ANEMIA EN NIÑOS
Consejos prácticos para padres y madres

Noviembre 2025
Se denomina anemia a la disminución de glóbulos rojos en la sangre (eritrocitos). Siendo los responsables de llevar oxígeno a los tejidos, el déficit de los mismos puede afectar el crecimiento, la actividad y el aprendizaje de los niños.
Causas más frecuentes:
- Deficiencia de hierro (la más común): por dieta baja en hierro, pérdidas (p. ej. sangrados menstruales), malabsorción o mayor demanda en crecimiento.
- Deficiencia de vitamina B12: por dieta materna con poco B12, alimentación del lactante insuficiente en B12 o problemas de absorción.
- Anemias hereditarias como la talasemia y causas raras: debidas a problemas específicos de los glóbulos rojos o de la médula ósea donde se producen.
- Infecciones, trastornos inflamatorios crónicos, o pérdida aguda de sangre pueden provocarla o empeorarla.

La anemia es la anomalía hematológica más común identificada en lactantes y niños. Aproximadamente una cuarta parte de la población mundial padece anemia, con casi la mitad de los niños de 5 años afectados. En Argentina, la deficiencia de hierro es la causa más frecuente de anemia en el niño, especialmente, en edad preescolar, con una prevalencia mayor del 35% en los menores de 24 meses.
Señales y síntomas a tener en cuenta:
- Palidez de piel y mucosas
- Cansancio, falta de energía o menor actividad que lo habitual
- Falta de apetito, irritabilidad o cambios del sueño (en bebés)
- Dificultades en la atención o bajo rendimiento escolar (en niños mayores)
- Pica: que significa la ingesta de sustancias no comestibles.
- En casos graves: respiración rápida, latidos muy acelerados o desmayos

Frente a estos signos, los resultados de un análisis de sangre o hemograma solicitados por el médico confirman el diagnóstico. Generalmente el mismo no sólo muestra la disminución de los eritrocitos o glóbulos rojos para la edad, sino que también puede aportar datos sobre el origen de la anemia. En caso de ser producida por déficit de hierro, dicho elemento estará disminuido. Dado que el hierro participa en la formación de los glóbulos rojos no se observarán o estarán francamente disminuidos los eritrocitos jóvenes, (reticulocitos). Lo contrario ocurre cuando la pérdida de sangre es la causa de la anemia. En estos casos la médula ósea, (lugar donde se producen), libera eritrocitos jóvenes para reemplazar a los que se están perdiendo por la hemorragia.

El tratamiento de la anemia ferropénica se efectúa por medio de hierro medicamentoso.
- Hierro oral es la primera opción para la mayoría de los niños. El sulfato ferroso es el más usado; debe tomarse alejado de las comidas para mejorar absorción. La duración del tratamiento se prolonga durante varios meses dado que si bien los síntomas mejoran en forma rápida también se deben reponer las reservas de hierro.
- Es frecuente que el hierro por vía oral sea mal tolerado, produciendo dolor abdominal, diarrea, etc. Hay alternativas medicamentosas para resolver estos problemas que el médico o especialista evaluará llegado el caso.
- Si la anemia es producida por déficit de Vitamina B12 el tratamiento se efectúa con el aporte de dicha vitamina.
- La transfusión de sangre sólo se considera en anemias muy severas o hemorragias importantes que pongan en riesgo la vida del niño.
- Las menstruaciones abundantes en las adolescentes pueden provocar anemias. Será importante la consulta al especialista en ginecología infanto juvenil para estudiarlas en forma simultánea al tratamiento con hierro. Del mismo modo se debe incorporar a la dieta alimentos ricos en hierro y Vitamina B12. Generalmente se absorben mejor que los que poseen los medicamentos y están presentes especialmente en las carnes rojas, yema de huevo y algunas legumbres.
- En el caso de dietas vegetarianas, una vez cumplido el tratamiento el niño debe recibir complementos, especialmente de Vitamina B12 a fin de reponer el déficit que estos regímenes suelen presentar.
Consejos prácticos:
- Ofrecer alimentos ricos en hierro: carnes rojas magras, pollo, pescado, huevos, lentejas y otras legumbres, verduras de hoja verde; combinar con fuentes de vitamina C (cítricos, tomate) para mejorar la absorción.
- Evitar dar leche en la toma de hierro; dejar 1–2 horas de diferencia si es posible.
- Si el niño toma jarabe de hierro líquido, evite que manche los dientes (administrar con cucharita y enjuagar la boca).
- Informar al pediatra sobre medicación, antecedentes familiares de anemias o cirugías, y hábitos alimentarios (dietas veganas o restrictivas en la madre o el niño).

.Prevención
- Lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida.
- Suplementación de hierro a partir de los 6 meses de edad en lactantes alimentados con pecho exclusivo.
- Iniciar alimentación complementaria rica en hierro desde la alimentación semisólida.
- Suplementación de hierro en grupos de riesgo según indicación médica, especialmente en, adolescentes con menstruaciones abundantes.
- Tratamiento precoz de trastornos menstruales que impliquen mayor pérdida de sangre.
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