Gripe 2013

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antigripal20156¿DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO CUANDO HABLAMOS DE GRIPE?

 

Julio 2013


La enfermedad viral nos vuelve a visitar

La influenza o gripe es una enfermedad causada por un virus, que se caracteriza por presentar una infección respiratoria aguda altamente transmisible afectando a personas de todas las edades, pudiendo revestir particular gravedad en los niños menores de 5 años y en adultos mayores de 65 años.

Existen 3 serotipos de virus de la gripe: A, B y el C. Los dos primeros afectan significativamente al hombre. La producida por el B generalmente tiene una evolución más leve o benigna.

El virus de la gripe produce enfermedad principalmente respiratoria, con mayor riesgo de hospitalización, complicación y muerte en ciertos grupos considerados de alto riesgo. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran cuadros como neumonías de distintas severidades, neumonitis, bronquitis, y bronquiolitis.

Las epidemias de influenza aparecen comúnmente en los meses de otoño –invierno.

La Organización Mundial de la Salud estima una incidencia mundial anual de 500 millones de personas (10% de la población total), 3 a 5 millones de casos de enfermedad severa y entre 300.000 a 500.000 muertes.

El virus de la gripe estacional, que nos visita durante todos los inviernos es el A con sus distintos serotipos y en menor medida el B.

Cada cierto período de tiempo, (décadas), por variaciones intrínsecas de los virus, se producen gran cantidad de casos, propagándose rápidamente por todo el mundo (pandemia). Este fue el caso del A (N1H1) durante el año 2009, generando en nuestro país más de 10.000 casos confirmados y mas de 600 defunciones.

La distribución de la gripe es universal, afectando a la población de todos los países del mundo y en ambos hemisferios. En nuestro país, los virus de la influenza o gripe históricamente poseen mayor difusión desde fines del mes de mayo hasta fines de julio.

La forma de transmisión es por vía aérea aunque también puede contagiarse por el contacto con superficies contaminadas con secreciones respiratorias de enfermos. Estas personas, al toser, hablar o estornudar, eliminan del virus. Las partículas despedidas no permanecen mucho tiempo suspendidas en el aire y generalmente no viajan más allá de un metro. El virus puede persistir horas en un ambiente frío y con poca humedad. Por estas características, la transmisión predomina en ambientes cerrados en los que hay gran cantidad de personas aglomeradas y con contacto cercano.

Los adultos eliminan el virus desde el día anterior al inicio de los síntomas hasta 5-10 días después, mientras que los niños pequeños lo hacen desde varios días antes y pueden persistir eliminándolos durante los 10 días o más posteriores al comienzo del cuadro clínico.

Los virus ingresan a la vía respiratoria por intermedio de la boca, nariz o incluso conjuntivas. Luego de un período de incubación corto, (2 a 5 días), la enfermedad se manifiesta como un cuadro clásico de “estado gripal”: fiebre, dolor de cabeza, congestión nasal, dolor de garganta, malestar general, dolores musculares y pérdida del apetito. Generalmente el cuadro no se complica y se resuelve entre 3 y 7 días aunque la tos y el malestar general puedan persistir por más de 2 semanas.

El cuadro de gripe complicada es aquel que afecta las vías respiratorias bajas, (bronquitis y neumonías), disminuyendo el ingreso de Oxígeno y afectando algunas veces al sistema nervioso desencadenando cuadros de alteración de la conciencia. Otras veces produce exacerbación de enfermedades crónicas que ya presentaba la persona afectada, (asma, insuficiencia cardíaca, hepática, pulmonar, renal o diabetes).

Los grupos de pacientes con mayores complicaciones por influenza son los niños menores de 5 años y los adultos de 65 en adelante. Se suman a ellos las personas con enfermedad respiratoria crónica y mujeres embarazadas. Sin embargo, todos, aún los que no se encuentran en los grupos llamados “de riesgo”, pueden presentar formas graves o complicadas.

Los síntomas de la gripe producidas por los virus A o B son difíciles de diferenciar de los originados por otros virus respiratorios que también suelen visitarnos en invierno. Generalmente se debe sospechar de gripe o influenza en toda persona de cualquier sexo o edad con aparición súbita de fiebre, (mayor a 38ºC), tos y dolor de garganta. Puede estar acompañado o no de decaimiento general, dolores musculares, náuseas o vómitos, mocos y diarrea.

Si bien el diagnóstico de gripe generalmente es clínico, en relación a los síntomas que refiere el paciente y los signos que encuentra el médico, de existir complicaciones se requerirá la internación para un mejor control y tratamiento. En esas instancias generalmente se intenta confirmar la enfermedad aislando al virus en las secreciones respiratorias. Debido a ello, la información de la circulación viral en la población nos llega sólo proveniente de las personas que debieron ser internadas. A partir de allí podemos tener una idea del agente viral que está produciendo el resto de las gripes no complicadas y que requieren sólo tratamiento domiciliario. (circulación viral).

La gran mayoría de los cuadros de gripe no requieren tratamiento específico alguno. Sólo medicación sintomática orientada principalmente a bajar la temperatura, control de la hidratación y el establecimiento de signos de alarma que puedan indicar el agravamiento o complicación del cuadro. No se recomiendan antibióticos. Será importante el aislamiento del paciente, principalmente de aquellos contactos con mayor probabilidad de complicaciones, (niños pequeños, adultos mayores, embarazadas). Se controlará la aplicación de la vacuna antigripal. Se debe reforzar la práctica del lavado de manos frecuente como de las superficies que hayan tenido contacto con las secreciones respiratorias. Se debe recomendar el uso de pañuelos descartables.

El tratamiento con medicación antiviral, (Osetalmivir, Zanamivir), queda reservado para los casos con presentación grave o en las personas que por enfermedades previas se sospeche una evolución complicada. Dichas drogas generalmente reducen la gravedad y duración de la enfermedad y el riesgo de desarrollar complicaciones. No obstante ello se debe siempre valorar su indicación dado que pueden presentar reacciones adversas.

¿CUÁL ES LA SITUACIÓN ACTUAL?

– En niños pequeños, el virus más frecuentemente aislado es el sincicial respiratorio, responsable principalmente de bronquiolitis, como viene ocurriendo en las últimas décadas.

– La circulación global de virus respiratorios en la población está encabezada también por el virus sincicial respiratorio, seguido por los virus de la gripe y otros virus respiratorios.

– De los virus de la gripe aislados, (recordar que son sólo los pacientes internados), el 63% corresponden al virus A (N1H1).

– La circulación de virus influenza es mayor en relación a la presentada durante los dos años anteriores y el ascenso de los casos se encuentra adelantado.

– En la Ciudad de Buenos Aires se produjeron 3 fallecimientos a causa de gripe confirmada. Todos adultos con patología previa.

– La cobertura de vacunación para la población con riesgo de complicaciones sigue siendo baja.

– La vacuna antigripal porvee defensas para los serotipos de virus A más frecuentemente aislados.