LA FRUSTRACIÓN EN LOS NIÑOS

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frustracopm3ENSEÑANDO A VENCER OBSTÁCULOS SIN ENOJOS

Octubre 2015

La frustración es una vivencia que se desencadena cuando algo que deseamos o planificamos no se puede llegar a cumplir. Una serie de emociones se desencadenan a partir de la misma: tristeza, enfado, angustia, etc. a las que se suman las vivencias personales que pueden anteceder al suceso y las consecuencias que suelen acontecer.
En la vida hay veces que conseguimos nuestros objetivos y otras que no Tolerar la frustración significa ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo de la vida, a pesar de las molestias o incomodidades que puedan causarnos. Por lo tanto, se trata de una actitud y, como tal, puede trabajarse y desarrollarse con nuestros hijos


frustracion2Los niños inicialmente no están preparados para tolerar la frustración y de no haber un aprendizaje,. la rápida respuesta de los padres ante simples demandas de los hijos continuará muchas veces más allá de los primeros años de vida.

Enseñar a tolerar la frustración es una tarea que se debe iniciar en la casa, sabiendo que la misma es un estado siempre transitorio y por lo tanto no permanente. Enseñar a nuestros hijos a tolerar la frustración no es enseñar a tolerar el fracaso.

Los niños habitualmente no saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto de tiempo, ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás. Parten de un egocentrismo iniciado desde los primeros días de vida cuando el mundo que conocía giraba a su alrededor.
Intentar complacer siempre a los niños y evitar que se sientan frustrados ante cualquier situación no favorece su desarrollo integral como persona. La vida enfrenta a todos a situaciones difíciles que requerirán un alto grado de tolerancia para comenzar a resolverlas.

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Los niños con poca tolerancia a la frustración:

  • Tienen dificultades para controlar las emociones.
  • Son más impulsivos e impacientes.
  • Buscan satisfacer sus necesidades de forma inmediata, por lo que, cuando deben enfrentarse a la espera o postergación de sus necesidades, pueden tener rabietas y llanto fácil.
  • Son exigentes.
  • Pueden desarrollar, con más facilidad que otros niños, cuadros de ansiedad o depresión ante conflictos o dificultades mayores.
  • Creen que todo gira a su alrededor y que lo merecen todo, por lo que sienten cualquier límite como injusto ya que va contra sus deseos. Les cuesta comprender por qué no se les da todo lo que quieren.
  • Tienen una baja capacidad de flexibilidad y adaptabilidad.
  • Manifiestan una tendencia a pensar de forma radical: algo es blanco o negro, no hay punto intermedio.

Muchos padres, en el intento de no enfrentar al niño con una frustración, tratan de maquillar situaciones que pueden ser problemáticas para el niño. La conducta permisiva se manifiesta, con frecuencia, al ceder ante cualquier requerimiento, de modo que el hijo consiga lo que quiera y nunca se enfrente a situaciones negativas, problemáticas o frustrantes. Estas actitudes a la vez terminan algunas veces en malos hábitos alimentarios, como lo son el consumo de golosinas o comidas «chatarra» o la utilización de objetos potencialmente peligrosos como juguetes. No es raro, por ejemplo, ver a niños ingresando a la consulta médica comiendo o tomando una gaseosa o munidos de una tablet por ser esa la condición para no portarse mal durante la visita.

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¿Cómo enseñar a tolerar la frustración?

El ejemplo: la actitud positiva de los padres frente a los problemas cotidianos es una buena escuela para que los niños aprendan a enfrentar sus problemas.
La cultura del esfuerzo: Es importante que los niños vayan comprendiendo que para resolver los problemas se requiere siempre de esfuerzo personal.
No darle todo hecho. Si se le facilita todo al niño y no se le permite alcanzar sus retos por sí mismo, es difícil que pueda equivocarse y aprender de sus errores para saber cómo enfrentarse al fracaso.
Marcar objetivos: Es importante marcar siempre objetivos realistas a cumplir para vencer frustraciones.
Convertir la frustración en aprendizaje: Aprovechar cada situación problemática para que el niño aprenda cosas y las retenga afrontándolos con mayores posibilidades de éxito si se volvieran a presentar en el futuro.
Perseverancia: es esencial para superar situaciones adversas. Si el niño aprende que siendo constante puede solucionar muchos de sus problemas, sabrá controlar la frustración en otras ocasiones.

Hay formas positivas de enfrentar las frustraciones y se pueden enseñar: la relajación del cuerpo, la identificación del sentimiento de frustración ni bien aparezca, el saber pedir ayuda, elogiar sus logros, enseñar formas alternativas de resolver una situación, etc.

En resumen, la frustración forma parte de la vida. Aunque no se puede evitar, se puede aprender a manejarla y superarla, y aumentar de esta forma la tolerancia a la misma. Aprender a tolerar la frustración facilita que nos enfrentemos con éxito a la vida. Por ello, cuanto antes aprendamos, mejor.

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