El cordón umbilical

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cordon1UN PUENTE CON MAMÁ

Septiembre 2013

El cordón umbilical es el nexo entre el niño y su madre mientras transcurre su gestación dentro del útero. Por medio de la placenta el nuevo ser recibe los nutrientes y elimina algunos desechos metabolizados por sus células. Dicha comunicación o “puente” lo constituye el cordón que mide al final del la gestación, en promedio, unos 50 cm. La placenta además sirve de filtro para que muchas infecciones o drogas no pasen al feto y afecten su desarrollo especialmente durante los tres primeros meses.

El niño durante su gestación se va alejando progresivamente de la placenta gracias al alargamiento del cordón umbilical lo que le va permitiendo mayor movilidad a medida que crece. Esto algunas veces trae aparejado inconvenientes en el momento del parto dada la posibilidad de vueltas o enrollamientos que generalmente la obstétrica o el médico resuelven sin inconvenientes.

¿Qué tejido posee el cordón umbilical?
El cordón umbilical es un órgano cilíndrico de tejido gelatinoso que alberga en su interior a dos arterias y una vena. Las mismas son las encargadas de llevar oxígeno desde la madre hacia el niño y el dióxido de carbono en forma inversa como metabolito principal. El niño, a pesar de los movimientos dentro del útero, no respira. Las funciones futuras de los pulmones las cumple la placenta mientras se encuentre dentro del vientre materno.
Las características gelatinosas del cordón le dan al mismo tiempo rigidez y elasticidad, de manera que no sea fácil el acodamiento ni las compresiones motivadas por los movimientos del bebé.
El cordón umbilical al momento del parto:
Al nacer el bebé el niño permanece aún unido a la placenta que se desprenderá unos minutos después, produciéndose lo que se denomina “alumbramiento”. Previo a ese instante, el profesional a cargo del parto procederá a ligar el cordón, con lo que cortará la comunicación sanguínea establecida hasta ese momento entre la madre y su hijo.
Se sabe que el tiempo que se demore en la ligadura proveerá de más o menos sangre al recién nacido con las ventajas o desventajas que esa decisión provoque. Ocurre que la placenta, como filtro de sangre durante la gestación, alberga considerable cantidad de glóbulos rojos. En el momento del parto, antes del alumbramiento, esa sangre en forma normal circula en forma importante desde la placenta hacia el niño, ingresando mayor cantidad de glóbulos rojos al torrente sanguíneo del bebé. Cuanto más rápido se ligue el cordón obviamente menos sangre pasará. Al demorarlo se le dará tiempo a la sangre retenida en la placenta para que ingrese al recién nacido. Generalmente bastan 30 segundos desde el momento del parto para que el aprovechamiento de esa sangre sea completo. Se estima que estos niños, dado el incremento de su volumen sanguíneo, estarán más protegidos de cursar anemia, especialmente durante el primer año de vida. Algunos estudios indican, sin embargo, que la mayor cantidad de glóbulos rojos favorecerían su mayor destrucción y por consecuencia ictericia.

El cordón umbilical y el recién nacido:

 

cordon2

El resto del cordón que quedó con el niño permanece ligado con un clamp, especie de broche, impidiendo que la sangre fluya del bebé hacia el exterior. No obstante existen mecanismos fisiológicos de constricción de los vasos del mismo que generalmente impiden la hemorragia.

El cordón de esta forma comienza a secarse o “momificarse” desapareciendo en forma progresiva su elasticidad volviéndose oscuro, seco y duro. Finalmente termina cayéndose o desprendiéndose generalmente durante la segunda o tercera semana de vida. La demora en su caída algunas veces puede obedecer a desórdenes hormonales, (hipotiroidismo) que pueden merecer su investigación.
Finalmente la cicatriz de todo el proceso es la formación del ombligo.

cordon3¿Cómo cuidar el cordón hasta su caída?
Se aconseja mantener la mayor higiene en la zona. Se suele indicar su limpieza con alcohol y colocar al mismo por fuera de la zona del pañal, evitando el contacto con la orina o la materia fecal.
Se denomina onfalitis a la infección de la base del cordón umbilical. Como toda infección en el recién nacido puede ser grave si no es tomada a tiempo. Generalmente se manifiesta como un rodete inflamatorio rojizo y con mayor calor en la piel que rodea al cordón. En casos avanzados puede haber supuración y mal olor. Desde ya requerirá consulta profesional e indicación de antibióticos.
Hasta que el cordón no se caiga se aconseja habitualmente no bañar al niño. La indicación se basa especialmente en la posibilidad de interferir en el proceso de “momificación” del mismo y prolongar por lo tanto su caída.
Durante los primeros días luego de su desprendimiento es frecuente encontrar algunas gotitas de sangre provenientes del ombligo. Esto es absolutamente normal y no debe preocupar a los padres.