El dolor de abdomen que se prolonga

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dolor abdomen3¡Pasan los días y se sigue quejando de la panza!

EL DOLOR QUE PERSISTE

El dolor abdominal es un síntoma frecuente en los chicos y motivo de preocupación en  los padres. Más aun cuando el mismo se prolonga o presenta intermitencias que obligan a que el niño modifique su ritmo habitual de vida.

No estamos hablando aquí del dolor de panza que suele acompañar a diarreas o gastroenterocolitis, caracterizado generalmente por  cólicos relatados por el niño como retorcijones y cediendo generalmente con las deposiciones. En estos casos el motivo del dolor es claro y el  de consulta suele ser la diarrea y los vómitos, dando por sentado, como suele ocurrir, la desaparición de los síntomas con la evolución del cuadro intestinal. Tampoco nos referimos al dolor abdominal agudo secundario a apendicitis con una evolución que no suele exceder las 24 hs. requiriendo una resolución quirúrgica.

El dolor de panza que nos ocupa en este artículo es aquel que se prolonga en el tiempo, generalmente intermitente, algunas veces  sin otro síntoma.  Muchos de estos casos motivan frecuentes ausencias en la escuela o alteraciones en la vida y conducta habitual del niño. Hay chicos que persisten con los síntomas más allá de 2 meses en forma continua o con intermitencias. En estos casos se habla generalmente de dolor abdominal crónico.

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El  desafío para todo médico es hallar un diagnóstico que explique tales síntomas, más aun cuando el niño es menor de 4 años y no suele localizar o definir con claridad el síntoma.

La gran duda a despejar es si el dolor obedece a alguna causa orgánica o a algún origen funcional. Entre los primeros están todas las enfermedades que comprometen a órganos relacionados o no con el aparato digestivo. Entre las segundas se encuentran alteraciones en la función del mismo aparato, generalmente originadas en el peristaltismo del tubo digestivo y en el dolor que pueden provocar.

Si bien ambas etiologías pueden manifestar  dolor, las causas orgánicas deben ser primeramente despejadas, ya que generalmente requieren un precoz tratamiento.

dolor abdomen1Un signo de alarma para pensar en algo orgánico lo constituye siempre un dolor que se encuentre lejos de la zona del ombligo o que se irradie a espalda o a algún otro sitio, localizado en forma fija en algún cuadrante del abdomen o que se acompañe de alteraciones en las deposiciones, sangre en las heces, dolor al tragar, fiebres sin motivo aparente, pérdida de peso o un dolor abdominal que despierte al niño durante las noches. Muchas enfermedades pueden motivar estos dolores. Las más frecuentes son las parasitosis, la enfermedad celíaca, la infección urinaria, el reflujo gástrico, gastritis, enfermedades hepáticas y biliares, intolerancias a algunos alimentos, etc. El carácter orgánico define al dolor y motiva generalmente la realización de estudios complementarios para arribar al diagnóstico. Una vez llegado al mismo la resolución dependerá generalmente de un tratamiento y/o dieta específica.

dolor abdomen4Los dolores funcionales generalmente son motivados por la intervención del sistema nervioso, hormonal o inmune que modifican o alteran la motilidad del aparato digestivo. Un ejemplo simple lo constituye el stress que algunos niños suelen sentir frente a los primeros días de escuela, cambios de maestros, problemas en la relación con sus compañeros, etc. Podríamos decir que estos niños responden al stress con síntomas intestinales. Son los llamados intestinos irritables que incluso suelen acompañarse de diarreas. En otros casos los dolores aparecen luego de las comidas, referidos como plenitud postprandial o saciedad temprana sintiéndose “repletos”, originando frecuentes episodios de dolor.

dolor abdomen2Algunas veces el bajo umbral para sentir dolor visceral puede ser el origen de los dolores funcionales. Probablemente esta sea la causa de aquellas consultas que muchas veces quedan sin diagnóstico luego de descartar infinidad de enfermedades.

Los dolores funcionales suelen tener buen pronóstico a pesar de no llegar algunas veces a algún diagnóstico específico. No obstante se cree que aproximadamente el 30% de estos niños tendrá síntomas que los acompañarán en la vida adulta.

Fuente: Marchisone S. Dolor abdominal crónico. PRONAP. Sociedad Argentina de Pediatría. 2016

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