Vomita, tose, babea con sangre
¿DE DÓNDE SANGRA?
Febrero 2017
La observación de sangre en la boca o en la nariz sin conocer su origen motiva generalmente la consulta a la guardia médica. Es fácil comprender la angustia que genera en padres o familiares la observación de un niño que con o sin síntomas asociados escupe o elimina sangre, ensuciando su rostro o sus prendas.
La epistaxis o el sangrado por la nariz es un fenómeno frecuente en los niños y es lo primero en descartar. Si existe el antecedente de un traumatismo el diagnóstico suele ser claro. No obstante en muchas oportunidades no existe tal circunstancia y el episodio se asocia al efecto del calor por exposición de sol directo durante los meses de verano o una predisposición especial que la hace frecuente. Algunas veces las epistaxis se pueden manifestar por sangre dentro de la boca. Muchos sangrados de nariz ocurren estando acostado el niño, provocando el derrame de sangre hacia la garganta. Dicho pasaje puede estimular el reflejo de la tos y hacer expulsar por la boca sangre proveniente originariamente de la nariz. Esto al principio genera gran preocupación dado que el cuadro puede impresionar una hemorragia originada en el aparato respiratorio o digestivo. Un simple examen de las narinas suelen bastar para observar restos de sangre en el interior o incluso goteo cuando se hace incorporar al niño.
Un bebé o un niño pequeño pueden eliminar sangre por su boca cuando un cuerpo extraño lesiona su mucosa o las encías. El proceso de erupción dentaria en los lactantes es algunas veces el origen de pequeñas hemorragias, generalmente provocadas por mordillos. Las estomatitis virales suelen motivar hemorragias en las encías. Las mismas en estos casos suelen observarse muy turgentes y con fácil sangrado ante cualquier contacto. El malestar, el dolor y la fiebre generalmente acompañan a este fenómeno. En todos estos casos el babeo se torna sanguinolento provocando algunas veces la preocupación de los padres por el origen del mismo.
Cuando el niño elimina sangre por su boca acompañada de tos y moco la consulta suele ser más urgente. Anteriormente ya se relató la probable confusión con la epistaxis o sangrado de la nariz. La tos, algunas veces, puede iniciar la hemorragia nasal al incrementar la presión sobre los capilares facilitando las rupturas de dichos vasos.
Sin embargo, en algunos casos, la tos puede ser el vehículo para eliminar secreciones teñidas con sangre cuando hay infecciones respiratorias. La hemorragia proveniente del aparato respiratorio se denomina hemoptisis. El origen generalmente es traqueal o bronquial. Las traqueítis, las bronquitis y las neumonías suelen provocar tos con producción de moco. En algunos casos el mismo puede acompañarse de alguna expectoración teñida con sangre, más aún si la tos es intensa. No obstante dicho síntoma deberá ser estudiado con más detenimiento. Los bebés y los niños pequeños no expectoran sino que eliminan el moco tragándolo para luego vomitarlo. Es ahí donde suele aparecer algunas veces el contenido hemático, poniendo en duda el origen respiratorio o digestivo del mismo. El estado general del niño, la dificultad respiratoria, el examen del médico y estudios complementarios suelen determinar la gravedad del cuadro y su mejor tratamiento.

Es común que la gente asocie a la tos con sangre o expectoración sanguinolenta con tuberculosis. Sin embargo es poco frecuente en los niños afectados dicho fenómeno. Las neumonías bacterianas durante su resolución pueden expulsar con la tos gran contenido mucoso, algunas veces acompañado de sangre.
Otras veces el contenido hemático proviene del aparato digestivo. El fenómeno en estos casos se denomina hematemesis. Las causas y los orígenes son numerosos y de variada gravedad. Suelen ser hemorragias que ocurren en esófago y en estómago. En la mayoría de los casos se trata de gastritis, inflamación de este último órgano, que llegado el caso puede provocar vómitos con sangre. Las gastroenterocolitis poseen entre sus signos principales el vómito y la diarrea. Cuando el cuadro es muy importante y prolongado, la intolerancia oral puede provocar algunas veces la hemoptisis. El uso reiterado y prolongado de aspirina puede motivar como en el adulto gastritis hemorrágicas. En casi todos estos cuadros la sangre puede teñir la materia fecal. Dado su paso por todo el tubo digestivo el color más oscuro o negro de la misma demuestra el fenómeno ocurrido en la parte superior.
Desde ya hay patologías crónicas o más severas que afortunadamente son menos frecuentes y tienen en común la eliminación de sangre por la boca o nariz. Muchas de ellas son parte de compromisos generales del organismo como pueden ser los trastornos en la coagulación, enfermedades diseminadas, etc. que escapan a la profundidad y extensión de este artículo.
En todos los casos la consulta médica es fundamental. No obstante siempre será mejor orientar al profesional, en cuanto a las circunstancias del sangrado, los antecedentes similares, los síntomas acompañantes y la medicación administrada.