Violencia y muerte

por | 28 abril, 2026

Las últimas noticias relacionadas con episodios graves de violencia escolar, el antecedente inmediato del asesinato de un alumno en la Provincia de Santa Fé y las numerosas amenazas sobre actos de violencia promocionadas  por algunos estudiantes mediante las redes sociales, lleva a la redacción de este artículo, entendiendo que el tema, si bien excede el plano médico propiamente dicho, requiere generalmente del apoyo profesional a las familias, ofreciendo una guía orientada en la prevención de estos hechos de violencia.

Ciertamente, la violencia ejercida en una escuela es sólo parte de una problemática general del niño que incluye a su familia, especialmente a sus padres o cuidadores. Hay trastornos psicológicos que algunas veces no se tienen en cuenta y pueden hacer eclosión frente al estrés o el bullyng de sus compañeros. La llegada de un arma a manos de un estudiante habla generalmente de la facilidad para conseguirla y esconderla, pero, en un análisis más profundo expresa su fragilidad psíquica y la falta en su detección a tiempo por parte del entorno familiar y escolar.

Leyendo estas líneas muchos padres pensarán que sus hijos están lejos de tomar un arma o estar amenazados o amenazar algún compañero. La gran mayoría tendrá razón, no obstante, la participación en las redes sociales, común a niños y adolescentes, dificulta muchas veces el control parental, especialmente en lo que respecta a amenazas o convocatorias frente a episodios de violencia. El uso responsable de las pantallas y el control de los contenidos por parte de los padres probablemente evitaría en gran medida la aparición de fenómenos de violencia escolar.


Este informe resume criterios y pasos prácticos para identificar, evaluar y responder a amenazas en el ámbito escolar. No sólo incluye a los padres sino también a docentes y al entorno general del niño o adolescente.

  • Amenazas tanto recibidas como efectuadas: Generalmente son planificadas, mencionando cómo, dónde o cuándo.
  • Acceso a medios: afirmaciones sobre armas en el hogar o búsquedas de información sobre ataques.
  • Conducta reiterada: amenazas repetidas o fascinación por armas.
  • Estado emocional condicionante: aislamiento o conducta agresiva previa.
  • Vínculos conflictivos: bullying, exclusión social o conflictos familiares.
  • Mantener la calma y escuchar sin juzgar: No se debe minimizar ni tampoco sobrerreacionar, evitando castigos punitivos. El hecho de que el niño comunique a la familia el problema que lo esté afectando es un factor favorable.
  • Preguntas concretas sobre amenazas: Especialmente especificando en qué contexto fueron efectuadas, si fueron realizadas en conjunto o individuales, si fueron efectuadas o le llegaron a través de las redes sociales.
  • Acceso a armas: Aquí es importante recabar el interés o el conocimiento sobre armas que posee el niño o su grupo escolar. Algunos podrán expresar haber observado a compañeros con armas blancas o útiles escolares, (compás o cutters) en actitudes amenazantes.
  • Informar al equipo escolar (tutor, dirección, psicopedagogo) y coordinar reunión con grupo de padres.
  • Protección a la comunidad: si hay riesgo alto (plan concreto, acceso a armas, amenazas dirigidas), activar medidas de seguridad inmediatas.
  • Mantener la red familiar activa: apoyo, supervisión y comunicación abierta.
  • Fomentar factores protectores: empatía, vínculos significativos, adherencia a tratamientos si los hubiera.
  • Limitar acceso a medios peligrosos: asegurar armas y objetos potencialmente dañinos en el hogar. Controlar el uso de pantallas.
  • Buscar ayuda profesional: si observa cambios persistentes en ánimo, conducta o relaciones sociales.
  • Colaborar con la escuela: compartir información relevante y participar en el plan de intervención.