¡ Varicela !

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varicela2¿CÓMO SE CONTAGIÓ?

¡SI ESTABA VACUNADO!

Octubre 2014

Una consulta frecuente en estos días es la aparición de varicela en niños que se los creía vacunados contra la enfermedad o más aún se comprueba fehacientemente mediante el carnet de inmunizaciones la vacunación contra la enfermedad.
En principio muchos padres creen haber vacunado a sus hijos contra la varicela y en realidad no lo han hecho. La confusión surge dado que es una enfermedad viral frecuentemente confundida con la inmunización contra la rubeola y el sarampión incluídas en la triple viral junto con la de paperas. Esta vacuna se administra al año y entre los 5 y 6 años de edad y se encuentra dentro del calendario oficial de vacunas. Por lo tanto es obligatoria y gratuita. La inmunización contra la varicela en cambio aún no está incluída en el mismo y, salvo excepciones, la dosis indicada debió ser comprada para ser aplicada. En estos casos, el motivo de la aparición de la enfermedad es claro. Nunca fueron vacunados y por lo tanto se contagiaron. Conviene tener a mano el carnet de vacunas y comprobarlo.
Distinto es el caso de los que efectivamente recibieron la vacuna con la confirmación respectiva en el carnet y a pesar de ello enfermaron de varicela. Aquí hay dos posibles motivos. El primero de ellos, generalmente en niños pequeños, es motivado por una falta de respuesta del niño a la inmunización o por fallas intrínsecas en la conservación o en la aplicación de la vacuna. En muchos casos la vacuna debió ser adquirida en farmacias para una futura administración lo que pudo haber roto en algún momento la cadena de frío. Sea como fuere estos niños han presentado cuadros de varicela clásicos con las típicas vesículas acompañadas o no de fiebre.

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El segundo motivo de los que presentaron la enfermedad a pesar de haber sido vacunados se encuentra en la posibilidad de que la cantidad de anticuerpos generados luego de la inmunización fue disminuyendo con el tiempo y fueron alcanzados en un brote de la enfermedad, generalmente en primavera. A diferencia del primer grupo, estos niños fueron vacunados siendo pequeños, a partir del año de edad y adquirieron la enfermedad ahora, cursando escuela primaria, secundaria o incluso estudios terciarios.
Las varicelas que presentan estos chicos tienen generalmente pocos síntomas y signos. Casi nunca se acompañan de fiebre y el brote es muy aislado o suave. El diagnóstico a veces es difícil salvo por el reconocimiento de alguna vesícula característica en la piel. Evidentemente si bien la vacuna no alcanzó para evitar la enfermedad su efecto, al menos, logró atenuar la enfermedad reduciendo en forma notable las lesiones sobre la piel.
Este fenómeno probablemente nos indique que cuando los niños reciben la vacuna contra la varicela siendo pequeños, luego del año, requieren seguramente un refuerzo cuando están cursando la escuela primaria o secundaria. También sería conveniente hasta tanto la misma no ingrese al calendario oficial de inmunizaciones, aplicarla lo más cercana a la posibilidad de contagio, preferentemente previo al ingreso de guardería o jardín donde seguramente habrá más riesgo de contraerla. Si el niño que cumple un año no concurre a jardín o no tiene hermanos escolarizados convendría, en relación a los fenómenos comentados, dejar la vacunación contra la varicela para más adelante.
En los casos en que sea necesario la inmunización a temprana a edad podrá ser conveniente aplicar un refuerzo durante el curso de los últimos años de escuela primaria o incluso secundaria.