El pie plano en los niños

By | 19 diciembre, 2013
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pieplano2– ¡ ME PARECE QUE TIENE PIE PLANO!

Se denomina pie plano a aquel que posee una disminución en la altura del arco longitudinal plantar, lo que habitualmente se llama bóveda plantar. La zona del pie que generalmente no toca o no se imprime en la huella plantar.
Es un motivo frecuente de consulta desde que el niño comienza a caminar y surge en forma casi habitual el antecedente de pies planos en alguno de los padres, hermanos u otros familiares.

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En principio hay que aclarar que el arco longitudinal del pie se desarrolla en forma progresiva desde los primeros años de vida, alcanzando su máxima altura hacia la adolescencia. Durante los 2 o 3 años de vida casi todos los niños aparentan tener pie plano dada la gran elasticidad de sus articulaciones y el cúmulo normal en esas edades de tejido graso en la zona interna del pie. A partir de los 5 años el mencionado arco comienza a ser aparente y comienza a profundizarse, siendo más pronunciado generalmente en la niñas al final de esta etapa.
Para tranquilidad de los padres, aproximadamente un 20% de la población no llega nunca a desarrollar un arco longitudinal claro. Estos niños presentan mientras se encuentran parados una concavidad interna poco evidente, notándose que el pie apoya también sobre esa zona. Además suele observarse desde atrás un talón desviado hacia afuera que acompaña al mayor apoyo interno del mismo.

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Sin embargo, en el 90% de los casos se trata de pies planos flexibles. Esto quiere decir que no se trata de alguna malformación o deformidad ósea. Sólo son variantes normales de arcos longitudinales de menor profundidad. En realidad en la actualidad no se conoce el mecanismo exacto que determina que un pie desarrolle el arco longitudinal en mayor o menor medida.


pieplano3El pie plano flexible se diagnostica mediante la inspección del pie, el examen de la concavidad en reposo y la determinación si el niño presenta una hiperlaxitud ligamentosa que pueda contribuir al «hundimiento» de la misma estando parado. Se debe comprobar la flexibilidad del pie plano indicándole al niño que se pare de puntillas. Durante esa maniobra las plantas recuperan o incremenan el arco longitudinal que parecía poco formado y retorna la normal alineación del talón. Otra maniobra para confirmar la flexibilidad del pie plano consiste en extender el dedo gordo del niño mientras se encuentra parado. En estos casos se observa la normal concavidad longitudinal interna.

En general, el pie plano flexible no requiere tratamiento. Existen diferentes trabajos que demuestran la importancia de factores externos como el calzado. Estudios en países en desarrollo muestran una mayor presencia de pies planos entre los niños que usan zapatos que entre los que van descalzos. De ahí la indicación de calzado flexible para el niño y la posibilidad de deambular descalzo sobre pisos seguros y firmes. Parece que el hecho de ir descalzo favorecería el desarrollo de la musculatura propia del pie. El calzado rígido interferiría en dicho proceso.
El pie plano flexible generalmente no requiere tratamiento. En realidad son pies normales que mejorarán en forma espontánea en la alineación. Conviene justamente favorecer el desarrollo de la musculatura del pie mediante ejercicios que incluyan caminar de puntillas y descalzos sobre pisos firmes y seguros.

Por el contrario se debe evitar el uso de calzado rígido, ortopédico o plantillas. Estas últimas modifican el apoyo de la planta del pie en el momento que el niño pone el peso encima. Sin embargo no se ha demostrado que modifiquen el arco longitudinal ni la alineación del pie. Por el contrario pueden contribuir a que la suela del calzado sea más rígida sin favorecer el desarrollo muscular del pie. De la misma forma, los niños al usar plantillas podrían desarrollar trastornos relacionados con la autoimagen delante de sus compañeros de escuela. Sólo estarían indicadas en los pocos casos que la sobrecarga, en especial niños con sobrepeso, provoquen callosidades o dolor.