Piodermitis

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piodermitis2¡SE INFECTÓ LA HERIDA!

¡SE INFECTÓ LA PICADURA!

 

Marzo 2014

Una picadura de insecto, una herida cortante por más superficial que parezca, una mordedura, toda alteración en la integridad de la piel puede ser aprovechada por gérmenes patógenos para provocar infección. La infección modifica la evolución normal a la curación de la mayoría de las lesiones. De esta forma, las heridas demoran su cicatrización,. no curan, se inflaman, se hinchan, se enrojecen, pican o duelen, supuran. El diagnóstico de infección surge inmediatamente. Su extensión más allá de la herida original constituye lo que llamamos piodermitis.
Si bien no siempre la infección de la piel puede ser secundaria a una herida, la gran mayoría de los casos sucede como complicación de la misma, generalmente motivada por la suciedad en el mecanismo de producción, en la deficiente desinfección de la misma o la mala higiene durante su evolución.


piodermitis3Si bien estamos hablando de heridas superficiales que afectan sólo la piel, la infección de las mismas se manifiesta generalmente cuando las lesiones son anfractuosas u originalmente sucias por la contaminación de tierra u objetos extraños. Lo mismo ocurre cuando el corte se produce en “bisel” o las características del mismo no permiten la salida de sangre para poder expulsar la suciedad. Otras veces requieren suturas que, a pesar de realizarse con las máximas condiciones de asepsia, siempre agregan un factor de riesgo.
Toda herida debe ser desinfectada en forma adecuada. La mejor manera es el rápido lavado con agua y jabón. Aunque arda o duela se debe pasar jabón blanco de lavar o el que se posea en ese momento sobre la lesión. Es probable que durante la maniobra se exacerbe el sangrado, fenómeno que es beneficioso para la eliminación de restos celulares y de microbios.

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Luego de la correcta desinfección generalmente sólo basta la oclusión de la misma para evitar la infección. Esto es importante en zonas naturalmente expuestas como manos, piernas y pies. En otras zonas, por ejemplo el cuero cabelludo, la herida algunas veces puede permanecer descubierta, teniendo en cuenta no lastimarla durante el peinado.

La herida, dependiendo lógicamente del tamaño y de su profundidad, reemplazará el tejido destruído por uno de granulación, provisorio hasta que la piel cierre definitivamente la lesión. La mencionada granulación sangra fácilmente, en especial si no se toman las precauciones para evitar que se pegue sobre la oclusión de la herida. Algunas veces, cuando el enfermero o el médico lo considere, se pueden incorporar a la misma sustancias antisépticas para evitar la infección.
Hay regiones del cuerpo donde mantener una herida limpia es más dificultoso. Ejemplos de ello son la región del pañal en los bebés, la piel que rodea a la boca y la ubicada inmediatamente por debajo de las narinas.
El control de la evolución de la herida requiere curaciones diarias que incluyen el lavado suave de la misma preferentemente con solución jabonosa o antiséptica. De nada sirve este procedimiento si el resto del cuerpo se encuentra sucio o las condiciones del ambiente son desfavorables. Por ejemplo, en comunidades hacinadas las moscas, atraídas por la sangre, colocan sus huevos sobre la lesión, surgiendo finalmente larvas. Al cuadro se lo denomina “miasis” complicando aún más la evolución de la lesión.
En el caso de las picaduras de insecto, la infección de las mismas proviene de la erosión de la piel por rascado. Las uñas generalmente suelen estar largas, ensuciándose fácilmente. La tierra que transportan es depositada en la lesión de la piel y los microbios hacen el resto. Del mismo modo constituyen el vehículo apropiado para diseminar la infección a otros sitios de la piel. Por lo tanto, toda lesión que pique no debe ser rascada y en caso de que no haya forma de evitarlo las uñas siempre deben estar cortas y limpias, en especial en niños.


piodermitis5Las heridas que se infectan adoptan características ya comentadas al inicio. Además, algunas veces, aparecen costras fácilmente sangrantes y dolorosas que perpetúan la lesión. Generalmente debajo de ellas se encuentran los microbios y muchas veces es necesario removerlas para que los antibióticos actúen de manera más adecuada. Por tal motivo es usual la indicación del agua de alibour diluida en agua, aplicada como fomentos tibios sobre la herida.

La indicación de antibióticos por vía oral o inyectables dependerá del médico consultado. La decisión generalmente tendrá en cuenta la extensión de la infección, su profundidad y la presencia de síntomas generales como decaimiento, fiebre o malestar.
Una complicación importante de la piodermitis es la celulitis. En estos casos la infección se profundiza por debajo de la piel, afectando tejido celular subcutáneo teniendo más posibilidades de extenderse a otras zonas del organismo.

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Finalmente, es importante recordar que toda herida, por más limpia que parezca, puede dar origen a un tétanos, enfermedad grave con gran mortalidad. La prevención es el suero antitetánico acompañado de la vacuna en aquellas personas no inmunizadas correctamente. El esquema completo en los niños y adultos protege de la enfermedad sin necesidad de la aplicación de ninguna vacuna luego de la herida. La inmunización contra el tétanos está indicada durante el segundo, cuarto y sexto mes de vida como parte de la Pentavalente. Al año y medio como componente de la cuádruple, a los 6 años dentro de la triple bacteriana y a los 11 años como componente de la triple acelular. A partir de allí se recomienda una vacuna antitetánica cada 10 años.