Covid 19: Afectación del olfato y el gusto

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Cuando algo no huele a nada

EL OLFATO, EL GUSTO Y LA PANDEMIAanosmia1

Mayo 2020

La enfermedad por coronavirus es una entidad tan reciente que los síntomas con los que se presenta, su evolución y su pronóstico pueden ir variando en relación a la marcha de la pandemia.

Si bien en principio la fiebre, el dolor de garganta y la tos fueron y siguen siendo los motivos de consulta principales y que orientan a su diagnóstico se han agregado otros que no parecían tan frecuentes en otros cuadros.

Entre ellos, la disminución o las faltas de olfato y/o gusto, denominadas científicamente como anosmia y ageusia respectivamente se presentan como las más llamativas y también curiosas.

La olfacción es el primer sentido que aparece en el desarrollo de la escala filogenética, al surgir la vida sobre la Tierra. En el ser humano primitivo, el sentido del olfato lo ayudó a sobrevivir, pero luego, con la bipedestación, perdió importancia. El olfato juega un papel fundamental en procesos muy diferentes, como en los mecanismos de defensa al avisar la presencia de gases tóxicos o alimentos en mal estado y en la transmisión de sensaciones, ya que los olores evocan recuerdos que producen emociones.

El olfato es clave en las primeras horas de vida. El recién nacido puede, a las 24 horas de su nacimiento, identificar a su madre, gracias a que su sentido del olfato está completamente desarrollado. Este sentido crece (en coincidencia con la etapa de aprendizaje del niño) hasta los 20 años y se mantiene estable hasta los 40 años. A partir de la quinta década de la vida, comienza a disminuir la capacidad olfatoria, llevando a la involución máxima desde los 65 años.

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El sentido del olfato tiene dos vías de entrada: la vía ortonasal que son los olores que ingresan por las fosas nasales y la vía retronasal que son los olores que se desprenden del bolo alimenticio, traduciéndose en sabor. De aquí el hecho de que ambos sentidos se corresponden uno al otro.

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Se conocía con anterioridad que muchas enfermedades virales provocaban dicho fenómeno. En muchas oportunidades la falta de apetito suele ser justificada por el malestar general o la medicación instituida. Sin embargo, dicho fenómeno estaría mayoritariamente relacionado a la agresión de los virus sobre la mucosa olfatoria.

Con la actual pandemia  los pacientes que sufren la enfermedad presentan en forma más frecuente  dicho fenómeno en forma precoz o incluso como único síntoma. El olfato y el sabor generalmente quedan abolidos, de manera brusca, y el enfermo suele darse cuenta al cabo de unos días cuando se confirma o supera el cuadro.

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De forma ilustrativa basta citar datos de estudios realizados en Estados Unidos revelando que el síntoma principal presentado por el 30% de pacientes con casos leves era la pérdida de olfato o anosmia, y asimismo se presentaba en el 66% del total de los mismos.

En nuestro país, en la provincia de Corrientes, se reportaron cinco casos positivos de coronavirus en una misma familia (padre, madre, hijo, hija y novio de ésta última) con anosmia como único síntoma.

La importancia de la pérdida del olfato es que se ha demostrado que su aparición es frecuente y precoz pudiendo servir para identificar a una persona contagiada en forma temprana evitando con su aislamiento la propagación del virus.

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En muchos lugares se está incluyendo el testeo del olfato, así como lo es desde hace un tiempo el control de la temperatura,  por medio de aromas fuertes como modo de pesquisa rápida para posibles casos que pueden pasar inadvertidos incluso por la misma persona.

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