El bebé y su tercer trimestre de vida

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tercer trimestre2EL BEBÉ ENTRE LOS 6 Y 9 MESES DE EDAD

Octubre 2014

Durante este período nuestro bebé continúa adquiriendo conciencia de su propio cuerpo, proceso que finalizará en forma somera con el conocimiento e investigación de sus pies. Haciendo gala de la elasticidad alcanzada suele llevar los mismos hacia su boca, succionando los dedos gordos.
Las manos ya no atrapan tanto su interés. En cambio son utilizadas como herramientas para diversos menesteres.
Hacia los seis meses todavía le resultan atractivas los rostros de las personas pero, unos meses más tarde, probablemente comience a hacer diferencias entre las caras conocidas y las extrañas. Hacia los 8 meses luego de la observación de un rostro desconocido solerá romper en llanto, requiriendo la presencia cercana de la mamá. De esta forma la llamada “angustia del octavo mes” comienza a hacerse notar.

La posición sentada comienza de a poco a ser placentera. Al principio requerirá apoyar las dos manos a sus costados para mantenerse, luego recurrirá a una sola y aproximadamente a los 8 meses en adelante el apoyo de las manos será sólo ocasional. La liberación de las mismas le permitirá el manipuleo de objetos y juguetes. También de esta forma terminará por conocer partes de su cuerpo que había empezado a verlas pero en posición acostada. Es la edad donde generalmente también descubre sus genitales, llevando sus manos hacia ellos cuando se le cambian los pañales o lo bañan.

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Durante este trimestre los niños se interesan por objetos relativamente grandes. Los intentan tomar con las manos excesivamente abiertas y en un movimiento de “barrido” sin utilizarlas como pinzas. Progresivamente irá madurando la prensión comenzando a asirlos sin emplear los pulgares y luego con un rudimento de utilización de los mismos.
Generalmente entre los 6 y los 7 meses los objetos son transferidos en forma incesante de una mano a otra, ejercicio sólo interrumpido para llevar los mismos a la boca.
Elevándolo boca abajo y aproximándolo a una superficie horizontal, el niño comenzará a extender sus brazos hacia la misma hasta apoyar las manos en una clara intención de paracaídas. Más aún, la maduración durante este período le permitirá, si elevamos sus pies, sostenerse con sus manos sosteniéndolo en “carretilla”. Algunos incluso pueden “caminar” con las mismas si los impulsamos suavemente hacia delante.

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Todos estos fenómenos expresan el desarrollo del equilibrio que los capacitará durante el próximo trimestre a abordar el espacio circundante, gracias a alguna forma de deambulación.
Si se los intenta colocar erectos, mantenidos por nuestras manos en las axilas, será característico el interés del niño por sus pies, que lo llevará a esforzarse para verlos y luego tocarlos flexionando todo su cuerpo. Si los soportamos entre nuestras piernas forzándolos a estar de pie, es común el denominado “juego del saltarín” en el cual alternan la extensión con la relajación de las piernas. Generalmente al final de este trimestre o inicio del próximo el niño intentará quedarse de pie aferrado a personas o muebles.
El lenguaje durante esta etapa suele seguir siendo corporal y reflejo. A partir de los 6 meses las vocalizaciones son linguo-dentales: “ta-ta-ta”, “da-da-da”. A los 9 meses comenzarán con sonidos labiales, generalmente acompañando al llanto, rudimento de “balbuceo”. De esta forma, de a poco, los sonidos indiferenciados comenzarán a adquirir valores de “símbolos” dirigidos a lo que quieren nombrar o expresar. Al finalizar este trimestre el niño entra en comunicación fluída con el ambiente de su familia, captando aún matices de voz.

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De esta forma, el tercer trimestre de la vida deja preparado al niño para explorar nuevos espacios y ambientes. Sólo falta la deambulación por sus propios medios. En los próximos meses de alguna forma lo logrará. Restará esperar.

Fuente: Coriat Lidia. “Maduración psicomotriz en el primer año del niño” Buenos Aires. 1974