Las vacaciones comienzan con el viaje

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viaje¿ESTÁN NUESTROS HIJOS EN CONDICIONES DE VIAJAR?

 

Enero 2014

Viajes en avión:

La gran mayoría de los bebés y niños sanos están físicamente aptos para afrontar un viaje en avión. No obstante ello, hay ciertos casos en los cuales se deben tener ciertas precauciones.
En el recién nacido de término es recomendable esperar una semana antes de viajar para asegurarse que el niño no esté afectado por problemas de salud. En el caso de prematuros o niños con enfermedades agudas o crónicas de debe valorar si el viaje puede favorecer un descenso de oxígeno en la sangre que complique la evolución, principalmente en los lactantes menores de 6 meses o prematuros menores de 32 semanas con infecciones respiratorias agudas.
Los niños también poseen oídos sensibles a las distintas presiones del avión mientras éste comienza a tomar altura o durante el descenso. Los niños rápidamente se dan cuenta que la solución es tragar o bostezar. De esa forma se abre la trompa de Eustaquio, el conducto que comunica el oído medio con el exterior, y por este mecanismo se equiparan las presiones del ambiente con la existente en la caja timpánica. Los bebés también experimentan dicho fenómeno. Es aconsejable que durante el ascenso o descenso del avión el lactante ingiera por succión algún líquido para que la posterior deglución equipare las presiones durante las maniobras de despegue o aterrizaje.

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Mareos, nauseas y vómitos

Es también frecuente la consulta de niños con mareos y vómitos durante los viajes especialmente en vehículos o embarcaciones. Se suelen encontrar antecedentes familiares con el mismo trastorno. El mecanismo de producción se explica a partir de la recepción por el cerebro de señales contradictorias recibidas entre el sistema de la visión y los centros del equilibrio situados en el oído interno. El fenómeno se trataría de un mecanismo de defensa contra la posible ingesta de sustancias tóxicas que suelen provocar la misma disociación de estímulos. De esta forma, mediante la inducción del vómito, el organismo se liberaría del veneno.
Todas las personas sanas pueden experimentar este fenómeno, (cinetosis), aunque existen por supuesto distintos umbrales de sensibilidad. Los niños menores de 2 años no suelen presentarla, pero, a partir de esa edad es más frecuente que en los adultos.
Para minimizar los efectos molestos de este fenómeno se recomienda, antes del viaje alimentarse en forma livana evitando los alimentos grasos, una vez en el transporte distraer la atención visual del exterior o mantener la vista fija en el horizonte a través del parabrisas. También suele ser útil fijarla mediante la lectura o acostar al niño sobre su espalda con los ojos cerrados, especialmente durante los primeros instantes del viaje.
Estos cuadros también suelen medicarse con algunas drogas antihistamínicas que deben ingerirse aproximadamente media hora antes de iniciar el trayecto. El más indicado es el Dimenhidrinato, (Dramamine M.R.). A la fecha hay controversias en la utilidad de estas drogas. Las mismas no están exentas de efectos adversos, en especial la somnolencia.

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