La llegada del bebé a la mesa familiar

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comidas1¡ A COMER !

Julio 2016

Los niños alimentados a pecho exclusivo inician las comidas semisólidas a partir del sexto mes de vida. Es el comienzo de las papillas que incrementarán en cantidad y calidad acompañando a la maduración del niño durante el segundo semestre de la vida.

comidas6La incorporación de este tipo de alimento no siempre es tarea sencilla para el bebé ni para la madre. El tono muscular de la cabeza, el cuello y la espalda permite, a partir de esta edad, sentarse con apoyo e interactuar con el alimento que se le brinda. No obstante ello, hasta ese momento el bebé está acostumbrado sólo a succionar. Al principio la lengua expulsará parte o todo el alimento que le llegue.

La primera comida requiere de paciencia y tranquilidad.. No es obligatorio iniciarla a la hora del almuerzo si durante ese horario no se reúnen estas condiciones. El ruido, el apuro y las posibles distracciones pueden complicar esta primera experiencia.

Se debe recordar siempre que el momento de comer debe ser un espacio de aprendizaje y de amor, al que se le debe dar la mayor importancia. Es en principio un complemento y luego una continuación de la relación establecida a través del pecho materno.

De esta forma el niño inicia un recorrido por distintos tipos de texturas, sabores y consistencias.  En forma progresiva se irán incorporando alimentos variados que son generalmente aconsejados por el pediatra hasta llegar a un amplio menú pudiendo adherir al mismo el resto de la familia. Esto sucede alrededor del año de edad. A partir de allí el niño suele compartir el momento de la comida con su familia. Es la llegada a la mesa de la casa.

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Si bien podrá continuar con su sillita de comer, cercana al responsable de alimentarlo, el niño ingresa a la mesa con el resto de la familia. Si bien antes observaba y miraba durante el almuerzo o la cena, ahora come junto a los grandes. Las destrezas que ha adquirido hasta ese momento son el resultado de la interacción con la cuchara y el plato desde seis meses antes, cuando inició la alimentación semisólida.

comidas4En la mesa familiar las distracciones suelen ser mayores. La conversación misma de los adultos, la vajilla y los cubiertos constituyen un ambiente muy distinto a las primeras épocas donde sólo mamá o papá constituían el foco de su atención. Ahora tendrá probablemente más rostros que mirar mientras él también se alimenta. La posibilidad de distracción puede restarle interés en la comida.

A pesar de todos estos cambios, el momento de la comida debe seguir relacionada no sólo con qué se come, sino también con el cómo, cuándo, dónde y con quién. El almuerzo o la cena debe continuar siendo un espacio agradable, de afecto y concordia entre todos. Por otra parte, si bien posee una dieta amplia se continuarán evitando los alimentos comprados envasados, los fiambres, embutidos, golosinas, caldos en cubitos, miel, fritos y gaseosas. Se continuará cocinando sin sal ni azúcar.

La mesa debe adaptarse a la llegada del nuevo integrante. Se desaconsejan los manteles dado que los niños suelen tironear de ellos y provocar la caída de líquidos y comidas. En caso de que sean calientes correrán riesgo de quemaduras. Los derrames de comida son inevitables. Las mascotas son los primeros en saberlo y  se colocarán seguramente debajo del asiento del niño para aprovechar el alimento que se caiga o se arroje.

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La paciencia seguirá siendo la aliada para que los niños coman. Se desaconseja que el televisor o cualquier pantalla se encuentre encendida o que se la utilice para que el niño comience a comer. Se debe dejar que toque los alimentos, ayudando de esta forma a reconocerlos. Del mismo modo se debe permitir que use la cuchara para llevar papillas a su boca o ayudar a utilizarla. Como sugerencia se aconseja dar los alimentos nuevos al principio de la comida que es generalmente cuando tienen más hambre.

Será importante no hacer gestos o expresiones de rechazo de un alimento delante de ellos. No es aconsejable tampoco llevarle juguetes a la mesa.

El vasito o la mamadera de agua o preferentemente jugo natural estarán siempre cercanos a su plato de comida. En cambio deberán estar alejados los envases de bebidas, platos o vasos calientes.

A pesar de todos estos cambios, la continuación de la lactancia materna sigue siendo importante. El comienzo de los almuerzos y cenas en familia no significan su finalización.

Recordar siempre que una adecuada alimentación pone a nuestros hijos en el camino de la salud y el bienestar.

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