¿CÓMO DETECTARLA A TIEMPO?
Diciembre 2006
Los niños no suelen presentar los signos que habitualmente presentan los adultos y que fácilmente podamos detectar. Las manifestaciones en los más pequeños son más corporales. Generalmente se originan frente a situaciones de pérdida, (fallecimientos, separaciones, etc.), duelos no elaborados, lejanos como recientes, situaciones de violencia física o emocional, abandono o rechazo por parte de sus progenitores. Generalmente se encuentran antecedentes de depresión en integrantes de la familia, habitualmente la madre. Incluso algunos especialistas van más allá, diciendo que frente a un niño con depresión se encuentra un adulto deprimido en la familia.
Por lo tanto habrá que estar atentos a signos algunos bastante inespecíficos que nos puedan alertar para solicitar el consejo o la consulta adecuada. No nos vamos a ocupar aquí de los síntomas en niños muy pequeños y lactantes, por ser más complejos y más difíciles de interpretar. Sí, en cambio, las conductas depresivas en niños mayores de tres años que pueden estar asociadas a trastornos de la alimentación, generalmente pérdida del apetito, franca irritabilidad, enuresis – encopresis, (hacerse pis o caca en forma reiterada) habiendo antes controlado esfínteres, despertares nocturnos con imposibilidad de conciliar el sueño, hiperactividad, masturbación, dolores reiterados en distintas partes del cuerpo, berrinches habituales, falta de concentración y dificultades en el aprendizaje reflejados en la escuela, etc. Desde ya, lo inespecífico de los síntomas hace que sea de suma importancia la consulta al médico pediatra para que los mismos sean considerados como patológicos.