La adaptación de los chicos al jardín (2ª parte)

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adaptacion12¿QUIÉN DIJO QUE ES FÁCIL? (2ª parte)

Por la Lic. Lorena Ruda*

Agosto 2012

Hablamos en el artículo anterior de algunas cuestiones a tener en cuenta durante el periodo de adaptación al jardín desde el punto de vista del niño. Pero, como también mencionamos y sabemos, la adaptación no es solamente del niño. Los padres también vivimos nuestro proceso y muchas veces, sin darnos cuenta, hacemos que el mismo sea un poco mas difícil, creyendo que “el nene no se adapta”. Es importante tener claro por qué queremos que nuestro hijo comience el jardín. Muchas veces tiene que ver con las necesidades laborales de la mamá, otras por la llegada de un hermanito, otras simplemente porque consideramos que es la edad correcta para escolarizarse, porque queremos que sociabilice, que descargue energía. Otras veces pensamos que en casa ya se aburre. Los cierto es que los chicos son especialistas en percibir cuando nosotros dudamos al tomar una decisión. No seria casual que algún nene/a que acaba de tener un hermanito manifieste descontento cuando se lo deja en el jardín. Tal vez para ese nene el momento de la adaptación es el único instante que tiene a su mamá para sí y quiere aprovecharlo al máximo. Sabe que su mamá se tiene que ir para cuidar a su hermanito y quizás sienta que es dejado ahí para no molestar y aparecerán los celos. Lo mismo sucede cuando el niño perciba que su mama lo deba dejar en forma apresurada para irse a “hacer otra cosa”. La mamá estará ansiosa por la rápida adaptación ya que sus licencias laborales se terminarán. Pero el niño no se lo hará tan fácil. Los tiempos para uno no son iguales a los del el otro. Ahí surge una situación habitual y con grandes consecuencias: la altas expectativas que tenemos sobre nuestros hijos. Esperamos que respondan a lo “esperado” sin evaluar sus tiempos, o suponiendo que existe “el tiempo ideal”. Tememos sentirnos expuestos ya que, pareciera que si un nene tarda más en adaptarse al jardín será reflejo directa y necesariamente de una falta en la madre, de un error en su modo de criarlo. La mamá siente las miradas de todos, se compara generándole mucha ansiedad, que, percibida por el niño actuará en consecuencia, obviamente sin calcular nada!. Otras veces es la mamá la que no termina de estar convencida de “dejar al nene”. Aun creyendo que esta segura se la nota dubitativa, cuestionadora, controladora. Quizá esa mamá quiere que el nene vaya al jardín, pero también sabe que una vez que se concrete la adaptación, ella estará sola en su casa. Si bien con tiempo para si misma, pero también acostumbrada a él, a su compañía. Quizás, la excusa de no hacer otra cosa por cuidar al niño ya no será válida.

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Obviamente cada caso es particular y es imposible generalizar. Lo importante es poder reconocer cuando dentro de este periodo, somos los padres los que podemos estar obstaculizando la adaptación del niño. Los padres, y fundamentalmente la madre, necesitan estar seguros del lugar donde dejarán al tesoro mas preciado durante parte del día. Quieren asegurarse de la maestra, del lugar, de los directivos. Confirmar que el jardín elegido es el indicado.


adaptacion2La ansiedad y las expectativas no son buenas compañeras de la adaptación. Mejor es la paciencia, la observación. Quizás un vínculo muy apegado puede necesitar un poco más de tiempo para desapegarse, pero probablemente cuando ese niño logre quedarse en el jardín, va a estar bien tranquilo que la mamá va a volver a buscarlo. O tal vez ese niño tenga muy claro que la mamá se va y tratará de retenerla lo más posible, ¡más aún si advierte que la misma necesita irse!. Algunas veces es la mamá quien no soporta desconocer lo qué hace su hijo cuando ella no está, o más aún, espera que su hijo la reclame llegándose a sentir mal si eso no ocurre.

Muchas veces es más fácil para ellas que el niño haga la adaptación con otra persona, evitando así pasar por ese momento de separación tan explícito.
¿Será mejor que un nene a los tres días de jardín se quede tranquilo sin preguntar por su mamá, dándole lo mismo estar con una maestra que con otra? ¿Será mejor que un nene registre las idas y vueltas de la madre y se angustie?¿Existirá lo mejor o lo peor en estos casos?. Si se angustia el chico: ¿hablará mal de la madre?
Se me ocurren muchas preguntas y todas me llevan a una sola repuesta, reiterada por cierto. No hay que pensar en que todos tienen los mismos tiempos. Cada Díada se tomará el suyo para lograr una efectiva separación. En cada adaptación se juegan sentimientos que participan del proceso y es importante poder respetarlos.

Lo que sí me animo a afirmar es que la adaptación es un ejemplo de un montón de otras situaciones que vendrán luego, en donde el niño nos enfrentará con nuestras dificultades. Es notable que cuando un niño se adapta mas rápido, su mamá siente éxito y si esto no sucede lo vive frecuentemente como un fracaso. ¡Ellos son nuestros representantes! A veces pareciera que querríamos que se comportaran dentro de lo esperable no sólo por el propio bienestar, sino porque en caso contrario quedarían expuestas nuestras fallas. Es muy importante revisar este punto, cada una y cada uno (también los papás) ya que nuestros hijos cargan con nuestros mandatos, nuestras expectativas y muchas veces estamos obstaculizando su crecimiento, llenándolos de exigencias sin poder asumir nosotros mismos nuestras fallas. El niño habla por nosotros, hace síntomas, algunos propios (menos mal!!) y otros son los que “hacen dar cuenta”.


adaptacion4¿Cómo hacer para que las miradas de los otros no nos importen? : Es para nosotros la primera vez que somos “socialmente padres” ante la mirada de otro “padres”. Caemos necesariamente en ” el hijo de tal se quedó al cuarto día “, “la hija de fulanita llora sin parar y la mama se va igual” , “el hijo de mengano no lloró nunca pero no hace nada”, etc..¿Serán siempre tan necesarias las comparaciones con los demás? . Es probable que si somos madres que vivimos la situación de esta manera (pendientes de la mirada de los demás) también sea percibido por el niño y se vuelque en las expectativas. Entonces parecería que lo importante no es sólo que el nene este bien, sino que además no nos haga quedar mal. ¿Ante quien?. Vemos entonces que, muchas veces la adaptación es mucho mas que un proceso que el niño inicia en el jardín. Nos parece que los comportamientos de nuestros hijos reflejan el tipo de mamá que somos y no queremos que nos dejen en evidencia!. Mamás: ellos también tienen su personalidad, no todo lo que hacen o no hacen habla de nosotras! En ese caso, pensemos qué cosas deberíamos mejorar en la crianza y no sentirnos inseguras creyendo que sus actos dejarán al desnudo nuestros errores. Trabajar para hacernos cargo de los mismos evitará volcar en ellos nuestros propios temas e inseguridades. Tratemos de mejorar para poder bajar las expectativas, para aprender a acompañarlos en cada etapa, observándolos. Para poder disfrutar y compartir momentos juntos, para que puedan ser ellos mismos. Están construyendo su personalidad, su subjetividad. Ayudémoslos prestando atención a lo que necesitan, más allá de lo que necesitemos nosotros.

TIPS:

adaptacion7• Estar seguros de por qué es el momento para que nuestro hijo empiece el jardín. Si la decisión es firme, el niño lo percibirá, si dudamos….también! .
• Si la adaptación esta llevando un tiempo y eso nos afecta, revisémonos para saber de qué manera podemos ayudar detectando nuestras expectativas
• Respetemos los tiempos.
• La ansiedad y la mirada del otro no ayudan para poder acompañar el proceso, tampoco para hacer una mirada critica sobre nosotros mismos.
• Si vemos que la situación nos genera angustia, podemos consultar con un profesional para aliviarnos y poder ver claramente la situación, entendiendo que lo mejor es que tanto el niño como la madre estén tranquilos y contentos con esta decisión.

*Lic. Lorena Ruda Psicóloga U.B.A. M.N. 44247
Emilio Ravignani 1744 Ciudad de Buenos Aires T.E.: 15-3-696-1806