curación. Uno de los inconvenientes habituales es que las diarreas suelen acompañarse inicialmente de vómitos, constituyendo lo que llamamos gastroenteritis. Dicho cuadro hace muchas veces dificultosa la restitución de los líquidos, acentuando incluso las pérdidas Será en estos casos necesario fraccionar en forma adecuada el ingreso de los mismos, comenzando con muy pequeñas cantidades y en forma frecuente. La sed es un síntoma importante que nos expresa que hubo pérdida de agua y que el organismo necesita reponerlos. Lo mismo significa la disminución del volumen de la orina emitida, dado que los riñones concentran y disminuyen la misma ahorrando las pérdidas. La sequedad de las mucosas, el llanto sin lágrimas, los ojos hundidos y el pliegue que permanece por unos segundos en el abdomen luego de un pequeño pellizco, son signos de deshidratación moderada a grave requiriendo seguramente una pronta intervención médica.

Están contraindicados todas las medicaciones caseras, “hierbas” medicinales y antidiarreicos. No se dan antibióticos a menos que el cultivo de la materia fecal detecte gérmenes que requieren su uso. Estos son casos minoritarios.

Una vez lograda la buena tolerancia oral, a pesar de la diarrea y junto con la rehidratación, el niño puede alimentarse. si el estado general lo permite, con una dieta denominada hipo fermentativa, la que adjuntamos en el cuadro de esta página. De esta forma evitamos que el niño pierda aporte calórico y favorecemos una más rápida restitución intestinal. La dieta fundamentalmente disminuye el aporte de hidratos de carbono presentes en los alimentos.

El pecho materno se mantiene sin restricción alguna, siendo esta medida muy importante. Los niños alimentados a pecho tienen menos probabilidades de presentar cuadros diarreicos graves, dado el efecto protector de la leche materna. Por otra parte, de sufrir algún episodio, la misma por ser específica se absorbe mejor y es ideal para reponer las pérdidas producidas por la diarrea. Esto es más importante cuanto más pequeño sea el niño y en estos casos se constituye en la única fuente de agua y sales para rehidratarlo.

En niños no alimentados con leche de su madre las diarreas pueden complicarse. Los líquidos se deben reponer preferentemente con sales de hidratación, que se venden en las farmacias, disolviendo un sobre de las mismas en un litro de agua previamente hervida. Otras opciones y en función de la gravedad lo constituyen mezclas de agua de arroz* con sal y azúcar. Las leches generalmente deben rebajarse con agua, agua de arroz* o té con poca azúcar o edulcorante.

Un capítulo especial e importante lo tiene la diarrea con sangre. La mayoría de las veces acompaña a cuadros inespecíficos con resolución espontánea. No obstante ello se debe recordar que también estos cuadros pueden acompañar al Sindrome Urémico hemolítico. Como lo refiere su nombre es una enfermedad que produce insuficiencia renal secundaria a una toxina producida por un germen, la escherichia coli de un subtipo específico, que genera una toxina que ataca a los riñones. El niño no orina y sus glóbulos rojos se rompen, produciendo además anemia. La bacteria ingresa por vía digestiva, provoca diarrea y se encuentra en alimentos que no fueron bien cocidos. Generalmente carnes o productos lácteos no pasteurizados o no conservados convenientemente.

*Agua de arroz: Se prepara agregando tres cucharadas de arroz en un litro de agua. Dejar hervir hasta que se reduzca a la mitad. Reponer la pérdida con agua previamente hervida. Colar el arroz y dejar enfriar.

DIETA HIPO FERMENTATIVA

Desayuno y/o merienda

Té con leche, (mitad y mitad) o con agua hervida. La mitad de azúcar que se pone habitualmente o edulcorante. Existe también la leche con bajo contenido en lactosa, (cartón amarillo).
Galletitas de agua o pan tostado. Tostadas de paquete.
Quesos duros. Jamón.

Almuerzo y/o cena:

Caldo de carne o verdura colado con arroz o fideos finos bien cocidos (cabello de ángel) con queso rallado.
Carne de vaca o pollo bien cocido, preferentemente asado. Bien cocido. El pollo sin piel
Huevo duro, fideos bien hervidos y cocidos con queso rallado.
Polenta con queso rallado
Puré de zanahoria hervida.
Manzana rallada, gelatina verde dietética. Postres caseros que incluyan preferentemente arroz y leche diluida al medio con edulcorantes.
Condimentos permitidos: aceite de maíz y esencia de vainilla para los postres.

Ejemplo de menú:

Milanesas, hamburguesas caseras, (bien cocidas), Omelette de jamón y queso.
Fideos gratinados con salsa blanca al horno.
Croquetas de arroz
Tartas con masa muy fina de jamón y queso.
Bebidas:

Agua mineral, bebidas sin gas tipo lima-limón diet, Gatorade sabor manzana.