Molusco contagioso

por | 31 diciembre, 2015


LA PIEL COMO PROTAGONISTA

Diciembre 2015

Una patología de piel bastante frecuente en niños de edad escolar y adultos es el llamado molusco contagioso. El cuadro está constituido por pequeñas pápulas de aproximadamente 1 a 2 mm. de espesor del color de la piel, con aspecto perlado o brillante. Algunas veces están rodeadas de un halo rojizo y pueden presentar una pequeña depresión en su centro.
Las lesiones generalmente aparecen en cuello, tórax y miembros superiores. A partir de estas zonas pueden alcanzar distintas partes del cuerpo.
El cuadro no produce fiebre dado que la afección sólo involucra la piel y mucosas. Tampoco suele acompañarse de prurito.
El responsable es un virus, ingresando al organismo por contacto directo. El agua de las piletas es una probable forma de contagio. El período de incubación, o sea desde el ingreso del virus hasta la aparición de las primeras lesiones puede ser variable, entre 2 y 8 semanas.
El mismo niño suele diseminar las lesiones por su cuerpo al tocarse o rascarse. Muchos factores propician la diseminación del molusco como las bañeras, piscinas, toallas, los deportes de contacto, etc. Las lesiones genitales y/o alrededor del ano pueden corresponder en algunos casos a abuso sexual. Hay también casos reportados luego de la realización de tatuajes.


Las lesiones pueden presentarse aisladas, en pequeña cantidad o en forma progresiva diseminarse, generalmente por la mencionada auto inoculación, constituyendo un problema estético que imposibilita, dada la vía de contagio, la práctica de la natación. En niños con enfermedades crónicas que afecten su inmunidad, los moluscos pueden presentar mayor tamaño, siendo en ocasiones gigantes
El molusco contagioso es una patología autolimitada. Esto significa que va a desaparecer sin tratamiento en un tiempo variable que puede corresponder desde 6 meses hasta aproximadamente 5 años. No obstante ello su diseminación por amplias regiones del cuerpo, en especial de niños, hace que la consulta al pediatra y/o dermatólogo no tarde en ocurrir. Un inconveniente también a tener en cuenta es la posibilidad de sobre infección de las lesiones, especialmente en zonas de roce frecuente como el cuello y el contacto por ejemplo con collares y otros colgantes.


El tratamiento más antiguo y clásico es el curetaje de las lesiones. Consiste en extraer las mismas por medio un instrumento apropiado. Algunas veces se requiere anestesia local. Este procedimiento requiere entrenamiento y experiencia del operador. El inconveniente de este método se presenta ante lesiones muy numerosas y en las ubicadas en regiones muy delicadas como pueden ser los genitales o los párpados, lugares en los que muchas veces se aconseja esperar la involución espontánea.
Existen productos que pueden administrase localmente. Los mismos no están exentos de riesgos por la posibilidad de efectos adversos, generalmente de tipo alérgico o irritativo. Lo más conveniente es la extracción manual por curetaje de las lesiones con mayor exposición, evitar el rascado, la diseminación y la sobre infección.