Estrategias para alimentar bien en la escuela

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kioscos saludables4COMEDORES, Y KIOSCOS SALUDABLES

Octubre 2010

La buena alimentación se debe promover desde temprana edad también en las escuelas. No basta con dedicar clases especiales al tema. Es importante también enseñar con el ejemplo. Las comidas que se sirvan en los colegios deben ser adecuadas, tener calidad, cantidad y variedad. En la composición de los menúes deben intervenir siempre nutricionistas que elijan y aprovechen de manera más eficiente las materias primas que adquiera el establecimiento. Del mismo modo dichos profesionales deben responder a los requerimientos especiales que puediera necesitar algún niño y atender las recomendaciones al respecto de padres y médicos que lo atiendan.

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Muchos chicos que no comen en los colegios pero que cumplen doble turno suelen llevar viandas. La composición de las mismas supone un desafío de los padres, eligiendo comidas fáciles de preparar, nutritivas, fáciles también de comer y que logren saciar el apetito del niño en períodos relativamente cortos.
¿Qué incluir en una vianda?. En primer término la fruta es un alimento que cumple con la mayoría de las condiciones dependiendo la época del año en su elección. Será importante que la escuela cuente con heladera para mantener la cadena de frío, principalmente para los productos lácteos: quesos y yogures. Del mismo modo se pueden elegir alimentos tan nutritivos como la carne, en variadas formas de preparación: cocida en lonjas, milanesas, pastel de carne y legumbres, siempre y cuando la institución cuente con medios de calentamiento rápido (microondas).
¿Qué no es aconsejable incluir en una vianda?. En general no se aconsejan alimentos muy salados ni demasiado condimentados como lo son las papas fritas, palitos y maicitos. Se deben evitar incluir salchichas o hamburguesas, a excepción de las caseras siempre y cuando sean delgadas para permitir la completa cocción en su interior y de ambos lados. No son tampoco adecuados los fiambres y las ensaladas por la rápida contaminación en épocas de calor, más aún si no hubiese heladeras. Se debe evitar la inclusión de golosinas de cualquier tipo, los jugos y las gaseosas. Todos ellos llevan a que el apetito disminuya a favor de una pobre nutrición. Por otra parte, fuera de la casa, la higiene bucal siempre es más dificultosa, favoreciendo la aparición de caries. La bebida por lo tanto será siempre el agua de fuente segura.
Los kioscos de los colegios deben ser “saludables”, poniendo en práctica lo que se enseña en las aulas. No deberían expender comidas o alimentos que pudieran perjudicar la salud de los niños. Un ejemplo lo constituyen los sándwiches de fiambre con gran contenido de pan. Nunca serán aconsejables dado que producen gran saciedad sin alimentar en forma adecuada. Si a eso le sumamos una gaseosa, lo ingerido en un recreo probablemente interferirá en la comida a recibir en la casa durante el mediodía o noche. Los chicos con sobrepeso u obesos no deberían comprar a su antojo cualquier tipo de alimento o golosina. Es responsabilidad de los padres y del colegio cumplir la dieta establecida por el médico. Si bien el kiosco cumple una actividad comercial, debe recibir indicaciones de la Institución para limitar la oferta de alimentos que se consideren poco saludables. Del mismo modo debe identificar a los niños que por algún motivo no puedan ingerir algunas preparaciones: obesos, celíacos, alérgicos, etc.