Berrinches

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Momentos de furia

berrinche1LOS BERRINCHES

Noviembre 2018

Si vamos al diccionario el término “berrinche” está definido como un enojo importante en niños, acompañado de llanto y gritos.

Madres y padres lo han sufrido más de una vez y no suele ser un momento grato para ninguno de ellos. Su aparición y frecuencia suele ser motivo de consulta a profesionales luego de haber solicitado generalmente consejo a amigos y familiares.

Lo cierto es que los berrinches suelen aparecer a partir de los 2 años de edad. Hacen un pico a los 3 y comienzan a decrecer a partir de los 4 años de vida.

El berrinche origina una serie de interrogantes y dudas en padres y cuidadores en relación al temperamento del niño, los motivos de la aparición de las rabietas y el camino para apaciguarlas o disminuirlas en frecuencia.

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El motivo del berrinche en los niños es fundamentalmente la frustración para obtener algo que los satisfaga. Reúne una mezcla de ira y sufrimiento que en estas edades no pueden ser siempre canalizadas en forma adecuada.

Estas reacciones en muchos casos pueden ser frecuentes y prolongadas, desbordando el poder de contención de padres, generando sentimientos de culpa y discusiones intrafamiliares que complican aún más el panorama. En estos casos se suele hallar en los padres lo que denominamos “una mala decodificación del llanto” iniciada en edades todavía más precoces. El temor constante a lo que pueda sucederle al niño hace que perciban al llanto como un fenómeno que debe ser calmado de inmediato, acostumbrando al bebé a una respuesta inmediata frente al reclamo desde los primeros meses de vida. La enseñanza del “no” más adelante suele constituir una fortaleza para disminuir estos episodios.

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Los niños sobreprotegidos también pueden presentar berrinches más frecuentes. Sintiéndose controlados durante todo el tiempo tienen en este tipo de reacciones la oportunidad de liberar sus emociones.

Las tensiones que vive la familia ya sea por mudanza, enfermedades o duelos pueden manifestarse en los niños por medio de berrinches, frustrándose y reaccionando en forma inédita frente a situaciones y experiencias.

Algunas veces los berrinches también pueden hacer suponer algún ambiente no calmo ni adecuado para el niño,  no siempre reconocido por los padres.

La imposibilidad de los adultos en resolver un berrinche potencia aún más las reacciones de desborde.

¿Cómo empezar a resolverlos?

 berrinche3No existe una fórmula para evitar o solucionarlos. En realidad la tarea de los padres se debe adecuar a cada niño y a cada situación que se plantee. En todo caso lo común a todos ellos es poder definir desde el inicio el límite de lo permitido y lo prohibido, no existiendo fisuras en el proceder de todos los cuidadores.

Es importante que los padres permanezcan calmos evitando sentimientos de culpa o incluso sobre una presunta maldad del niño hacia ellos.

berrinche4La palabra mágica es “ignorar” el comportamiento del niño, evitando por supuesto que se lesione o agreda. No ceder a un requerimiento pero menos aún intentar acallarlo por medio de recompensas o alejarlo por medio del famoso  “rincón”. Estos métodos sólo buscan la supresión del episodio, persistiendo la frustración del niño y su padecimiento que probablemente harán repetir el mismo en un corto plazo.

Siempre ayuda pensar que el berrinche es un fenómeno normal entre los 2 y 4 años. Es una manera del niño para reafirmar su “yo” y su autonomía. Es tan preocupante un chico con berrinches frecuentes y prolongados como aquel que nunca lo manifiesta entre esas edades.

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La palabra calmada hacia el niño una vez finalizada la rabieta, ofreciendo alternativas sin ceder a las exigencias es el mejor camino para  disminuir la frecuencia e intensidad de estos fenómenos. Si el niño observa seguridad y uniformidad de criterios frente a lo que no debe hacer logrará de a poco la confianza necesaria para no sentirse frustrado.

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Pensar y acordar entre los padres y cuidadores un cambio de estrategia que se mantenga en el tiempo y no presente brechas es siempre una buena forma de empezar a solucionar el problema.

Fuente: Kremenchutsky J. “Berrinches. Responden los expertos”. Programa Nacional de Actualización Pediátrica. SAP. 2018

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