¿Qué es la plasticidad cerebral?

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plasticidadcerebral1EL MODELAJE DEL CEREBRO EN FUNCION DE LAS EXPERIENCIAS TEMPRANAS

 

Septiembre 2013
En el transcurso de las últimas décadas el avance de la ciencia ha demostrado que los seres humanos somos el resultado de la interacción entre la herencia genética y la herencia cultural mediada por los vínculos familiares. En otras palabras, el desarrollo del cerebro de toda persona, y en especial los niños, se encuentra influenciado por los genes transmitidos por ambos padres y además por lo que el mundo logra transmitirle como factor cultural.
El cerebro del niño al nacer no es una página en blanco, ya tiene una 100 mil millones de neuronas y muchas de ellas constituyen circuitos pre-establecidos teniendo que ver básicamente con la supervivencia. Podemos citar a modo de ejemplos al mantenimiento de la respiración, la frecuencia cardíaca, la regulación de la temperatura, etc. Pero además de ellas hay otra infinidad de neuronas que esperan ser estimuladas con las experiencias que recoja ese niño en el mundo exterior. Curiosamente, el ser humano al inventar las computadoras ha copiado las características del cerebro, dotándolas de un disco rígido que al inicio sólo tiene los archivos necesarios para el encendido de la máquina. El resto se utilizará para los distintos programas y archivos que el usuario quiera instalar.
Gran parte de las neuronas deberán ser estimuladas y conectadas entre sí, desarrollando redes que van a formar, ni más ni menos, que la mente.
Si bien existe el dicho: “nunca es tarde para aprender”, también es cierto que hay períodos de mayor sensibilidad o posibilidad de producir redes neuronales. Todas las investigaciones coinciden en que durante los tres primeros años de la vida es cuando proliferan las uniones entre las neuronas, (sinapsis). Es en los momentos de vigilia, durante esa etapa, donde el niño por medio de sus experiencias comienza a inscribir circuitos, construyendo los cimientos de la persona.
Lo mejor para el niño es conseguir el mayor número de sinapsis y conexiones cerebrales. Cuanto más conexiones existan más capacidad de desarrollo cerebral habrá. Podríamos imaginar a las neuronas como infinidad de estaciones. Cuanto más caminos existan entre todas y cada una de ellas más rápido se llegará de un punto a otro. Del mismo modo, el pensamiento podrá ser más fluído y con menor “embotellamiento”, haciendo un paralelismo con el tránsito.
El premio Nobel de Medicina del año 2000, Eric Kandel, ha demostrado que los mecanismos del aprendizaje y de la memoria no se basan en las propiedades de las neuronas sino en las conexiones que ellas establecen con sus pares. Siguiendo esta afirmación se puede decir que el funcionamiento de una neurona no será eficaz si no logra conectarse con otras y estas a la vez con muchas más, de modo que se puedan formar pensamientos, percepciones, emociones, etc.

Cualquier actividad mental consistirá entonces en una asociación entre un grupo de neuronas, que comienzan a funcionar cada vez que cualquiera de ellas es excitada. Estas redes quedan finalmente instaladas cuando el estímulo se repite en el tiempo. De allí la importancia de los mismos en edades muy tempranas de la vida.

¿Nos sobran neuronas?
Al nacer los niños cuentan con más neuronas que el adulto e inician una cantidad excesiva de sinapsis relacionadas con la magnitud de los estímulos que reciban durante sus primeros días de vida.
Alrededor de los 2 años de edad cuentan con el doble de sinapsis que los padres, número que continúa estable hacia los 10 años. No obstante, y según las últimas investigaciones, al final de la adolescencia quedarán eliminadas la mitad de las sinapsis establecidas. Esto se conoce como “poda cerebral”. Los circuitos y neuronas que no se usan terminan desapareciendo del mismo modo que, haciendo nuevamente una comparación con el tránsito, un camino que no se usa termina siendo abandonado.
Por lo tanto, los estímulos que el niño reciba moldearán su cerebro. Los circuitos bien establecidos y en uso perdurarán, perdiéndose definitivamente los restantes. De allí que las experiencias que día a día tengan los niños causarán gran impacto en la construcción del cerebro y en la naturaleza de las capacidades del adulto.
plasticidadcerebralLa conclusión es que, el ambiente puede influir tanto en el crecimiento como en la poda cerebral. A esto se refiere el concepto de plasticidad cerebral.
Las recomendaciones de estimular los sentidos de los bebés en forma precoz, la interacción frecuente con los padres, los juegos, las canciones y las lecturas de cuentos se inscriben en este contexto y son fundamentales en el desarrollo de las inteligencias.
Cuanto más estímulos saludables provoquemos más posibilidad habrá que las redes o circuitos de neuronas perduren evitando la muerte o “poda” por desuso.
En el desarrollo de habilidades intervienen la herencia genética y también la herencia cultural. La primera aporta la matriz y el material para realizar las “obras”. La segunda construye los “caminos” y las redes de comunicación.