El desayuno

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desayuno3La importancia del desayuno

DESAYUNAR NO ES SÓLO TOMAR LA LECHE

Noviembre 2017

Los nuevos estilos de vida van cambiando hábitos y costumbres. El trabajo fuera de la casa de ambos progenitores cada vez más frecuente, los horarios dispares de cada integrante de la familia y la rapidez con la que se vive en la actualidad hacen que se modifiquen o desaparezcan ciertas costumbres, alguna de ellas saludables. Es el caso del desayuno. El compartir las comidas con toda la familia, por lo menos en el medio urbano, es algo que viene siendo poco frecuente. En contraposición ha crecido la influencia del desayuno dentro del comedor escolar. Sin embargo éste no debería reemplazar a la mesa familiar, ya que corresponde también al hogar la formación de hábitos alimentarios correctos.

Las comidas familiares no solo constituyen un modelo de alimentación, sino que también son un punto de encuentro, con repercusiones que van más allá del ámbito de la salud. Vivir en familia con los padres y desayunar con ellos son factores que se asocian a un mejor hábito de desayuno en los adolescentes.

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Los cambios demográficos también han modificado estos hábitos. Los hogares conducidos sólo por una madre o un padre, las familias integradas, las compuestas y los menores al cuidado de otro menor son cada vez más frecuentes. Se agregan a ellas factores económicos como los hogares en situación de pobreza. En todos estos ejemplos la primera comida del día no suele ofrecerse en la casa sino en la escuela.

El desayuno podría definirse como la comida sólida consumida antes de iniciar la jornada laboral o escolar o, durante los fines de semana la realizada antes de las 11:00 h o, simplemente, como la primera comida del día. Su sola mención, sin embargo, no deja entrever la importancia que posee dentro de la dieta total. Nuestra cultura o idiosincrasia hace pensar en el desayuno como una comida generalmente liviana y breve, razonamiento que no se comparte en otras partes del mundo. Su inclusión de manera diaria y regular se ha asociado con mayor rendimiento físico e intelectual. Su aporte calórico nutricional puede ser tal que con la incorporación de alimentos de todos los grupos constituya un aporte energético fundamental de todos los días.

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Estudios realizados en nuestro país han encontrado que en escuelas de educación primaria el 55% de los niños ingresa sin haber desayunado en sus hogares. La falta de este hábito se asoció además con aspectos familiares desfavorables, sumándose ausencia de desayuno en los padres y paradójicamente frecuente obesidad del niño. A medida que se interrogan alumnos de mayor edad, en especial los adolescentes, la proporción se incrementa.

desayuno5En Argentina, 1 de cada 10 preescolares presenta obesidad. Aunque es una patologíamultifactorial, los determinantes sociales (bajo nivel socioeconómico) y los estilos de vida (dieta no saludable, no desayunar o desayuno insuficiente o sedentarismo) juegan un papel muy importante, asociándose a obesidad durante la infancia y la adolescencia.

El niño que no desayuna realiza frecuentemente ingestas energéticas no recomendadas entre horas o mayor ingesta calórica en las siguientes comidas del día, con el consiguiente aumento de peso.

Todos estos hallazgos han llevado a que distintas sociedades científicas recomienden realizar el desayuno diariamente como una de las estrategias para evitar la obesidad y la mala alimentación, dado que se encuentra mayor porcentaje de niños obesos que omiten el desayuno en comparación con niños de peso normal, identificando este hábito como factor protector para un adecuado estado nutricional.

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Hay también características socioculturales que determinan la presencia del desayuno y la composición de sus alimentos. Por ejemplo, se ha encontrado una relación positiva entre el nivel educativo de los padres, el hábito  del desayuno y la participación en deportes. De forma contraria, las familias que presentan mayores privaciones económicas no tienen garantizada la presencia diaria del desayuno ni su calidad.

Todos los niños y adultos deberían desayunar, entendiéndose como tal la posibilidad de alimentarse en forma variada y saludable, aportando la energía necesaria para la primera mitad del día, compartiendo luego de cada despertar la mesa familiar, más aún cuando los almuerzos en familia son escasos, especialmente durante los días laborables.

Tomar la leche o ingerir el primer alimento del día en la escuela se asocia frecuentemente a trastornos en el rendimiento durante la primera mitad de la jornada.

La falta de desayuno suele provocar en el niño la ingesta de alimentos de baja calidad, con escaso valor nutritivo como golosinas y dulces en los kioscos escolares. La asociación de estos hábitos con el sobrepeso y la obesidad están, como vimos, ampliamente demostrados.

Fuente: Gotthelfa S., Tempesttia P. “Desayuno, estado nutricional y variables socioeconómicas en alumnos de escuelas primarias de Salta” Archivos Argentinos de Pediatría. 2017.

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