Diabetes infantil

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diabetes1LO QUE HAY QUE SABER

Noviembre 2012

La diabetes es una enfermedad caracterizada por hiperglucemia crónica, (aumento de la glucosa o azúcar en sangre) debido a una alteración en la secreción y/o en la actividad de la insulina. La insulina es una hormona secretada por el páncreas que facilita el ingreso de la glucosa a las células de todo el organismo. Se cree que el origen de la enfermedad es múltiple, provocando no sólo una alteración de los hidratos de carbono, sino además interfiere en el metabolismo de las proteínas y de las grasas. El aumento sostenido de la glucosa en sangre puede afectar en forma progresiva a diferentes órganos y aparatos dando lugar a diferentes patologías: pérdida progresiva de la visión, hipertensión arterial, enfermedad cardiovasvular, afección renal, etc.

Se conocen principalmente dos tipos de diabetes:

La tipo 1: Provocada por la destrucción de las células del páncreas que secretan insulina.
La tipo 2: Relacionada con resistencia del organismo a la actividad de la insulina.
El tipo más frecuente diagnosticado en los niños es la 1, con inicio, frecuentemente, desde los primeros años de la vida. No obstante ello, en los últimos años se van incrementando los casos de Diabetes tipo 2, asociada, se cree, a la concomitante epidemia de obesidad que afecta en la actualidad a niños y adolescentes.

La diabetes tipo 1 constituye una de las afecciones crónicas más frecuentes en la infancia. Diversos estudios científicos dan cuenta de un rápido aumento de la incidencia en las dos últimas décadas, en particular en los niños más pequeños.

diabetes8La enfermedad se produciría por una combinación de factores genéticos, (transmitidos por la herencia), influenciados por factores ambientales. Hay evidencias que tanto virus, alimentos, vacunas o tóxicos podrían “gatillar” el desarrollo de la diabetes por un fenómeno autoinmune. O sea, los anticuerpos del mismo organismo reaccionarían contra las células del páncreas destruyéndolas, dando origen a la patología. Este proceso se iniciaría mucho tiempo antes de que aparezcan los primeros síntomas, dado que se requiere una disminución entre un 80 y un 90% de las células productoras de insulina para que la enfermedad se instale.

Existen algunos datos importantes a tener en cuenta en relación a la influencia ambiental en la aparición de la diabetes:

No todos los individuos con antecedentes familiares de diabetes pueden desarrollar la enfermedad.
Existen casos de gemelos en los cuales uno sólo de ellos ha desarrollado la enfermedad.
La cantidad de casos en distintas regiones del mundo es diferente. Se ha detectado mayor riesgo de sufrirla en familias que se trasladaron hacia zonas con mayor incidencia.

En síntesis, factores ambientales, algunas enfermedades virales, condiciones socioeconómicas, y la presencia de stress psicológico son probables disparadores de la diabetes en individuos genéticamente predispuestos.

Hay también factores protectores o que al menos pueden demorar la aparición de la enfermedad, como la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses. De forma contraria, la incorporación de alimentos, especialmente proteínas, antes de los 5 meses de vida, podría originar la respuesta de anticuerpos que posteriormente ataquen al páncreas. Este es el caso del gluten a temprana edad, la falta de amamantamiento y la obesidad.

diabetes4La diabetes es una enfermedad que altera el metabolismo en general. Las células no pueden aprovechar la glucosa que les llega. Ésta se acumula y el organismo en forma equivocada, al recibir la alarma, comienza a fabricar más glucosa. Primero empieza a generarla a partir de las reservas del hígado y luego hecha mano a las proteínas y grasas que son transformadas gracias a complejas reacciones químicas. El resultado final es una acumulación mayor de azúcar en la sangre con una pérdida considerable de proteínas y lípidos. Esto explica en general los síntomas de presentación de la enfermedad. El hecho de que a las células no le llegue alimento hace que el niño o el adulto enfermo sientan hambre. La gran concentración de glucosa en la sangre motiva la sed.

¿Cuándo sospechar diabetes en un niño?

En parte los síntomas ya fueron descriptos: aumento del apetito, de la sed, de la cantidad de orina que elimina y de la cantidad de respiraciones por minuto con exhalación de un aliento frío con olor característico, (manzana). Algunos son muy inespecíficos como dolores abdominales frecuentes, infecciones recurrentes en piel y micosis frecuentes a nivel de vagina en las mujeres. También puede haber signos neurológicos como desorientaciones, trastornos de conducta inusuales, agresividad, etc. Habrá que tener en cuenta a los niños que comienzan a adelgazar a pesar de comer bien o más que antes, especialmente durante la adolescencia.

En el caso de niños pequeños el diagnostico suele retrasarse dado que es más rara y dificultosa la sospecha. Por este motivo, muchos de ellos ingresan a las guardias en estado de shock y gran deshidratación.

El instante crucial:

En el momento del diagnóstico, la familia y el mismo paciente, (según la edad), presentan sentimientos de incertidumbre ante lo desconocido. Primeramente, es difícil aceptar una enfermedad que muy probablemente ni mamá ni papá sospechaban. Generalmente se preguntan si algún antepasado sufrió de diabetes, generalmente no encuentran antecedentes familiares y por lo tanto cuesta creer en la veracidad del diagnóstico. Se mezclan luego el temor a la evolución de la enfermedad, las complicaciones, la sensación de muerte, la pérdida de objetivos de vida y aspiraciones que todo padre proyecta hacia sus hijos. Por último, es importante considerar que la diabetes, siendo una enfermedad crónica, atravesará las distintas etapas de la vida. El tratamiento involucra al paciente y a su familia. Del mismo modo, la evolución de la enfermedad dependerá del adecuado control de la misma.

diabetes7De allí la importancia de la aceptación de la enfermedad y se adapten al tratamiento. En general, se requiere al inicio el trabajo de un equipo de profesionales con experiencia y conocimientos necesarios que expliquen las características de la patología. Deben promover además compromiso y responsabilidad con las tareas que el niño necesitará.

Está demostrado que el mal control metabólico puede tener consecuencias negativas sobre las complicaciones de la diabetes, aún cuando con posterioridad se mejore el control.

El tratamiento requiere la administración de insulina, en reemplazo de la que ya no produce el niño. Las hay de distinto origen: animal, (bovina y porcina), humanas y además las llamadas análogas, logradas por modificación molecular en laboratorios. Por otra parte hay insulinas de rápida acción, ultrarrápidas, lentas y ultralentas. El médico o equipo tratante determinará la más adecuada para el tratamiento del niño. Las inyecciones son siempre subcutáneas y hay múltiples dispositivos para su administración.

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El reemplazo de la insulina no es todo el tratamiento. Debe ser acompañada por otros tres grandes pilares:

La educación diabetológica, consistente en la educación del niño y su familia sobre la enfermedad, su control y evolución. Es un proceso que empieza desde el momento del diagnóstico y continúa a lo largo de la vida del paciente.

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La alimentación: Promoviendo hábitos saludables, dieta balanceada e indicaciones dinámicas teniendo en cuenta que variarán con el crecimiento, las relaciones con sus amigos y sus actividades. No se restringen los hidratos de carbono. Se recomienda que los mismos provengan de cereales, legumbres, frutas, vegetales y lácteos descremados.
La actividad física: Debe ser promovida. El niño diabético se beneficia con los ejercicios aeróbicos. Por otra parte mejora su autoestima equiparándolo a sus amigos, promoviendo el bienestar físico y mental.

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Para terminar, se puede afirmar que la diabetes no diferencia clases sociales. Está demostrado que en los países desarrollados y con el tratamiento apropiado el pronóstico es excelente y los niños afectados pueden crecer, desarrollarse, tener una vida productiva normal, sin afectación de su fertilidad ni de su expectativa de vida.

Fuente: Programa Nacional de Actualización Pediátrica. Sociedad Argentina de Pediatría. 2012