Convulsiones

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CONVULSIONES

convulsion1¿Qué son? ¿Como son?

 

Noviembre 2016

Presenciar una convulsión es siempre un momento que conjuga temor, angustia, tensión y alarma.

La convulsión típica es un episodio que aparece en forma brusca con pérdida de conciencia seguida de rigidez generalizada. A ello se asocian frecuentemente  movimientos, contracciones o sacudidas de una parte o  todo el cuerpo. La respiración suele hacerse ruidosa, observándose la eliminación de espuma por la boca y movimientos de los ojos sin sentido ni orientación. Suele asociarse la relajación de esfínteres con eliminación de orina y /o materia fecal.

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La convulsión se produce por la actividad eléctrica brusca de las neuronas del cerebro que descargan en forma exagerada o desorganizada  impulsos eléctricos.

Su duración es variable extendiéndose generalmente entre segundos  a minutos.

Según la localización y la cantidad de neuronas involucradas la convulsión será generalizada como la descripta o focalizada Habrá entonces convulsiones que se hagan evidentes por movimientos involuntarios de alguna parte del cuerpo. Todavía menos frecuentes, hay también episodios denominados “equivalentes convulsivos” que involucran neuronas relacionadas con el sueño y los sentidos. Estas últimas pueden confundirse durante su transcurso con alucinaciones visuales o auditivas.

Pero la convulsión es un síntoma no constituyendo por si sola una enfermedad. Es una respuesta de las neuronas frente a una afección que puede originarse en el cerebro o fuera de él pero repercutiendo en el mismo.

La convulsión más frecuente a temprana edad es la desencadenada por la fiebre, denominada comúnmente “convulsión febril”. Suele presentarse entre los 6 meses y los 4 años y no acostumbra durar más de 5 minutos. En este caso la brusca elevación de la temperatura es la causa de la activación generalizada de las neuronas. Son siempre benignas, generalizadas, no dejan secuelas y no requieren tratamiento.

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La epilepsia es una enfermedad que se manifiesta con convulsiones. Durante la infancia suelen hacer su primera aparición, ocurriendo nuevos episodios con distinta frecuencia de  no mediar tratamiento adecuado.

convulsion4En la epilepsia hay un grupo de neuronas que en forma autónoma provocan descargas, originando las convulsiones. Suele haber una condición genética para desarrollarla, encontrándose muchas veces antecedentes familiares con la misma enfermedad. Su debut en un niño previamente sano siempre produce gran angustia y desasosiego en la familia hasta poder confirmar el diagnóstico y comprender la evolución de la enfermedad. El electroencefalograma suele confirmar la localización del foco “epileptógeno” mientras los estudios por imágenes descartan lesiones en la masa cerebral. La evolución entonces es generalmente favorable con la medicación instituida por el neurólogo, evitando así la aparición de nuevos episodios. La adolescencia es una edad durante la cual suelen reaparecer fenómenos convulsivos que se creían superados desde la infancia. Los motivos son generalmente circunstancias que excitan normalmente al cerebro y son frecuentes a estas edades: falta de sueño, stress, drogas, etc. En personas con antecedentes epilépticos motivan la reaparición de la enfermedad.

Toda lesión producida en el cerebro puede desencadenar convulsiones. Es el caso de los traumatismos con generación de hemorragias, los tumores que provocan compresión, las malformaciones de los vasos sanguíneos intracerebrales, etc.

Hay trastornos metabólicos que pueden originar convulsiones. Los recién nacidos y los niños pequeños suelen ser los más afectados por el descenso de la glucemia y el calcio. También la disminución del oxígeno en enfermedades respiratorias graves y diversos tipos de intoxicaciones.

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Las infecciones del sistema nervioso, especialmente las meningitis, tienen a las  convulsiones entre sus signos característicos.

La gravedad y el pronóstico de los fenómenos convulsivos dependen de la enfermedad que los produzca.

La convulsión por si sola nunca produce muerte.

Si presenciamos una convulsión es importante mantener la calma, a pesar del sobresalto que siempre suele generar. Nuca dejar sola a la persona afectada, evitar que con sus movimientos involuntarios se lesione, acostarlo boca arriba o de costado, aflojándole si es posible la vestimenta.

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No es recomendable ni beneficioso sujetar la lengua ni intentar tenerlo en forma enérgica.

Es útil en estos casos recordar la sucesión de los síntomas presentados por la persona afectada como así también la duración por reloj del episodio. Del mismo modo es indispensable llamar al sistema de urgencias y trasladarlo a un lugar adecuado para su diagnóstico y tratamiento, especialmente  de ser ese su primer episodio.

Para finalizar es útil señalar que generalmente luego de una convulsión sucede un período de sueño que es secundario a la excitación del sistema nervioso. Algunas veces los padres intentan en vano mantener despierto al niño,  sin modificar en absoluto la evolución y el pronóstico.

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