Dar pecho

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BENEFICIOS
pechoinmunidad2TAMBIÉN A LARGO PLAZO

 

Octubre 2014

Amamantar constituye la forma óptima para alimentar a un lactante. Los niños criados con pecho exclusivo hasta los 6 meses crecen en forma más saludable. Los beneficios de la leche de madre no sólo provocan efectos inmediatos en la salud del bebé. La protección se extiende también a mediano y largo plazo. En realidad hay un bien común originado por el vínculo entre ambos. La madre también se beneficia. El círculo virtuoso se completa afirmando que la lactancia materna no produce daño ambiental ya que no contamina en su producción ni en su eliminación.
El amamantamiento disminuye la mortalidad infantil, se asocia con menor prevalencia de muerte súbita y mejor desempeño en las pruebas de desarrollo cognitivo a mediano y largo plazo. Dando pecho al menos por tres meses las diarreas en los lactantes son menos frecuentes y severas. También disminuyen las otitis y las infecciones respiratorias.

¿Cuál es el impacto a largo plazo que provoca la lactancia materna en la salud del hijo a lo largo de la vida?
Hay evidencias que la leche materna provoca un efecto modulador en el sistema inmunológico del niño. De allí probablemente es que a mediano y largo plazo muchas enfermedades como el asma, las enfermedades inflamatorias intestinales e incluso la diabetes son menos frecuentes. En este último caso, muchos investigadores coinciden en afirmar que el desarrollo de diabetes disminuiría significativamente en niños que al menos recibieron en forma exclusiva 3 meses de pecho materno. Esto se debería al retardo a la exposición de la proteína de la leche de vaca que podría generar anticuerpos que atacarían al mismo páncreas.

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Los resultados de algunos estudios mostraron que el amamantamiento por un período superior a 6 meses tendría un efecto protector evitando la aparición de leucemias.
Se ha demostrado un efecto significativo de la lactancia materna en la reducción de la obesidad en la niñez y adolescencia. Si bien en el desarrollo de la misma pueden intervenir muchos factores, haber recibido pecho en forma exclusiva contribuye a disminuir el riesgo de padecerla.
Los adultos alimentados a pecho durante su lactancia poseen menos posibilidades de desarrollar hipertensión arterial, según últimos estudios.
La lactancia materna contribuye a la prevención de la talla baja. En principio se explica por el aporte de nutrientes específicos y completos para el niño hasta los 6 meses y por lo menos con la contribución de un tercio de los requerimientos hasta los dos años de vida. Por otro lado, salvando los antecedentes hereditarios, en promedio se observó un incremento final de la talla adulta en aquellos que recibieron pecho. Esto estaría explicado por las hormonas y factores de crecimiento específicos contenidos en la leche humana.
Los nutrientes de la leche materna pueden tener efectos positivos a largo plazo sobre el desarrollo intelectual y del conocimiento. Algunos investigadores sostienen que muchas hormonas maternas podrían tener efecto positivo sobre la atención. Otros en cambio atribuyen el beneficio al vínculo madre-hijo y su impronta en la vida futura. Por otro lado la contribución de los ácidos grasos de cadena larga hallados en la leche materna tendrían gran importancia dado su intervención en el desarrollo del sistema nervioso.

¿En qué favorece a la salud materna dar pecho?
La lactancia materna tendría un impacto significativo en la prevención de la diabetes tipo 2, aquella producida por una resistencia del organismo a la insulina. Las madres con diabetes gestacional, que dan pecho a sus hijos, mejoran la respuesta a la mencionada hormona disminuyendo por lo tanto los valores de glucosa en sangre.
Más aún, las mujeres diabéticas que amamantan mejoran su autoestima, evitando de esa forma el trauma psicológico de la enfermedad.
Amamantar contribuye a diminuir la adiposidad visceral. Algunos estudios incluso encontraron mayor circunferencia de cintura en mujeres que no amamantaron en comparación con las que lo hicieron.

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Durante el embarazo y la lactancia la madre transfiere calcio. Ésto abriría la posibilidad de osteoporosis. La mujer pierde aproximadamente entre un 3 y un 7 % de su densidad ósea durante la lactancia que se recupera luego del destete. La ingesta adicional de calcio no previene la pérdida ósea durante el embarazo. No obstante, la recuperación ósea es completa en la mayoría de las mujeres, aún en aquellas con varias gestaciones. Del mismo modo las fracturas por osteoporosis no se asocian con embarazos o antecedentes de lactancia.
En relación al cáncer de mama, el efecto beneficioso de la lactancia se expresa sobre aquellos tumores que según se sabe, se originarían por estímulos hormonales, lo que hace disminuir la frecuencia total de dicho cáncer en mujeres que amamantaron.
La reducción en el cáncer de ovario alcanza según las últimas investigaciones al 21%. Del mismo modo el beneficio es acumulativo en relación a la cantidad de hijos amamantados.
Últimamente, dentro de los esfuerzos para hallar las causas de la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencias se encontró que las mujeres que amamantaron tuvieron una importante disminución del riesgo respecto a los que no lo hicieron.

Hay muchos motivos para amamantar. La naturaleza es sabia proveyendo el alimento específico y completo para el bebé durante los primeros seis meses. Sepamos aprovecharlo.
Fuente: “Impacto alejado de la lactancia materna” González Horacio. Programa Nacional de Actualización Pediátrica. Buenos Aires 2014.