
¿ME CONTÁS UN CUENTO?
Leerles antes de dormir: Es uno de los momentos más reconfortantes para el relator como para el niño. Experiencias que recordarán durante toda su vida del mismo modo que lo acercarán a ser futuros lectores. Lo importante que sea un momento esperado y no obligado. Al principio le ayudará a conciliar el sueño y más adelante será el adulto quien deberá dejar en suspenso la historia para la próxima noche continuando con la saludable actividad. El tiempo de atención va aumentando con la edad. No importa que sean breves momentos, lo que sí importa es que leer sea un hecho natural y cotidiano para que el niño lo incorpore como hábito. El lector debe estar cómodo y relajado debiendo ser un momento dedicado en forma exclusiva a esa actividad. Para contar cuentos no se necesitan poseer muchos libros. Incluso se pueden crear historias o relatos que el adulto conoce. La lectura en el hogar no sólo genera un espacio de intercambio sino de dedicación y cuidado. Es un momento de intimidad y una prueba de cariño.

LA LECTURA A LAS DISTINTAS EDADES:
¿Qué leerles?
Desde el nacimiento aparecen los llamados «libros sin página» que encierran recuerdos familiares, algunas fotos, canciones, rimas y arrullos acompañados de caricias y palabras de gran afecto. Son una continuidad de los sonidos que le llegaban desde el antro materno, en especial la voz.
A partir de los 4 o 6 meses podemos presentarles los libros juguetes compuestos por distintas texturas con grandes imágenes que podrán ser señaladas por el adulto. El niño a esta edad llevará seguramente el libro a la boca, lo mordera o lo tirará al suelo. Esta se su forma de leer durante esta etapa.
Alrededor del año de vida comienzan a interesarse por los libros con imágenes, permitiendo nombrar algunos objetos conocidos mientras se le cuentan pequeñas historias.
Entre el año y los 2 años el libro puede ser sostenido por el niño. Las imágenes siguen siendo muy importante. No es necesario que todas las páginas sean de cartón. Señalan figuras, objetos y animales conocidos. Se pueden contar historias en relación a los mismos, no obstante la atención aún es fugaz y suelen necesitar estar en brazos o caminando alrededor del lector.
Entre los 2 y 3 años las imágenes siguen siendo importantes. Gracias a la maduración de su motricidad fina pueden pasar las páginas de a uno. Suelen gustarles las historias breves y de la vida cotidiana. Imitan a los adultos leyendo a sus muñecos.
Entre los 3 y 5 años la lectura convive con la edad de los «por qué». Pueden intervenir en el relato de la historia o preguntar. Los temas que más los atraen son los relacionados a situaciones de su propio entorno: la vida cotidiana, mascotas, jardín de infantes, ir al doctor, etc. Comienzan a interesarse por las letras y números.
Al ingreso escolar comienza el aprendizaje de la lectoescritura. Los textos serán cada vez más complejos en la medida que el niño progrese en su escolaridad.
La lectura que enriquece es la que no se mide en horas sino en la calidad, la que nos da la oportunidad de instalarnos y profundizar en lo que estamos leyendo.Que un niño sea un futuro lector comienza a depender de lo que escucha durante sus primeros años de vida. Quizás una canción de cuna entonada por la madre, un arrullo acompañado de caricias
. El relato de cuentos e historias son sus primeros «libros». La habilidad del narrador para transmitir las emociones harán el resto. Como siempre el rol de la familia es fundamental dado que la promoción de la lectura finalmente también constituye un acto de amor.