Mocos, fiebre y tos

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mocos8LA IMPORTANCIA DEL REPOSO  
Contagios y recaídas en jardines y escuelas

JULIO 2015

La mayoría de las enfermedades que provocan ausentismo escolar son de origen viral. Las patologías de vías aéreas superiores acompañadas o no de fiebre son las más frecuentes seguidas por las diarreas y demás cuadros gastrointestinales.
Estas enfermedades llegan habitualmente al consultorio o a alguna guardia y en general el reposo es la indicación más frecuente especialmente si la fiebre es el motivo de consulta.
Dado que en la actualidad es frecuente que ambos padres trabajen fuera de la casa, el ausentismo del niño a la escuela provoca una alteración en la rutina familiar de todos los días y una necesidad de contar con alguna persona de confianza al cuidado del pequeño. Caso contrario uno de ellos, generalmente la madre, debe solicitar autorización en su lugar de trabajo para faltar por dicho motivo. Es también cierto que el trabajo informal de muchos padres no permite o dificulta muchas veces quedarse en casa para cuidar a los chicos.                                     reposo y control5
El reposo frente a una enfermedad viral como las descriptas acelera la resolución de las mismas, provee mayor confort más aún si se acompaña de fiebre, evita o disminuye la circulación viral en el aula y permite un mejor control de la enfermedad. Sin embargo, algunas veces dicha indicación no es del todo respetada.


reposo y control4Entre los motivos de los frecuentes contagios especialmente en las salas de jardín está la concurrencia de niños que cursan enfermedades en pleno período de contagio. No nos estamos refiriendo a los comunes mocos o resfríos, estamos hablando de cuadros respiratorios altos o bajos que se acompañan de fiebre. Muchos de estos niños continúan concurriendo a las salas a pesar de haber presentado fiebre el día anterior y algunas veces son las mismas maestras las que deben llamar a la familia para que pasen a retirarlos.

Está comprobado que el mayor contagio de virus en estos casos ocurre durante los primeros días de la enfermedad y principalmente con la aparición de la fiebre. Se suma a ello la diversidad de virus respiratorios que provocan cuadros similares. El niño que cura de una enfermedad al retornar a su actividad tiene la posibilidad de encontrarse con otros gérmenes que provocarán un nuevo cuadro que generalmente se confunde con “recaídas”.

Muchas veces en las guardias se atienden chicos febriles a los que se les diagnostica alguna patología respiratoria alta. En esos casos muchos padres suelen preguntar si el niño puede seguir concurriendo a la escuela. En otras oportunidades la consulta se origina por mocos y fiebre resueltos con antifebriles que le permitieron hasta ese momento continuar asistiendo a clases. Son todos ejemplos de la escasa importancia que se le suele dar al reposo y al aislamiento durante las enfermedades, por más banales que parezcan, y a pesar de la necesidad de trabajar de padres y familiares.

  Ningún niño debería concurrir a clases si durante el día anterior hubiera presentado      fiebre. Una vez recuperado, debe estar un día sin fiebre para poder volver.

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Del mismo modo es frecuente observar a niños y adolescentes toser o estornudar sin la precaución de cubrir la boca y nariz, evitando la dispersión de secreciones. Hace algunos años, durante el brote de gripe A se divulgaron prácticas para evitar contagios. Una de ellas era evitar la emisión de las famosas gotitas que transportan los virus de persona a persona. Dado que en algunas oportunidades ni los padres ni la escuela lo enseñan, el médico durante la consulta debe asesorar al respecto advirtiendo una tos o estornudo “al aire”.
El lavado de manos y el correcto uso del alcohol en gel es una estrategia útil para prevenir contagios. Muchas veces se presta más atención en los aerosoles ambientales antisépticos que en lavar las manos especialmente cuando uno ingresa al hogar o antes y después de jugar con los niños, especialmente si hay enfermos. El personal docente y no docente de instituciones escolares también debe tener en cuenta dichas estrategias, sobretodo las guarderías y jardines donde las posibilidades de contagio por mocos es mayor.
El pico de enfermedades respiratorias siempre ocurre como es lógico durante los meses de otoño-invierno. No obstante podemos disminuir los contagios tomando conocimiento o recordando las medidas comentadas. Muchos de los resfríos o catarros que en niños escolares suelen ser banales pueden terminar en bronquiolitis en lactantes. Las medidas son simples, sólo resta algunas veces ponerlas en práctica.

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