VIAJAR EN AUTO CON LOS CHICOS
Enero 2013
Viajar con uno o varios niños generalmente es todo un desafío para el conductor y sus acompañantes. Los viajes largos, generalmente de vacaciones exigen a los adultos compartir con los niños un pequeño habitáculo durante varias horas. Allí se ponen en juego por momentos la posibilidad de entretenimiento a bordo, que el sueño mitigue los berrinches y peleas habituales entre hermanos y hasta algunas veces la paciencia dada la cercanía de la llegada.

Más importante es tener en cuenta que cada viaje entraña un riesgo dada la frecuencia de los accidentes de tránsito, que en las rutas o autopistas suelen ser graves. En Argentina mueren más de 7000 personas por año a causa de lesiones producidas por el tránsito; es la primera causa de muerte entre los 10 y 35 años de edad. Los niños suelen estar expuestos a estos riesgos debido a imprudencias de los adultos. Es absoluta responsabilidad de los padres o tutores la seguridad vial de los niños cuando son transportados en automotores.
La ley Nacional de tránsito aconseja que los menores de 12 años viajen siempre en el asiento trasero y sujetados por cinturones de seguridad. Del mismo modo, los lactantes y los niños preescolares requieren los llamados sistemas de retención infantil, las conocidas «sillitas para autos». Las mismas brindan la misma protección que los cinturones de seguridad para adultos pero adaptadas a las dimensiones del niño. El adulto, aun sujeto por un cinturón, suelta en forma instintiva al bebé que lleva en brazos frente a un impacto. Debido a la inercia el bebé es despedido con las lógicas consecuencias.
Hay gran variedad de sillitas para bebés y es aconsejable cambiarlas en relación al crecimiento del niño. Cada una de ellas reúne especificaciones en cuanto al peso y a la edad del niño. Generalmente, las sillas destinadas por el fabricante a una amplia franja de edades, no son las más eficientes en la protección dado que es casi imposible adaptar un mismo modelo a contexturas físicas tan diferentes.
Las sillitas utilizan los cinturones de seguridad del automóvil y ganchos de fijación inferiores y superiores. Deben poseer anclajes firmes y fáciles de instalar. La fijación superior evita el «efecto bisagra». El mismo consiste en el vuelco de la silla hacia adelante ante un impacto frontal en caso de utilizar sólo los cinturones inferiores, impactando fácilmente la cabeza del niño contra las butacas delanteras.
La forma en que se sujeta al chico debe ser tenida en cuenta como uno de los puntos principales, y la facilidad para colocarle los cinturones y afirmarlos es esencial, ya que si el chico queda flojo, la silla no va a dar los resultados esperados. Para evitarlo la sillita debe contar con un mecanismo tipo arnés que fija al niño en cinco puntos.
Los niños menores de 12 meses o hasta 10 kg. deben viajar mirando hacia atrás, ya que las fuerzas, frente a una desaceleración súbita (un choque), se distribuyen en el cuerpo y la cabeza del niño de manera óptima, reduciendo entre 3 y 5 veces la potencia del impacto. Los mayores deben viajar mirando hacia adelante con los medios de sujeción comentados. Lo ideal es que la sillita ocupe el sitio central del asiento trasero previniendo posibles colisiones laterales.
Los chicos de más de 15 kilos y cercanos a una edad infantil, deben utilizar un amoldador que los eleve para poder usar los cinturones de seguridad del auto evitando que los mismos contacten con el cuello. Se recomienda quitar las bandejas que algunos modelos poseen sobre los respaldos de los asientos delanteros dado que ante un choque pueden impactar contra la cabeza del niño.
A la hora de elegir un sistema de retención infantil se debe pensar también en el auto que poseemos y comprobar qué sistema se fija mejor al mismo. Generalmente se debería adquirir al menos una sillita que sirviera hasta los 2 años de edad y otras para los mayores de esa edad. Como dijimos anteriormente no son aconsejables aquellas que abarcan amplias franjas de edad dado que generalmente no reúnen las mejores condiciones de seguridad.
En el comercio hay sillitas para cada edad, partiendo de el tamaño «0», (silla cuna o huevito), hasta el III que corresponde en realidad a amoldadores o elevadores para niños que superan los 6 años.

Seguridad Certificada
En la Argentina no se homologan sillas de seguridad. Por ello, se deben elegir solamente modelos de butacas que hayan sido testeadas y certificadas en Europa o en los EEUU.
Las butacas deben tener visible la siguiente información:
Peso y altura que acepta la butaca.
Información en cuanto a la instalación de la misma.
Identificación del fabricante y forma de contactarlo.
Certificación (que cumple con la normativa FMVSS 213).
Nombre del modelo, número de serie y fecha de fabricación.


Es importante recordar que debemos adquirir la sillita antes de que el niño abandone la maternidad, dado que cuando egrese deberá ir transportado en ella.
Los padres suelen ver al uso del sistema de retención infantil como una obligación y, por lo tanto, el precio condiciona la compra. Esto se debe a que muchos desconocen los daños que puede ocasionar un impacto a una velocidad moderada, como es la permitida en ciudad (40 ó 60 km/h). Refiriéndonos al tránsito urbano, la posibilidad de que un niño sobreviva sin ninguna medida de seguridad (sillita, amoldador, cinturón de seguridad, etc.) es prácticamente nula.
Es más factible ver que una madre haga miles de recomendaciones a su hijo cuando va a andar en bicicleta: que se cuide del tránsito, que circule bien pegado al cordón y más. Pero lo cierto es que esa atención habitualmente no se ve reflejada cuando los niños viajan en el auto. Se siguen viendo niños en brazos de adultos tanto en asientos delanteros como traseros hasta algunos acostados sobre las lunetas.
La realidad indica que hay que incrementar la seguridad de los niños dentro del vehículo y esa es tarea de los padres. Es importante que los mayores reconozcan los riesgos que puede sufrir el chico y adoptar las medidas necesarias para que el viaje se convierta en un paseo seguro.