¿PUEDE MI HIJO ALIMENTARSE DE LA MISMA FORMA?
Septiembre 2012
La dieta vegetariana no puede contemplarse sólo en términos de nutrición, sino que también conforma una actitud y estilo de vida, ya que es probable que un vegetariano rechace otras formas de utilización de los animales para producir bienes de consumo o para la diversión humana al igual que puede tender a apoyar su dieta alimentaria por razones ecológicas y naturalistas.
Las dietas vegetarianas maternas durante el embarazo poseen deficiencia de vitamina B12, (cianocobalamina), siendo necesaria la suplementación farmacológica por las necesidades del feto en pleno crecimiento. Otro inconveniente a corregir lo constituyen en general los ácidos grasos poliinsaturados y en particular los llamados de «cadena larga» omega 6 y omega 3. Como resultando de ello habría una pobre concentración de estos últimos en la sangre, en los tejidos y en la leche materna. Generalmente, para paliar dicho déficit, se aconseja incrementar el consumo de frutos secos o ciertos aceites, (soja, maíz y nuez).
Si bien los vegetales poseen proteínas, las mismas son pobres en algunos aminoácidos esenciales necesarios para el crecimiento y además tienen menor digestibilidad, esto último está relacionado principalmente con el volumen que se debe ingerir de vegetales para equiparar a las calorías aportadas por una dieta variada. La acción sinérgica de ambos inconvenientes puede conducir a una mala nutrición proteica.
Los componentes proteicos de la soja son muy similares a los encontrados en la carne y podría emplearse como fuente de alimentación completa. El inconveniente también es el volumen que se debe consumir para llegar a valores energéticos acordes y los problemas en la digestión de la misma. La manera más habitual de paliar este problema consiste en combinar distintos elementos vegetales (legumbres+cereales+semilla o soja), para aprovechar de esa forma los beneficios nutricionales de cada uno de ellos que por separado no los poseen.
Es de destacar que, debido a la elevada ingestión de vitaminas antioxidantes contenidas en vegetales y frutas y el bajo consumo de grasa saturada y colesterol, las dietas vegetarianas pueden resultar positivas en la prevención de enfermedades degenerativas del adulto.