Los trastornos del desarrollo

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tgd1CRECER Y DESARROLLARSE

Diciembre 2016

El desarrollo de un ser humano está relacionado con la maduración y transformación de sus células con el fin de cumplir funciones específicas dentro de los órganos y sistemas del organismo.

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Generalmente cuando se habla de un trastorno del desarrollo en algún niño se está haciendo referencia a alguna alteración  en el desarrollo psicomotor, que puede incluir problemas sensoriales o motrices, emocionales, trastornos en el lenguaje, la inteligencia o el aprendizaje. Se trata generalmente del desarrollo cerebral, de la transformación de células que durante la vida futura permitirán leer un libro, entenderlo, cantar, bailar, jugar y otras múltiples actividades. Esas sinapsiscélulas son las neuronas, constituyendo la base estructural del cerebro. Las mismas se van replicando hasta aproximadamente la semana 30 de la vida intrauterina. A esa edad, el feto ya posee la cantidad final de neuronas que contará el resto de su vida. Las mismas, luego del nacimiento, van migrando dentro del cerebro, se relocalizan y se conectan unas con otras por medio de las denominadas “sinapsis”, transmitiendo impulsos nerviosos, creando redes y centros interconectados entre sí. Dentro de este proceso de maduración, dichas conexiones se recubren con una sustancia llamada mielina que facilita y acelera la transmisión de los impulsos. Las conexiones o sinapsis se construyen aceleradamente desde la vida prenatal y aumentan en progresión geométrica. Así, el recién nacido posee aproximadamente 50 millones de sinapsis y a los dos años el número alcanza los 100 millones. Todas las funciones cerebrales se estructuran sobre centros o redes construidas gracias a dichas conexiones.

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En los primeros años hay una superproducción de conexiones. Si luego esas sinapsis no son usadas, desaparecen y las neuronas que no reciben ni emiten impulsos eléctricos mueren. Así, un niño normal de 15 años posee un 65% de las sinapsis que poseía cuando tenía 3 o 4 años.

El aprendizaje entonces, a nivel cerebral, consiste en la estructuración de centros neuronales y nuevas sinapsis dispuestas a cumplir lo aprendido. La experiencia fortalece las conexiones pero cuando una función cerebral deja de usarse las sinapsis se van debilitando para luego desaparecer. De allí la importancia de la estimulación durante los primeros años. Del mismo modo, cuando un circuito se encuentra dañado por determinadas causas, las técnicas en rehabilitación permiten reemplazarlo por nuevos circuitos que gracias a ellas se van creando.

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Los problemas del desarrollo son la principal causa de discapacidad en la adolescencia y juventud. Según el INDEC en el año 2000 había un 7,1% de niños entre 4 y 14 años con discapacidad de los cuales más del 90% eran motivados por problemas de desarrollo. En el Censo 2010 estos porcentajes fueron aún mayores.

Los primeros años del niño se consideran críticos para el desarrollo. Cualquier experiencia favorecedora o perturbadora, puede tener consecuencias a largo plazo modificando su potencialidad y desempeño en la vida adulta.

tgd2Dentro de los problemas del desarrollo se puede diferenciar el llamado retardo en el desarrollo. En estos casos, el niño cumple las pautas de desarrollo establecidas como normales a una edad más tardía. Otras veces se habla de trastorno del desarrollo en los casos donde hay alteraciones específicas del mismo. Por ejemplo lo relacionados con la audición o la visión, los intelectuales, los trastornos en la motricidad o en la comunicación El retraso global del desarrollo se refiere al niño que no cumple pautas madurativas en dos o más áreas: motriz, lenguaje, intelectual, etc.

Del mismo modo que es importante la estimulación del niño desde temprana edad, también lo es la detección precoz de retardos o alteraciones en el desarrollo para poder iniciar una rehabilitación precoz. Con dicho propósito el médico cuenta con  pruebas que tienden a evaluar el desarrollo, detectando trastornos que al principio pueden ser inaparentes. Por medio, generalmente del juego, se trata de reproducir en el niño habilidades consideradas como normales, dentro de un rango de edades. Las pruebas exploran la motricidad, el lenguaje y la interacción social con las personas.

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Dichos tests se complementan también con los exámenes de visión y audición que pueden diagnosticar patologías causantes  del retardo o la alteración del desarrollo. Un niño que no ve bien o no escucha desde temprana edad puede sufrir un trastorno en el desarrollo que se puede trasladar al ámbito del lenguaje, social, motriz o global.

Hay factores de riesgo que pueden favorecer trastornos en el desarrollo. También los hay protectores.

Entre los primeros cuentan todos los antecedentes patológicos durante el embarazo y el período neonatal. Los antecedentes de familiares con trastornos en el desarrollo también deben ser tenidos en cuenta. Los determinantes sociales pueden obrar en el mismo sentido. Entre ellos la pobreza, la indigencia, el bajo nivel de educación materna, las viviendas inadecuadas, el desarraigo, el bajo nivel de estimulación, etc.

pechoinmunidad1Entre los protectores se encuentra principalmente a la lactancia materna. Los estudios demuestran que una lactancia exclusiva de 4 meses o más se asocia fuertemente con un mejor desarrollo psicomotor. El vínculo madre-hijo comúnmente denominado “apego” ha sido señalado también como factor protector. No obstante, estudios recientes encuentran poca relación con los trastornos del desarrollo.

El tratamiento de los trastornos en el desarrollo requiere generalmente el trabajo conjunto del pediatra con otros profesionales, más aún cuando la alteración es global. Suelen intervenir psicoterapeutas, psicopedagogos, fonoaudiólogos, kinesiólogos, neurólogos, etc. Cuando el trastorno está originado en la audición o la visión la intervención mayor recaerá en esas especialidades.

Hay dos premisas fundamentales que se complementan: la rehabilitación y la estimulación.

Fuente: Lejarraga H. Evaluación del desarrollo. Programa Nacional de Actualización pediátrica. Buenos Aires. 2016.

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