LOS NIÑOS Y LA LECTURA
Diciembre 2002
¿Cómo son los libros para bebés?: Hay libros de tela plástico, impermeables y de hojas duras. Éstos deben tener imágenes sencillas, familiares y coloridas. Con poco o ningún texto y con rimas breves.
Lamentablemente en nuestro país el hábito de leer decrece año tras año.
Las cifras revelan la existencia de un claro problema en relación con el hábito de la lectura y, en consecuencia, con el desarrollo del conocimiento socio-afectivo de los chicos de nuestro país.
- El 70% de los jóvenes que egresa del sistema educativo no entiende lo que lee.
- La mayoría de los chicos en edad escolar lee menos de un libro por año.
(Fuente: Ministerio de Cultura y Educación de la Nación).
- El 45 % de los argentinos no leyeron ningún libro a lo largo del año.
- El 8 % leyó más de 10 libros en el año
- El 53 % de la población mayor de 18 años no lee ningún tipo de material.
- El 65 % de la gente cree que el interés de los padres favorece el hábito por la lectura.
- El 26 % dedica su tiempo libre a la televisión, y sólo 6 % dedica su tiempo de ocio a la lectura.
(Fuente: Encuesta nacional de Lectura. 2001)
¿Qué libros les interesan a los niños?
De 0 a 2 años: los libros deben poseer imágenes sencillas y familiares, con poco o ningún texto, pueden contener rimas o poesías. Los mismos pueden estar confeccionados en tela, plástico o materia- les de distintas texturas. Los niños a esta edad escuchan el relato en nuestros brazos. Los debemos mirar mientras leemos y debemos escuchar sus indicaciones en cuanto a “parar” o “seguir” con el relato. Podemos hacerles preguntas: ¿Qué es esto?, ¿quién es?. Podemos utilizar títeres para la narración de los cuentos
De 2 a 4 años: Los libros pueden tener mayor cantidad de imágenes por página. Los textos deben ser breves y acompañar a las imágenes. Los temas deben reflejar la vida en familia, en la escuela o los juegos de los chicos. Las historias deben ser cortas y con pocos personajes, con- teniendo rimas y versos. No nos debemos molestar frente a momentos de desatención por parte del niño. Tenemos que facilitar la comprensión de la historia haciendo preguntas como ¿Qué ocurrió?, ¿dónde está?, etc., festejando o validan- do las respuestas de los chicos. Debemos permitir que elijan el cuento que quieran escuchar.
De 4 a 7 años: Esta etapa se la conoce como “animista”, debido a que los chicos les confieren personalidad a animales o seres inanimados. Por lo tanto se sienten particularmente atraídos por fábulas, cuentos y narraciones con personalizaciones. Entre los temas más aceptados están los de humor, siempre basados en la inversión o transgresión de las normas de funcionamiento, que los niños ya dominan: equivocaciones, exageraciones, juegos con el absurdo, inversión del orden de palabras, etc. También se sienten fascinados por cosas que les gustaría hacer y que obviamente no pueden realizar: pilotear aviones, sortear o vencer obstáculos. Del mismo modo les atraen cuentos en que los protagonistas se deleitan con cosas que a ellos les encanta: ir de vacaciones, jugar a la pelota, etc.
De 7 a 10 años: Comienza el período de lo “maravilloso”. Es la edad en la que adquieren importancia las hadas, las brujas, los duendes, los gigantes, etc. También se interesan por los cuentos de intriga, con incógnitas que se resuelven recién al final, los cuentos graciosos, cuyo motivo de risa es lo que le sucede a una persona y los cuentos de animales, donde se relatan sus vidas, siempre apareciendo personificados.
Por otra parte, también se sienten atraídos por cuentos realistas que narran historias sobre ellos mismos o sobre la infancia de personas, generalmente de su entorno. Los cuentos deben presentar un argumento dinámico con equilibrada proporción entre diálogos y acción. La progresión del mismo no debe dejar aspectos dudosos o confusos. En el final, todos los problemas deben estar resueltos.
“Invitemos a leer. Guía para el pediatra” Soc.Arg.de Pediatría.