Traumatismos de cráneo en los niños

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Los golpes en la cabeza

LOS TRAUMATISMOS DE CRÁNEOtec3

Marzo 2019

El traumatismo de cráneo es uno de los motivos más frecuentes de consulta en pediatría con la consecuente angustia de padres y familiares. No es una preocupación en vano. El cráneo protege al cerebro y cerebelo ente otros órganos de reconocida importancia en la vida de toda persona.  Así lo demuestran las estadísticas. El traumatismo de cráneo constituye el 33% de las lesiones externas en los niños menores de 5 años. Entre los niños pequeños intervienen en su frecuencia la edad y su facilidad para caer o tropezar durante los primeros años de la deambulación. El grupo con mayor atención por estos accidentes lo constituye el de menores de 2 años seguidos por los púberes, probablemente asociado a las actividades deportivas y de riesgo que suelen practicar en estas edades. Los varones poseen mayor incidencia en todas las edades, haciéndose más notoria esta diferencia a favor a partir de los 4 años de vida.

Si bien las caídas constituyen la causa más frecuente, los accidentes de tránsito se ubican en el segundo lugar pero ocupando el primero en relación a las lesiones graves y fallecimientos que producen.

Las lesiones en la cabeza producidas por maltrato no son infrecuentes, especialmente en menores de 2 años.

Frente a todo traumatismo de cráneo es indispensable precisar el motivo del mismo, su intensidad y la superficie con la que golpeó. Es frecuente en los bebés que superan los 4 meses la rotación o el deslizamiento desde la cama de los padres al suelo. La cabeza en estos casos suele ser el primer punto de contacto con el suelo y la altura junto con las características del piso (alfombra, parquet, mosaico, etc.) suelen determinar la intensidad del golpe. No obstante ello frente a todo traumatismo es importante valorar cómo se encuentra el niño luego del mismo, pregunta que también realizará el profesional a los padres en caso que consulten a una guardia.

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Los golpes en la cabeza de los niños son frecuentes. La gran mayoría leves acompañados o no del clásico “chichón”. La magnitud de este último no siempre tiene relación con la intensidad del golpe. Lo mismo sucede con la herida cortante superficial que pueden experimentar. El llanto y/o el inmediato reclamo por sus padres suele paradójicamente tranquilizar a todos descartando la pérdida de conciencia inmediata al golpe.

Sin embargo, algunos traumatismos de cráneo provocan signos y síntomas horas o incluso días luego del episodio, muchas veces sin tener relación con la intensidad o localización del mismo. Muchas veces la gravedad de los traumatismos también está relacionada con mecanismos de aceleración y desaceleración de la masa encefálica contenida en el cráneo. Este fenómeno, muy frecuente en los accidentes de tránsito provoca que traumatismos incluso sin fractura provoquen hematomas entre los huesos del cráneo y el cerebro comprometiendo la evolución o incluso la vida de la persona en caso de no ser drenados. Estos hematomas generalmente requieren de un período de tiempo para presentar síntomas y signos por lo que, algunas veces, un traumatismo sobre la cabeza puede no originar síntomas rápidamente hasta que la acumulación de sangre en las mencionadas lesiones comienza a presionar al cerebro. De acá se desprende que la clásica radiografía de cráneo solicitada en la mayoría de las guardias suele carecer de valor dado que, si bien puede identificar fracturas, no reconoce la presencia de hematomas y como vimos éstos pueden producirse aún sin haber lesión en los huesos del cráneo.

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Hay signos y síntomas que pueden hacer pensar en la posibilidad de que un traumatismo sobre la cabeza pueda complicarse o al menos que requiera la consulta a una guardia.

La alteración de la conciencia suele ser uno de ellos, la cefalea,  los vómitos y la dificultad para deambular son motivos suficientes para requerir la atención médica.

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La tomografía lejos de ser un estudio sofisticado es actualmente el medio de diagnóstico ideal para confirmar o descartar lesiones producidas por el trauma. La mayoría de los hospitales y los sanatorios lo poseen y en poco tiempo pueden llegar a un diagnóstico de certeza. No obstante ello, la tomografía computada utiliza radiación ionizante por lo que el criterio médico para solicitarlo es fundamental. Cabe recordar que los rayos tienen acción acumulativa en el tiempo y se relacionan con el riesgo de inducción de cáncer o alteraciones genéticas. A modo de ejemplo, una tomografía de cráneo equivale a la radiación aportada por unas 150 radiografías de tórax.

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Los lactantes constituyen un grupo particular  de riesgo de lesión intracraneal. En ocasiones, las formas de presentación de las lesiones cerebrales significativas pueden comenzar siendo sutiles y requieren generalmente la consulta precoz y  la experiencia y capacidad del profesional para detectarlo.

Fuente: Mena G. y col. “Imágenes en el traumatismo de cráneo pediátrico”. Programa Nacional de Actualización Pediátrica. 2019

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