Síncope

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¿Qué es el síncope?


Agosto 2014

Se acostumbra a asociar esta palabra a algún episodio que afecta en forma brusca la conciencia y la estabilidad de una persona. Generalmente se piensa en personas adultas o mayores con problemas cardíacos o derrames cerebrales con grave pronóstico o resolución. Sin embargo el síncope es un síntoma frecuente en pediatría que preocupa a los padres a pesar de la probable recuperación posterior.
Se define síncope a la pérdida brusca y transitoria de la conciencia y del tono postural, de escasos minutos de duración con posterior restitución espontánea y completa de la conciencia sin evidencias de secuelas posteriores. La pérdida del tono postural hace que generalmente el niño se caiga provocando la lógica alarma entre los que observan el cuadro.
Un episodio de pérdida transitoria de la conciencia, por más breve que sea, es una experiencia traumática para cualquier persona. Como consecuencia de la caída puede ocurrir una herida de consideración o alguna lesión o fractura que puede ser aún más grave que el origen del síncope. Del mismo modo, en un niño o adolescente frecuentemente provoca un alto grado de ansiedad al igual que en los familiares, docentes, etc.

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Si bien el síncope en la mayoría de los niños es de etiología benigna, hay casos motivados por trastornos que requieren una terapéutica inmediata porque pueden poner en peligro la vida del paciente.
Un síncope frecuente y de etiología benigna es el llamado neorocardiogénico, más conocido como síncope vaso-vagal. Es el fenómeno que suele ocurrir en los niños cuando se encuentran mucho tiempo de pie, sin moverse, generalmente en ambientes no muy ventilados y con mucha gente. Es característico en los actos escolares y puede incluir náuseas, dolor de cabeza, visión borrosa y sudoración antes de su aparición. También puede aparecer en situaciones de estrés o de emoción. Los episodios suelen ser esporádicos. En muchos casos las nauseas y los cólicos abdominales, comunes acompañantes de gastroenterocolitis, pueden desencadenar el cuadro. Es llamativa la palidez y la mencionada transpiración que puede preceder o acompañar al mismo. Otras veces, el síncope no llega a producirse gracias a la ayuda de la gente que observa el cuadro y, ofreciendo una silla o acostando al niño, impide la caída y la pérdida del conocimiento. El origen del mismo es la estimulación de fibras nerviosas específicas que provocan hipotensión y disminución de la frecuencia cardíaca De ahí la palidez observada en todos estos cuadros. Generalmente hay antecedentes en la aparición del fenómeno también durante los viajes en medios de transporte por estimulación de los receptores de movimiento. Suele haber familiares directos con síntomas similares. Habría una sensibilidad aumentada a esos estímulos. Es importante descartar otras etiologías antes de adjudicar el origen vaso-vagal a los mencionados fenómenos. También es aconsejable que el niño conozca su particular sensibilidad a estos estímulos pudiéndolos evitar o avisando antes que el cuadro se desencadene.

Hay muchas otras causas de síncope, menos frecuentes pero importantes en cuanto a su origen y posible tratamiento. El corazón puede provocar síncope en los niños. Puede ser motivado por causas de la estructura cardíaca que incluyen generalmente malformaciones congénitas o anomalías adquiridas de la pared del corazón. Las mismas actúan disminuyendo generalmente el volumen de sangre que expulsa el corazón motivando de esa forma el síncope. Otras veces el origen son las arritmias que no permiten en algún momento el normal funcionamiento cardíaco. La importancia es que dada su importancia, muchos de estos síncopes pueden desencadenar una muerte súbita.

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Hay también origen neurológico en algunos síncopes. Hay epilepsias que suelen aparecer con “crisis de caídas”. El llamado “espasmo del sollozo” es un fenómeno que suele aparecer durante la lactancia y produce gran angustia en padres y familiares. Se inicia generalmente por el llanto que origina una apnea y disminución del tono muscular.
Los trastornos alimentarios graves pueden provocar síncope por hipoglucemia. El azúcar en sangre disminuye debido a períodos prolongados de ayuno como por ejemplo en la anorexia nerviosa.
Es importante destacar también que existe el síncope por hipotensión ortostática, o sea el que se produce cuando la persona pasa de una posición acostada a una erecta. Si bien es más frecuente en adultos, algunos niños pueden experimentarla cuando en forma brusca salen corriendo luego de permanecer acostados por un largo período.
La intoxicación por monóxido de carbono, lamentablemente frecuente en el transcurso del invierno, afecta especialmente al sistema nervioso produciendo cefaleas, nauseas, mareos y pérdida del conocimiento.

Para llegar más fácilmente a las causas del síncope es importante conocer en qué momento, en dónde y en que circunstancia ocurre. Los antecedentes de patología cardíaca como los de enfermedades neurológicas son muy importantes. En los casos donde se sospecha etiología cardíaca el electrocardiograma es considerado un estudio esencial.