Nuestros niños entre 10 y 16 años

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adolescentes¿A QUÉ JUEGAN?

Abril 2003

El adolescente no sólo se despide de sus juguetes sino también se desprende de su cuerpo de niño. Desprenderse de los juguetes le exige una labor de duelo. Algunos, incluso guardan juguetes de su infancia a pesar que por mucho tiempo ya no los utilizaban para jugar.

A partir de los 10-11 años, los varones y las niñas buscan agruparse por separado para conocerse y aprender las funciones de cada sexo.

Alrededor de los diez años centran el interés en los juegos espontáneos fuera de la casa. La actividad motriz gruesa les provee placer: corren, saltan, se agrupan con compañeros. Todo ello en función de su musculatura básica en crecimiento.

Las niñas se encuentran también activas aunque en forma más limitada. Los juegos con la soga, el patín y la bicicleta se pueden compartir con los varones. Tampoco es raro la integración mixta en deportes como el voley e incluso el fútbol.

El juego es imaginativo, con superhéroes atravesando situaciones dramáticas, fenómeno que se prolongará hasta los 11 años aproximadamente. Allí comenzará el interés por la gente y por lo que ésta hace.

A los 12 años la actividad motriz es reemplazada por un dar vueltas sin objeto fijo. Continúa observándose mayor diferenciación en la elección de los deportes según el sexo y a los tipos más o menos atléticos.  No obstante ello, la natación goza de aceptación casi universal.

Aproximadamente a los 13 años comienza la gran atracción por algún deporte. En especial los varones con el fútbol o rugby, fanatizándose a veces por ellos. Las niñas generalmente muestran menor interés por los deportes y mayor inclinación por experiencias sociales: salidas o encuentros con amigas. Los varones se sentirán orgullosos de su creciente fuerza muscular, buscando cualquier oportunidad para ponerla en práctica. Desde ya que todos estos cambios evolutivos en la elección de actividades deportivas son influidas por padres, amigos y educadores

A los 14 y 15 años prosperan los grupos con propósitos específicos: religiosos, organizaciones estudiantiles, conjuntos musicales, teatro, cine, fotografía, etc.  A los 11 años están listos para disfrutar en forma completa de los campamentos. No obstante habrá algunos que aún preferirán la vida familiar. Los 12 años constituyen generalmente la edad óptima para el aprovechamiento de las colonias de vacaciones. En cambio, a los 14 años, a pesar de tener inclinaciones sociales más desarrolladas son categóricos en su deseo de no participar en ninguna clase de campamento. Entre los 10 y los 12 años las colecciones de diversos objetos puede constituir un pasatiempo favorito. Es el auge de las operaciones de trueque donde le interesa tanto las cosas que va a cambiar como también el aspecto social de la transacción.

Los juegos de mesa, (cartas, rompecabezas  ajedrez, etc.) son muy utilizados hasta aproximadamente los 13 años de edad, además cobran fuerza los hobbies individuales. Más adelante, desde los 14, el interés se dirige a las relaciones interpersonales y las actividades sociales, aumentan las llamadas telefónicas, el “chateo” por Internet, la música y la lectura a solas por largos ratos. La conversación constituye una importante actividad dentro y fuera de la casa. Se produce un aumento de la actividad creadora, especialmente la pintura, el dibujo, la música, etc. Es interesante destacar que todas estas actividades nada tienen que ver con los estudios; mas bien son métodos de autoeducación que se relacionan con el proceso de crecimiento y maduración.

Las historietas gozan de gran aceptación a los 10 años, disminuyendo progresiva- mente este interés hasta aproximadamente los 13. Las revistas y los diarios son leí- dos de acuerdo a su disponibilidad en la  casa. De 10 a 12 años prefieren las páginas cómicas y los deportes. A partir de los 14, la lectura se hace más selectiva. Se requerirá la selección previa de libros y revistas por parte de padres y/o educadores.