Cojera aguda en los niños

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Algo le duele cuando camina

cojera1¡MI HIJO NO PUEDE APOYAR EL PIE!

Julio 2017

La consulta por cojera de uno de los miembros inferiores es bastante frecuente a toda edad en pediatría. Cuanto más pequeño es el niño más complejo es localizar el motivo de la misma tanto  para padres como para médicos. En niños más grandes, en  escolares, el trastorno suele obedecer a traumatismos simples y el diagnóstico se facilita dado  que se refiere el motivo de la lesión y la localización del dolor. Cuando no hay causa evidente para la aparición del mismo o para la dificultad en la deambulación en niños que aún no hablan, llegar al diagnóstico correcto es algo más complejo.

Muchas veces el pequeño llega en brazos, otras en cambio son los padres los que lo llevan de la mano para que el médico observe la marcha. El dolor al caminar o al apoyar uno de los pies es la preocupación y origina la consulta. En muchas oportunidades el niño pequeño, a pesar de no hablar, manifiesta dolor con su llanto al apoyar el pie. Otras veces los padres notan que deambula con dificultad, modificando la postura normal al caminar.

Los bebés que aún no deambulan o gatean pueden llorar al mover o al apoyar uno de los pies en el piso. Ya cuando caminan por su medios pueden negarse a deambular o incluso pueden caminar con cojera. Si bien en estos casos el tobillo o la rodilla suelen siempre parecer las regiones comprometidas, el dolor puede provenir de otra articulación. Suele ocurrir que durante el examen del pequeño no haya dolor frente a la movilización del tobillo o la rodilla y sea la cadera la que despierta el síntoma para sorpresa de los padres.  Muchas veces el dolor sobre esta articulación aparece de un día para el otro. El niño a la mañana sale de la cuna y camina o gatea con dificultad.  La sinovitis de cadera del lactante suele ser la causa frecuente de este fenómeno. Es una entidad generalmente benigna motivada por la inflamación del líquido que recubre la articulación de la cadera secundaria a enfermedades virales. Suele cursar luego de unos días para luego curar en forma espontánea. En estos casos no se encuentran signos de compromiso del estado general, tampoco hinchazón o enrojecimiento de la articulación.

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Hay otros cuadros también benignos pero ya propios de niños en edad escolar. Por ejemplo los dolores motivados por el sobre uso de algunas articulaciones, en especial las rodillas y los tobillos, durante juegos o carreras diarias en forma prolongada. También se encuentran los dolores llamados “de crecimiento” sobre los cuales ya se ha hablado en entregas anteriores. Estos últimos cuadros suelen aparecer durante la noche, incluso despertando al niño. Generalmente afectan a las piernas en forma simétrica, no soliendo comprometer caderas ni rodillas. No alteran la rutina del niño y menos aún interrumpen los juegos que practique.

Las rodillas de muchos adolescentes normales también pueden manifestar dolor. El motivo es la inflamación de la tuberosidad de la tibia, una protuberancia normal de ese hueso cercano a la articulación. Lo motiva la sobrecarga mecánica ejercida sobre zonas de crecimiento del hueso. El ejercicio a veces intenso durante estas edades motiva la tracción de tendones musculares que insertan sobre esta tuberosidad provocando la inflamación y el dolor del mismo. En la mayoría de los casos se resuelve en forma espontánea con el reposo, la colocación de hielo sobre la zona, en especial luego de practicar deporte y finalmente con el crecimiento.

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Distinto es el caso de toda articulación que duela y se encuentre inflamada a simple vista, con calor y rubor, acompañada de fiebre y malestar general. La artritis séptica suele ser el motivo de estos síntomas. Estos cuadros pueden ocurrir a cualquier edad y suelen obedecer a traumatismos o heridas cercanas a articulaciones de los miembros inferiores. Los gérmenes ingresan a la articulación y la infectan. En otras oportunidades no se encuentran tales antecedentes y el origen se encuentra en la diseminación de microorganismos a través de la sangre. Estas entidades requieren recuperar el germen que motivó la infección punzando la articulación afectada para  posteriormente iniciar el tratamiento  antibiótico específico, generalmente por vía parenteral.

Hay otras enfermedades también graves que pueden manifestarse por dolores articulares sobre los miembros inferiores. Patologías reumáticas y tumores suelen afectar las articulaciones y provocar dolores que al principio pueden no ser tenidos en cuenta. Algunas leucemias pueden manifestarse inicialmente de esa forma.

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Hay una patología de la cadera llamada enfermedad de Legg-Calvé-Perthes. La misma es secundaria a una necrosis de la cabeza del fémur. Es más frecuente en los varones entre las edades  de 3 y los 8 años. Se desconoce a la fecha su etiología. Se manifiesta por cojera secundaria al dolor localizado en una de las caderas que suele ser insidioso y de evolución prolongada hasta motivar la consulta. Muchas veces el niño señala a la rodilla como la zona del dolor cuando en realidad es la cadera. Esta enfermedad requiere un diagnóstico precoz, no siempre posible, dado que la patología requiere reposo para dar tiempo a la reconstrucción generalmente espontánea de la cabeza femoral.

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En adolescentes entre 10 y 17 años, generalmente obesos, puede haber una deformidad  del fémur cercano a la articulación de la cadera, (epifisiolisis), probablemente motivado por el sobrepeso, originando dolor y cojera.

El dolor es generalmente el responsable de las cojeras al caminar en los niños pequeños. A diferencia de los más grandes es más difícil conocer en qué parte de la pierna se origina, requiriendo de la observación, de un examen preciso y de la experiencia profesional. Si bien la mayoría de las consultas obedecen a patologías benignas y de resolución espontánea siempre deben ser consultadas y evaluadas.

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